Destroy All Humans!
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Carátula de Destroy All Humans!
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Muerte a los terrícolas!! muahahaha

Nacho Ortiz nachoortiz

Crypto-137 es un alienígena de la raza Furón enviado a la tierra para aniquilar sin contemplaciones a la raza humana. Métete en su piel antes que él se meta en la tuya y ayúdale a cumplir su misión en esta irreverente parodia de las películas de serie B de los años 50 con un planteamiento a lo GTA.

Rosswell fue sólo el principio

Eres Cryptosporadium 137, un soldado Furón enviado a la tierra con el único propósito de aplastar impíamente a la raza humana. Ellos han sido los culpables de la muerte de tu hermano, Crytpo-136, que falleció tras estrellar accidentalmente su platillo volante contra una cabeza nuclear. Vale que 136 era el más ortopédico y patoso de los furones, pero estaba en la tierra por una causa justa, necesaria y además en son de semi-paz.... Y esos monos lo han hecho puré.

Su misión era importar un poco de ADN terrícola fresco, para así poder perpetuar la especie, en un alarmante declive por el efecto cuesta bajo y sin frenos que la clonación tiene sobre el coeficiente intelectual Furón. En en las últimas remesas de clones éste ha alcanzado mínimos de parálisis cerebral -el ejemplo más claro, número 136- y el pequeño contratiempo con el misil nuclear está haciendo que los líderes alienígenas pierdan la paciencia.

Pero para eso estás tu, que no te andas con chiquitas y vas a ir a moder a los terrícolas donde duele, al cuello, y así vengar el incidente de tu predecesor. Bueno, antes habrá que ver si todavía sigue vivo, pero si no, será la excusa perfecta para sembrar el caos, la destrucción, precipitar a la raza humana al abismo y de paso robarles unas cuantas hélices de ADN. Al fin y al cabo, no hay Furón que trague a esos simios...

Invadir, invadir, INVADIR!!!

Lo probamos hace más de un año en el E3 del 2004 y allí ya nos pareció que apuntaba maneras, de hecho estuvo nominado como revelación de la feria en nuestros premios. Combinar un planteamiento a lo GTA con una ambientación tan peculiar como los Estados Unidos de finales de los 40 y metiendo por el medio el toque humorístico y de parodia al género de terror alienígena de la época no era en absoluto mala idea. Visto el resultado, parece que los amigos de Pandemic fueron casi unos visionarios.

Destroy All Humans comienza con nuestro irascible protagonista -porque ni os cuento la mala leche que tiene el compañero Crytpo- sufriendo un aterrizaje de emergencia en plena campiña del estado de Illinois. Este será el punto de partida de la invasión, o intento de ella. Será también el lugar donde hacernos con los controles básicos, que son muy amplios. Su raza posee una desarrollada psique y Crypto puede utilizar poderes mentales, útiles para varias aplicaciones.

La más básica es el scaner cerebral, mediante el cual podremos literalmente leer las mentes de nuestras víctimas, ya sean humanos o animales -vacas por ejemplo-. El scaner también nos recuperará algo de energía mental, tomándola prestada de los incautos que se nos pongan a tiro y así seguir disfrutando de nuestras dotes como mentalista sin fatiga alguna.

Siguiendo con las habilidades telepáticas, Crypto igualmente podrá hipnotizar a los humanos y hacer que estos se sometan a su voluntad, por ejemplo, podremos hacer que se duerman, que bailen la jota o hagan el payaso para llamar la atención del resto, desviar la atención y no ser descubiertos, hacer que nos revelen una localización secreta, u obligarles a que roben una cabeza nuclear y que la transporten hasta una base del gobierno. Mil perrerías vamos.

Por otro lado, también podremos utilizar Psicokinesia para mover objetos a distancia y lanzarlos con violencia hacia donde deseemos, apuntando con el analógico derecho de una forma muy cómoda, como el control general del juego basado en el conocido método de los 2 sticks.

Armamento Furón, pero del bueno...

Además de estas habilidades intrínsecas de todo furoniano, Crypto se ha traído bajo el brazo un buen puñado de armas con tecnología punta. Comenzamos con el Zap-O-Matic, el típico rayo eléctrico bastante pasado de moda que freirá a nuestros enemigos, pero posteriormente obtendremos la intergalácticamente temida Sonda Anal ® y el Rayo Desintegrador.

La primera nos servirá para extraer íntegramente el cerebro de los humanos unido a su tallo encefálico y la segunda para desintegrar al personal hasta que quede hecho polvo. Como complemento encontramos el Detonador de Iones,  algo así como una granada de mano con detonador, pero a lo bestia. 

Crypto también ha cuidado su propia seguridad, y al igual que el Jefe Maestro o los colegas del Killzone, se ha traido por banda un generador personal de escudos. La debilidad con la que la madre naturaleza ha castigado a su raza le obliga a estar permanentemente protegido o un sólo impacto y se irá de cabeza al otro barrio. De esta forma, y con el escudo al máximo, podrá resistir hasta el impacto de un obús de tanque. Y cuando llegue a cero, a esperar un ratito y listos.

Sube a mi platillo, nena

Nuestro alienígena podrá desplazarse por tierra, a pie, como todo hijo de vecina y por aire de dos formas distintas, la primera utilizando un pequeño jetpack que le permitirá elevarse a cierta altura y planear, y la segunda, y como mandan los cánones, haciendo usufructo del plantillo volante que todo invasor del espacio debe poseer. Aparte de lo que farda un plantillo para pasear a las nenas, a las que podremos subir abordo abduciéndolas, nuestra nave es una potente arma capaz de arrasar ciudades a golpe de rayo y ultrasonidos, objetivos que tendremos que cumplir en varios momentos del juego.

Su cerebro, gracias...

No olvidemos que uno de los fines de la misión es volver a casa con un buen cargamento de material genético humano y así evitar que la estupidez se apodere de nuestra raza. ¿Y que mejor fuente de ácido desoxirribonucleico que el cerebro terrícola mismamente?. Para que nuestras víctimas pierdan la cabeza podremos utilizar varias técnicas.

La inicial es freir a la gente con el Zap-O-Matic hasta que caigan electrocutados y posteriormente, mediante telekinesis, sacar el cerebro a presión contra los huesos del cráneo hasta que estos cedan. Este método tiene una variante bastante más divertida que consiste en intentar sacar el cerebro de la cabeza con los despavoridos terrícolas aún vivos y corriendo delante de nosotros.

Para el método alternativo tendremos que utilizar una de nuestras armas, la Sonda Anal ®, que una vez cargada y disparada, busca el recto del enemigo, se introduce en su intestino, asciende y acaba por ejercer una presión tal que el cerebro unido a la médula espinal salen catapultados contra los huesos del cráneo, eviscerándose. La diferencia entre la sonda y la cerebrotomía por telekinesis radica en que utilizando la primera obtenemos más cantidad de ADN al incluirse la raíz de la médula junto al encéfalo.

Para que no seamos perezosos y no dejemos de lado esta faena, existe un sistema de mejora de armas y habilidades de Crypto en forma de tienda espacial que regenta su compatriota Pox y que se adquieren previo pago en ADN. Zap-O-Matic de 3 rayos, disparo doble, mayor capacidad de munición y cosas por el estilo. También podremos mejorar las armas del platillo volante e incluso adquirir un cañón de ultrasonidos con el que los tanques y vehículos enemigos saldrán volando por los aires con sólo apretar el gatillo.

Un camuflaje que ya quisiera Solid Snake...

Mediante un dispositivo llamado HoloBOB nuestro marciano podrá camuflarse adoptando cualquier forma terrícola a la que se exponga el dispositivo. Es decir, si nos cruzamos con una chica, un marine, un policía o un mozo de almacén y lo usamos -simplemente pulsando un botón-, adoptaremos su forma y pasaremos desapercibidos sin levantar sospecha.

Este estado se podrá prolongar todo el tiempo que queramos, siempre y cuando tengamos energía mental para alimentar el holograma. Además, estamos indefensos mientras estemos camuflados, ya que no podremos utilizar ningún arma, ni recoger objetos, ni siquiera saltar, por lo que sólo será útil cuando necesitemos pasar desapercibidos -especial para algunas misiones de infiltración-.

Que viene la pasma! Y los marines!

Un hombrecillo de escaso metro y medio, con un traje espacial, calvo, de piel gris y con esa mirada de mala leche no pasa muy desapercibido y rápidamente es identificado como lo que es. En pantalla existe un medidor de 4 niveles que determina el grado de alarma que causa nuestra presencia si es descubierta. Dependiendo del mismo, nos enfrentaremos a la policía local, a unas pocas unidades del ejército, a un batallón entero con apoyo aéreo y artillería e incluso a los temidos hombres de negro con unas armas capaces de enviarnos al otro barrio en disparo y medio. Por ello es fundamental saber resguardarse tras un buen holograma o mostrarse en público lo menos posible.

Un GTA en pequeñito...

El enfoque escogido para la acción no ha sido otro que la acción 3D con un cierto estilo GTA -aunque muy light-, es decir, acción en 3D por grandes escenarios. Crypto tendrá que ir cumpliendo una serie de misiones principales donde tendrá cierta libertad de movimientos, que se complementan con misiones secundarias -bastante monótonas- y búsquedas de objetos por todos los escenarios. Por contra, el juego es muy lineal, no permite desplazarnos a nuestro albedrío y existen unos límites muy reducidos para cada nivel. Si los sobrepasamos, nuestro superior nos avisará y acabrá enviándonos a la nave nodriza, centro de operaciones, abortando el nivel.

A través de la nave nodriza podemos desplazarnos a cada una de las 6 localizaciones distintas que presenta Destroy All Humans, y que vienen a ser un retrato bastante pintoresco de lugares como una zona rural del estado de Illinois, una pequeña ciudad de Utah, la zona pija de la California de la década dorada americana o una base secreta del gobierno, el Area 42, en el desierto de Arizona. En principio no están todas disponibles, si no que hay que ir descubriéndolas a medida que lógicamente se avanza en el modo historia y se completan las misiones principales, pero siempre podemos volver sobre nuestros pasos para seguir sembrando la destrucción de los humanos, robar sus raíces cerebrales o terminar alguna misión secundaria que hemos dejado a medias.

Un extraño hombrecillo molestando a las vacas

Como decíamos antes comenzamos nuestra misión en el campo, con un rebaño de vacas con las que practicar nuestras habilidades telepáticas. Pronto empezaremos a cumplir un objetivo básico del viaje: diezmar a la población masculina, femenina y bovina y así hacernos con sus raíces cerebrales.

Algo bastante insulso tras la repetición, pero más adelante comenzarán a darse situaciones destartaladas, como suplantar a un alcade y dar un mitin, asesinar a un presentador de TV antes de que desvele nuestra existencia, doblar todas las antenas de una ciudad para que capten la señal de nuestra nave, infiltrar una grabación hipnótica en un típico cine americano para coches o aguantar las arremetidas de la US Army contra nuestro platillo en una emboscada.

La trama adquiere consistencia al incluir, también con una magistral parodia, a los hombres de negro, esos agentes del gobierno encargados de investigar los fenómenos OVNI, maquillar los hechos y negar todo conocimiento -los titulares de los periódicos para explicar los desastres que vamos acometiendo no tienen ningún desperdicio-. La consistencia del argumento aumenta cuando nos enfrentamos a los men in black en el Area 42 -otra referencia cómica, en este caso al Area 51-, donde experimentos genéticos han conseguido combinar ADN furón con el de los agentes.

Por tierra o aire... la cuestión es aplastarlos!

Destroy All Humans se asienta sobre dos enfoques de la acción distintos, acción en tercera persona y una perspectiva aérea donde transcurren los niveles en los que tomando control del Ovni, debemos arrasar una zona determinada o abducir a un individuo en concreto. Suelen ser muy breves, y aunque también simples -básicamente hacer limpieza étnica con los terrícolas-suponen un contrapunto distinto al estilo predominante.

A nivel visual nos encontramos con un juego muy cargado de elementos, que contínuamente está realizando cargas en segundo plano y que definitivamente, pasa factura a las dos consolas. En PlayStation 2 existe un poping brutal, de libro, que hace que nos demos de morros con muchos de los elementos del escenario o que al dar un giro de repente, nos encontremos con el escenario vacío y a las décimas de segundo se generen los objetos correspondientes.

El horizonte también se ve afectado y su distancia de dibujado es muy escasa y encubierta por un efecto niebla. En Xbox las situaciones tan extremas no se producen, pero la consola de Microsoft no se libra de tener poping, aunque el frame rate en las 2 máquinas se mantiene constante y no cae por debajo de los 30. Comentar también que Destroy All Humans soporta modo a 60 herzios y Progressive Scan.

Impagable retrato

En cuanto a ambientación, sublime. Empezando por los menús, la secuencia de introducción o la gran cantidad de extras -con metraje de películas originales de serie B clásicas- y siguiendo por los escenarios, los personajes y las caricaturas que representan o la parodia de las situaciones que en definitiva nos presentan la auténtica obsesión que se vivió a partir de los años 50 por la ufología.

El apartado sonoro hacer hincapié en lo nutrido que está Destroy All Humans a nivel de diálogos. Cada personaje que nos crucemos en el juego, ya sea del tipo que sea, tiene sus propias frases; pensamientos cotidianos, perversiones, dilemas del día a día, que escucharemos en voz alta al escanear su cerebro.

Por otro lado, Crypto mantendrá en todo momento contacto con Pox, que le irá facilitando las instrucciones a seguir en cada momento. Eso si, las voces están íntegramente en inglés, pero al menos la traducción que se ha hecho de las mismas ha sido ejemplar. Matices propios de nuestra lengua para que los chistes funcionen, frases hechas, expresiones coloquiales, incluso tacos y palabras malsonantes.

CONCLUSIÓN

[image|nid=1378429|align=right|width=150|height=104] Destroy All Humans! (PS2, Xbox)Destroy All Humans es una de esas pequeñas alegrías que de vez en cuando nos depara el cada vez más comercial mundo del videojuego. Un título que desde sus cimientos está levantado con mimo, mucho humor y con un objetivo claro: entretener parodiando un género cinematográfico del que todos alguna vez hemos sido partícipes: las películas de marcianos. La idea es absolutamente genial, y el resultado a nivel jugable, excelente, quizá con algunos matices como la linealidad y la dificultad llegado a cierto punto aunque no logran encumbrar la variedad de situaciones grotescas y divertidas que encadena Destroy All Humans una tras otra. [image|nid=1375668|align=right|width=150|height=104] Destroy All Humans! (PS2, Xbox)Lo que priva al título de llegar a cotas más altas es sin duda su acabado visual. Como hemos podido ver en otros títulos que han seguido el mismo enfoque acción en 3D con cierta libertad de acción, la generación actual hecha humo para manejarlos, y este caso no es la excepción. Teminando, uno de esos juegos que llegan sin hacer ruido, que no van dirigidos al gran público, que carecen de inversiones multimillonarias de marketing, pero que tienen lo que hay que tener para disfrutar frente a la televisión. Lo mejor... El toque hilarante y de parodia de las películas de serie B de los años 50. La superioridad mental alienígena para hacer mil perrerías a los humanos. El armamento, especialmente el arsenal del platillo. Dar un mitin, apelar al patriotismo americano culpar a los comunistas de la destrucción ocasionada por los alienígenas y que encima el auditorio te aplauda... Si es que son como marionetas. La traducción de los textos es perfecta, con los chistes adaptados, expresiones coloquiales y tacos incluídos. Algunos de los extras, como los minutos de imagen real de películas de la época. Lo peor... Gráficamente tiene un poping brutal, además de otros fallos tecnicos. A pesar del planteamiento, no ofrece libertad para las misiones ni para ir de un lado a otro. Lineal.

8

Muy bueno

Juego de notable acabado que disfrutaremos y recordaremos. Una buena compra, muy recomendable para amantes del género. Está bien cuidado a todos los niveles.