Ha llegado la era de la física

Los gráficos en 3D son un estándar en cualquier plataforma de juegos actual. La GPU se ha consolidado. En marzo Ageia presentó su chip PhysX. ¿Le toca el turno ahora a la PPU? ¿La física es el siguiente paso tras haber conquistado los gráficos en 3D?

Hoy en día la gran mayoría de jugadores están habituados a hablar sobre texturas, polígonos, sombras dinámicas, bump mapping y otros términos arcanos, pero hace no tantos años a lo máximo que podían aspirar era a lo que ofrecía Doom. Sí, en su día supuso toda una conmoción admirar los gráficos de este juego de id Software, pero el salto que han experimentado los gráficos en 3D desde entonces es increíble. Hasta me atrevería a afirmar que lo que juegos como Doom 3 o Half-Life 2 generan en tiempo real rivaliza con lo que vimos en las primeras películas de animación tras miles de horas de cálculos, o como mínimo se puede comparar. Y todo gracias a las aceleradoras de gráficos 3D.

Los gráficos en 3D de calidad son una exigencia en cualquier título con aspiraciones, ya sea de acción en primera persona, de estrategia, de rol o de conducción. El mercado ha asimilado esta necesidad y lo que empezó con carísimas tarjetas que se limitaban a sustituir en determinados juegos a la tarjeta gráfica de serie, léase la Voodoo 3D de 3Dfx, hoy se ha convertido en un elemento más que o se integra directamente en la placa base del ordenador o se incluye en la tarjeta gráfica de serie. En el terreno de las consolas la evolución ha sido similar y tanto PS2 como Xbox y GameCube incluye hardware dedicado al tratamiento de gráficos en 3D.

Los jugones hemos asumido la necesidad de los gráficos en 3D, pero ahora los chicos de marketing deben ir más allá y quieren vendernos otra novedad, otro avance, otra mejora para los juegos del futuro. En este mundo tan tecnificado y en evolución constante no hay tiempo para descansar y tras una revolución, llega otra pisándole los talones. Y la nueva revolución, al menos si hacemos caso a la empresa californiana Ageia Technologies, es la de física.

La idea de ofrecer al usuario un mundo con el que poder actuar y experimentar, más allá de la propia trama del juego, no es algo nuevo y los más veteranos recordarán que en Duke Nukem 3D podíamos activar diferentes objetos. Volviendo al presente, Half-Life 2 marca la cima alcanzada hasta ahora en cuanto a un tratamiento realista de la física en nuestro mundo. Además, la posibilidad de manipular objetos y lanzarlos se ha integrado perfectamente en la jugabilidad y el jugador puede ser muy creativo en sus ataques. Es decir, la física de Half-Life 2 no está allí como un simple añadido para dejar con la boca abierta a los jugadores sino que se ha incorporado en el propio desarrollo de la acción.

La oferta de Ageia recuerda mucho a la propuesta que hizo 3Dfx. Por un lado se plantea la necesidad de un procesador especializado en el tratamiento de la física, bautizado como PPU (Physics Processing Unit) por Ageia con el objetivo de completar el triángulo mágico de CPU, GPU y PPU. Por el otro, y para facilitar el trabajo de los desarrolladores de videojuegos, se ofrece un SDK para programar los aspectos relativos a la física de un título. Havok es el líder en este campo y Ageia compró el SDK Novodex para plantarle cara. En estos momentos está confirmado que Novodex tendrá versiones para PC y Xbox 360, pero hay que tener en cuenta que esto no significa que Xbox 360 incluya el chip PhysX.

La estrategia de Ageia tiene su parte más interesante en el despliegue de los chips PhysX. No se trata de comercializar millones de chips y esperar que los jugones de todo el mundo se lancen como locos a por ellos, ya que sin una oferta atractiva de juegos que aprovechen y demuestren los beneficios de esta nueva tecnología nadie pagará lo que pueda costar una tarjeta con el procesador PhysX. La idea de Ageia es que los desarrolladores empiecen a usar Novodex, lo conozcan y experimenten con él. La gracia está en que un juego programado con Novodex aprovechará automáticamente la potencia de cálculo adicional aportada por la PPU. Y si el ordenador no tiene PPU, entonces dejará la labor de la física en manos de la CPU. Cuando existan varios títulos que usen este SDK, las comparativas de rendimiento y de calidad de los efectos de física entre un ordenador normal y uno equipado con una tarjeta con el chip PhysX definirán la validez del chip de Ageia. Y entonces sí, conociendo las ventajas en juegos reales, los jugadores podrán valorar si vale la pena gastarse los euros en una tarjeta así.

En el terreno de las consolas, el futuro puede ir por dos caminos. La alternativa más sencilla sería incorporar en las consolas procesadores como el PhysX de Ageia. De hecho, Xbox 360 soportará el SDK Novodex, así que no es del todo descabellado pensar que en el futuro veamos una tarjeta que se conecte a la consola. La otra alternativa sería aprovechar la propia arquitectura del procesador central de la consola. El caso más conocido es el de PlayStation 3 con su procesador Cell. Su arquitectura, formada por varios procesadores que trabajan en paralelo, se adapta perfectamente a los cálculos necesarios para ofrecer una física realista y podría asumir esta labor sin la ayuda de otro procesador especializado.

Al final, quien juzgará el destino de la PPU será el mercado, aunque tendrá mucho peso en esta decisión el apoyo que den los desarrolladores de videojuegos. A pesar de contar con el apoyo de Ubisoft y Epic Games, Ageia tiene mucho trabajo por hacer para que su oferta convenza a la mayoría. Y el público, escarmentado por el vaporware, quiere ver resultados, como santo Tomás, y no escuchar palabras seductoras.