Glimmerati, Impresiones

Desde las tierras del Norte, donde el frío no cesa, llega a la portátil de Nokia un título de conducción que marcará un punto de inflexión en el catálogo de N-Gage. Adéntrate con nosotros en el mundo del papel couché de la mano de Bugbear y Glimmerati en estas impresiones. ¡Tiembla Ernesto de Hannover!

Desde las tierras del Norte, donde el frío no cesa, llega a la portátil de Nokia un título de conducción que marcará un punto de inflexión en el catálogo de N-Gage. Adéntrate con nosotros en el mundo del papel couché de la mano de Bugbear y Glimmerati en estas impresiones. ¡Tiembla Ernesto de Hannover!

Hace unas semanas os explicábamos en el avance de Glimmerati que era uno de los títulos más misteriosos del catálogo de N-Gage. Su presentación en el E3 2004 fue tan escueta como un artwork de las piernas de una señorita y una aleta de un vehículo deportivo. Ahora, tras haberlo proclamado como el segundo mejor título de N-Gage mostrado durante el pasado E3 2005, por detrás del esperadísimo ONE, estamos en condiciones de presentarte el que se convertirá en el baluarte de los juegos de carreras de la portátil finlandesa.

Viaja con nosotros...

Empezamos nuestra aventura hacia el glamour y una vida social que ya habría querido Espartaco Santoni en la mismísima Via Inizio de Milán; en la capital industrial italiana podemos correr en sitios tan conocidos como la Prima Strada o Via Elevato. De Milán a París solo hay un trecho, y en la capital francesa conoceremos los lujos de los Campos Elíseos, los aledaños del Arco del Triunfo o el Ministerio de Defensa. Entre los variados premios que podremos conseguir están portadas de periódicos, que un cóctel de un club chic tenga nuestro nombre o que protagonicemos una campaña publicitaria de ropa de Christy Rubinstein.

Tras Milán y París pasamos a correr entre las sinuosas curvas de los Alpes, donde la conducción cambia drásticamente por la presencia de hielo y nieve en el asfalto. Finalmente, nuestro viaje a la cumbre de la fama nos traslada a la meca de la burguesía, al mismísimo Mónaco, donde todos nuestros delirios de grandeza se harán realidad.

Además del fastuoso y lleno de lujo modo carrera podemos competir en una carrera rápida en cualquiera de los circuitos que hayamos desbloqueado en nuestras andanzas como miembro del Club Glimmerati o bien disputar una carrera contrarreloj en cualquier de dichos circuitos, con el fin de mejorar nuestros tiempos. Tampoco podemos olvidar un excelente multijugador en el que hasta cuatro personas pueden competir a la vez usando la conexión bluetooth.

Vive como en Falcon Crest

El asalto a la fama y a la prensa rosa nos llevará a conocer a lo más granado de la alta sociedad europea. Empezamos siendo apadrinados por el mismísimo Maxwell McCain, el Presidente del Club Glimmerati. De vida un tanto azarosa, tiene a su mujer Nicole un pelín abandonada, en favor de alguna que otra secretaria de costumbres alegres. Junto a ellos podremos competir contra ricos herederos como Don Juan Christos Popoulos, la mega estrella del rap, Jay, o incluso a la presentadora más de moda del panorama rosa, Davinia de Luxa.

Aunque la historia no es lo que se dice un dechado de virtudes y las imágenes estáticas que presentan a los personajes y los diálogos que mantenemos con ellos no sean más que un simple adorno para presentar las misiones, hay algunas fases que ofrecen un marco argumental bastante divertido. En algunas tendremos que acompañar a la mujer de Maxwell a las tiendas de moda más chic, entretener a la pijilla de Penélope o bien llevar a un invitado del programa de la señorita Davinia de Luxa al plató, pero evitando el acoso de la prensa.

Esos autos locos

Glimmerati no cuenta con licencias de vehículos reales, por lo que debemos conformarnos con elegir un clon de los deportivos más impresionantes del mercado e incluso algún que otro prototipo que un científico loco nos incitará a probar o una lancha motora con la que demostraremos que el elemento agua tampoco puede con nosotros. Los autos disponen de tres características, velocidad, aceleración y manejo, que marcan su capacidad para alcanzar velocidades rápidas, su punta máxima y lo fáciles que son de conducir.

El sistema implementado es muy arcade y recuerda a títulos como Ignition, Micro Machines o Spy Hunter. Desde una perspectiva cenita seguimos el desarrollo de la acción mientras que una flecha sobreimpresionada en pantalla nos marcará hacia donde será la próxima curva. En algunas misiones tenemos libertad para ir de un punto a otro, sin salirnos del tiempo estipulado, por lo que tendremos que usar el incómodo mapa accesible a pantalla completa tras pulsar un botón.

Para conducir solo se necesitan tres teclas: acelerar, frenar y turbo. La barra de éste último se va rellenando de manera automática por lo que no podemos abusar de él tanto como quisiéramos. Eso sí, la ventaja que nos dará frente a los intrépidos rivales es mucha. A este respecto señalar que el juego, a falta de ser finalizado, no es muy complicado y aunque el número de horas de juego disponibles es suficiente, tan solo en algún que otro desafío encontrarán retos los jugadores más hábiles.

Las misiones se dividen en días y en ocasiones podremos elegir entre seguir a uno de los personajes o a otro, evidentemente tras mantener una conversación con ellos. Las misiones son todas cronometradas, destinadas en su mayoría a vencer a los rivales en un determinado número de vueltas. Existen otras en las que debemos completar un recorrido, de ida o ida y vuelta, antes de que el cronómetro llegue a cero y será en estas últimas donde podremos elegir el camino que más nos convenga y viviremos así cierta sensación de libertad.

Desafíame

Otro reto disponible durante el modo historia son los desafíos; cuando estemos en alguna lugar cerrado interactuando con los jugadores ficticios, podremos visitar la oficina de Maxwell, donde se puede obtener información sobre records y tarjetas de visita (recompensas) obtenidas. Pero también podremos acceder a los desafíos que hayamos desbloqueado tras ganar carreras.

Éstos no son más que un reto uno contra uno, en el que uno de los personajes se jugará su coche frente a nosotros. Suelen ser carreras muy cortas, nerviosas, donde debemos evitar cometer errores. Los desafíos son la única manera de conseguir mejores vehículos con los que conquistar las resbaladizas curvas alpinas o las estrechas calles parisinas. Algunos desafíos son realmente complicados por lo que no es raro tener que repetirlos varias veces hasta conocer al dedillo el trazado y hacer posible la victoria.

Gráficos a la altura

En el apartado técnico y obviando algunos errores, como el clipping, que esperamos se subsanen antes de que salga a la luz la versión final, podemos decir que Glimmerati es una de las mejores demostraciones técnicas del catálogo de N-Gage. Los escenarios están más que bien diseñados y rebosan el espíritu de las ciudades que representan. Repletos de detalles, de luces que iluminan la calzada, de texturas que simulan diversos tipos de asfalto, son una alegría para la vista.

No podemos pasar por alto el buen trabajo realizado en las cinemáticas, con unos dibujos que destilan espíritu ochentero y buen humor a raudales y que más de una vez nos harán esbozar una sonrisa de complicidad. Tal vez el punto más mejorable, por desgracia nuestra, sea la sensación de velocidad, bastante mermada respecto a lo que podríamos esperar, pero hasta que no tengamos la versión final sería prematura valorarlo. En cuanto a la música y los efectos sonoros, alcanzan un nivel notable, con buenas y variadas melodías disco-fashion que representan a la perfección el espíritu de la alta burguesía europea.

Glimmerati saldrá a la venta el próximo mes de julio y desde ya se perfila como el título más destacable de la campaña veraniega. En unas semanas, la valoración final.

Glimmerati

Intrigante juego de Nokia para su consola portátil.
Glimmerati