Quiero ser Fernando Alonso

Es todo un triunfador sobre el circuito, un piloto que ha abanderado el vuelco generacional en la F1 y un ídolo de masas en España entera. Asi que cuando juego con un videojuego de Fórmula 1... quiero ser Fernando Alonso, eso si, sin renunciar a nada a su costa.

Todo el mundo quiere ser como Fernando Alonso, es lógico. Es uno de nuestros compatriotas más internacionales, un ganador nato, conocido y respetado dentro y fuera del circuito, conduce auténticos cochazos, tiene carisma, un equipo de más de 300 personas detrás de él y gusta a todas las chicas, hasta a mi ex. Y quien dice Alonso, dice otros tantos deportistas insignia de la generación actual. Pau Gasol, Raúl, Fernando Morientes, Juan Carlos Ferrero, Dani Pedrosa o Sete Gibernau. Domingo tras domingo vemos como dejan a nuestro país en lo más alto, como meten goles imposibles, como machacan en las narices del pivot de moda de la NBA, como recuerdan al Kaiser que la jubilación está cerca o como le enseñan los dientes a Valerossi. Normal que cuando alguno de ellos aparece como imagen y parte implicada de un videojuego, las ventas sean multimillonarias. Queremos meternos en la piel de nuestros ídolos y el ocio electrónico nos lo pone en bandeja ofreciéndonos juegos de sus disciplinas correspondientes. Con la mejora de los gráficos y la tendencia actual del foto realismo, juega un papel fundamental para que los jugones logremos un mayor grado de inmersión el contar con los derechos de imagen del deportista de élite de turno. En la mayoría de las ocasiones el resultado visual es impresionante; podemos controlar a un Alonso y un R25 idénticos, a un Raúl con todo detalle hasta en su conocida alianza o a un Sete al que no le falta ni una pegatina en su RC211V. Hasta ahí bien. Lo realmente triste es que no se profundice en los demás apartados del juego de la misma manera. Modo online de serie, una inteligencia artificial propiamente inteligente, mejoras en las limitaciones que el control presenta muchas veces, ampliar el número de movimientos de los futbolistas, incluir opciones de personalización, plantillas actualizadas online... Vamos, todas esas cosas que sólo parece que pensamos los que pasamos por caja cuando queremos hacernos con un videojuego. Este desequilibrio es un mal endémico que la mayoría de los juegos de este grupo no logran erradicar. Parece que a las compañías se les acaba el presupuesto una vez completado el apartado visual y tras haber pasado por caja y pagado los derechos de imagen del famoso en cuestión. Pero no importa, año tras año el gancho funciona perfectamente. Sólo se necesita una campaña de marketing que enseñe bien grande a Beckham con su último corte de pelo, a Alonso con su coche nuevo o a Raúl con la equipación del Madrid de esa temporada.  El marketing... esa gran disciplina de hipnosis subliminal, a veces no tan subliminal. Aquellos que controlan los hilos de estos departamentos en compañías con grandes presupuestos, saben como encandilar al usuario medio y hacer que este acabe bajo la influencia de su hechizo.  Si somos lo suficientemente capaces para abstraernos y hacer un ejercicio de objetividad, sabremos identificar muchos casos, más de los que serían deseables. La mayoría de las veces, por no decir todas, controlar a nuestros deportistas modelo en un videojuego tiene un alto precio, y precisamente no económico, que también por los PVP que se mueven. Estoy hablando de la calidad final del producto y la descompensación que suelen padecer. Lo injusto que es este sector y lo maleables y manipulables que somos los compradores hacen que prácticamente siempre esté en lo más alto de las listas de ventas aquel juego cuyo talonario para publicidad, promoción y marketing es más abultado. Aunque las cosas no son siempre así.  Tenemos un ejemplo de revulsivo este mismo año, de como el público se ha rebelado contra el el marketing y la imagen que utiliza un conocido título futbolístico como principal baza en favor de la calidad que Pro Evolution Soccer viene abanderando durante todas sus ediciones, desde los tiempos de PSX. Esto ha hecho que PES 4 se sitúe desde noviembre pasado en los primeros puestos de los informes que Adese ofrece sobre las ventas de videojuegos en el mercado español, a una distancia igual de considerable como impensable de la segunda opción, la que apuesta por caras famosas, marketing y publicidad más que en el videojuego en si. Hasta finales de mayo, PES 4 ha vendido casi 500.000 unidades sólo en España, del otro no tenemos cifras. La verdad es que después de haber sido Raúl, Morientes, Gasol, Sete, Barberá, Pedrosa y Ferrero en circunstancias que no han sido las mejores, creo que voy a querer seguir siendo Fernando Alonso en F1 2005 para PS2 por una larga temporada.