Luz en el túnel

Las cifras siguen siendo un monstruo de dos cabezas que sólo asoma cuando éstas son favorables. Si la industria quiere mejorar deberá realizar un necesario ejercicio de transparencia.

Estaba revisando las visitas que hemos recibido en los últimos meses en Meristation, preocupado por el batacazo que nos dimos el pasado mes de noviembre al poner en marcha la nueva web en PHP. Según los informes de actividad estamos recuperándonos. En febrero entrasteis a Meri 1.022.197 usuarios y el dossier de OJD indica que en mayo nuestros servidores generaron 23.000.000 de páginas, batiendo nuestra propia marca con 1.350.000 páginas en un día el 17 de mayo, durante el E3. Cada cual puede interpretar lo que quiera basándose en estos datos. Yo creo que en cuanto la web ha empezado a funcionar, a no dar errores y a ir medianamente rápida, estamos recuperando a los que, aburridos de esperar, os habías ido a consultar la actualidad a la competencia. Creo que estos datos, mes a mes, podríamos hacerlos públicos ¿por qué no? Quizás mediante una noticia, quizás actualizando los datos que tenemos en el minisite para que las compañías se animen a poner publicidad. Me parece un ejercicio de transparencia necesario.

A menudo pienso que si las compañías de videojuegos dieran mes a mes las cifras de ventas exactas de sus productos ayudaría a mejorar la calidad de los títulos. Creo firmemente que la crítica sirve para sacar del cesto las manzanas podridas y para darle brillo a aquellas que hay que probar. De la misma forma, una lista de ventas detallando las unidades vendidas señalaría los fracasos y destacaría los aciertos, aunque éstos fueran meramente éxitos comerciales. El cruce de datos entre la nota obtenida por la crítica -la independiente- y las cifras de ventas definirían con bastante exactitud el atractivo de un título.

Es de recibo que esta fórmula no es infalible y en algunas ocasiones el efecto marketing va a tener más fuerza que mil críticas negativas. ¿Quién podía detener a los fans emborrachados por los hermanos Wachowsky para que no compraran Enter the Matrix? Un producto mediocre que, sin embargo, contó sus ventas por millones. Los géneros llamados minoritarios saldrían perjudicados si se les comparara con los títulos rompe-listas, pero al ponerles vis a vis con los de su misma especie, ver lo que han vendido y cotejar las notas, serviría como referencia inequívoca para el usuario indeciso.

Creer que este paso se va a dar en España en un corto periodo de tiempo es vivir en los mundos de Yupi. Llevo casi 10 años en esto y cada vez que he querido tener acceso a cifras de ventas y publicarlas se han levantado gigantescos muros legales que lo impiden. Excepto cuando un juego ha vendido más de 500.000 unidades en menos de 1 mes o records similares, entonces todo el mundo quiere que saques la noticia en primera página. Una cosa que el Ministerio de Educación y Cultura hace pública y gratuitamente con el cine: dar recaudaciones, cifras de espectadores y rankings desde su web , es impensable en el todavía joven mercado de los videojuegos español. No ocurre lo mismo en Japón, donde Media Create lanza cada semana las recaudaciones, aunque limitado a los 50 primeros juegos, pero que al menos da pie a publicar históricos de ventas a los medios especializados.

aDeSe, la Asociación de Distribuidores y Editores de Software de Entretenimiento, está haciendo un esfuerzo para arrojar algo de luz en este oscurantismo establecido, elaborando un informe anual por el que nos hemos enterado que en España se facturaron 515 millones de euros en ventas de videojuegos durante 2004, un 10% más que el año anterior. Les felicito por ello y les animo que año a año avancemos hacia la luz que empieza a verse al final del túnel. La transparencia conduce a una mejora en los productos y es sabido que si un jugador queda decepcionado con su compra perdemos todos, empezando por la industria del entretenimiento electrónico, especialmente si el porrazo se lo da en su primera incursión en la compra de un juego original. A un videoadicto se le puede engañar una vez, no dos.