The Elder Scrolls IV: Oblivion, Impresiones E3

La secuela de Elder Scroll llega como llegó su antecesor, para señalar el camino de lo que es una nueva máquina y sus posibilidades. Claro que en el caso de Oblivion es todavía más determinante porque en este caso marca el camino a seguir en una nueva generación.

Quizás suene un tanto pretencioso, pero Oblivion es una de las demos mostradas en el E3 que mejor representa lo que es, o debería ser, la nueva generación. No tanto por su aspecto gráfico, que es fantástico, sino más bien por una serie de características y posibilidades que realmente se salen de lo que es lo 'habitual' en la todavía presente generación y van en la dirección adecuada para ofrecer una experiencia más completa en tus juegos.

 

Fiel a la tradición de la saga, comienzas en un calabozo sin tener mucha información al respecto de quién eres o qué debes de ser. Elder Scroll siempre se ha caracterizado por sus comienzos desconcertantes en los que las respuestas vienen poco  a poco y de una forma reducida, dejándote siempre con la intriga de saber más, empujándote a buscar la información. Este es el verdadero espíritu de un RPG, motivar a que el jugador a que se busque la vida y haga sus propios descubrimientos mientras va creciendo como personaje.

 

El primer aspecto técnico remarcable que se mostró del juego fue el motor físico, algo que sin duda va a ser recurrente de los nuevos juegos que vienen. Mediante el ratón puedes coger cualquier objeto en la pantalla, comportándose de una forma totalmente realista. Por ejemplo, puedes coger unas cadenas colgadas al techo y jugar con ellas, moviéndolas, haciendo que se balanceen... más útil es la flecha que lanzas hacía las distintas superficies y la inercia que producen, quedándose clavadas en superficies menos resistentes como la madera, o rebotando al dar con un muro de piedra.

 

Otro aspecto a destacar, obvio por otra parte, es el nuevo motor gráfico. Nada más salir de la prisión te encuentras en medio de un frondoso bosque lleno de arboles enormes que se mecen con el viento. No sólo es tiempo real, sino que está generado en tiempo real, lo que aunque no se pueda ilustrar aquí con justicia, es simplemente impresionante. Cada brizna de hierba está en su sitio, respondiendo al viento y a tu propia presencia.

 

Uno de los aspectos fundamentales de Oblivion que mejora frente a anteriores ediciones es la interacción con los NPCs, que ahora es más rica y variada que nunca. Se ha implementado un sistema por el que cada habitante tiene una postura hacía ti, que puedes variar mediante tu oratoria y tus acciones. Las expresiones faciales se adaptan a este sistema de comportamiento, así como la forma en la que la I.A de cada personaje te ve según le gustes más o menos. No es que sea nada revolucionario, pero las nuevas posibilidades hacen que este sistema haya ganado en complejidad, por lo que tu experiencia con los NPCs será más satisfactoria.

 

Hasta aquí no es tampoco nada revolucionario, más bien una ampliación de conceptos ya usados. Pero lo que realmente impresiona es la variedad de acciones que realiza la I.A, haciendo que cada personaje tenga sus quehaceres y sus líneas de diálogo acorde con cada acción. Por cierto, todos los personajes del juego tienen sus voces grabadas y sólo el trabajo en las voces ocupa cerca de la mitad del DVD. En  la demo podíamos ver como se desarrollaba un diálogo fluido entre el personaje y una dependienta que quedaba realmente bien, sin que sonara forzado. Más impresionante resultó ver como la dependienta se comportaba en su propia casa, jugueteando con su perro, castigándole por hacer algo mal, comer o practicar sus habilidades.

 

Como todo buen Elder Scroll que se precie, se trata de una aventura gigantesca que te llevará a sitios como el mismo Oblivion, el infierno en este mundo. La única forma de librar al reino de una gran amenaza consiste en encontrar al hijo perdido del emperador, recientemente asesinado, que es el único garante que existe para mantener cerradas las puertas de Oblivion. Pero como todo Elder Scroll, el jugador cuenta con libertad total para vivir la aventura que desee, una sensación que aumenta considerablemente en este título gracias al uso de la tecnología puesta al servicio de la jugabilidad.

 

También cabe destacar que el juego ha experimentado un lavado de cara importante para facilitar la vida a los jugadores, ya que Morrowind dejaba un poco a la mano de Dios algunas cosas que acaban por desorientar al jugador. Se han añadido cosas tan de agradecer como un mejorado sistema de misiones o la posibilidad de viajar automáticamente a cualquier sitio que conozcas previamente, lo que ayudará mucho a aquellos que no tienen paciencia para encontrar el camino a un sitio en cada viaje.

En resumidas cuentas, Oblivion se parece mucho a lo que uno espera de las nuevas máquinas, no sólo unos gráficos más bonitos, sino también un nuevo abanico de posibilidades con los que mejorar la experiencia de tu partida.

The Elder Scrolls IV: Oblivion

Cuarta entrega de la saga Elder Scrolls.

The Elder Scrolls IV: Oblivion