El coste de la nueva generación
La nueva generación ya está aquí y una previsible excitación se adueñará de toda la industria a medida que se vayan sabiendo datos, características técnicas, posibilidades y juegos concretos. Pero ¿cuál será el coste de la transición para el sector?
Sí, no hay vuelta atrás, la nueva generación ya está aquí guste o no. Xbox 360 será presentada a todo el mundo el 12 de Mayo, PS3 , o lo que serán sus primeros atisbos, estarán presentes en el E3 y Nintendo también mostrará su "Revolution" en la feria de Los Angeles. Los medios no tendrán ojos y oídos para otra cosa, las compañías hablarán de lo excitadas que están por las posibilidades de los nuevos sistemas, muchos estudios ya se frotan las manos con sus nuevos "juguetes" con los que pueden hacer cosas nunca vistas hasta ahora.
Pero, ¿cuál es el precio que hay que pagar por esto? no es sólo el coste económico, sino el coste en general ¿quién se va a llevar la peor parte de esta ola generacional que lo barrerá todo a su paso?
¿El usuario? bueno, obviamente pagará un peaje. ¿Cuántos compraron una flamante Xbox estas navidades empujados por la fiebre del Halo 2? ¿y qué sentirán cuando las próximas Navidades tengan una Xbox 360 en las tiendas? El usuario tendrá que soportar ver como la nueva consola atrae toda la atención y también una más que posible reducción notable de la lista de novedades para su actual sistema, además de que posiblemente no verá más juegos a la altura de Halo 2. Claro que siempre está la opción de tomárselo con espíritu práctico y llegar a la conclusión de que hay mucho por explorar en el catálogo actual de Xbox sin tener que pasarse inmediatamente a la nueva generación. Otro tanto se puede decir de los usuarios de GC y PS2, aunque estos tienen más tiempo y cuentan con más lanzamientos pesados en perspectiva.
¿El productor? algunos se han quejado de los costes que les supone pasarse a una nueva generación y que el aumento de la exigencia gráfica les obliga a un mayor gasto, llegando incluso a amenazar con una subida de precios. Pero esto no es una novedad, ese argumento ya es bien conocido por su uso en el pasado y todo el mundo sabe que no pasará. El negocio de las consolas parte de la base de vender consolas y las compañías que las crean no van a permitir que se encarezca un producto del que dependen sus ventas. Obviamente a las productoras no les entusiasma la nueva generación a corto plazo ya que por un lado les resta atención publicitaria a sus juegos para las consolas actuales y por otro lado las nuevas consolas no tienen suficiente numero de usuarios para satisfacer sus previsiones de ventas. En todo caso, todas las grandes compañías están preparadas para esto desde hace tiempo y pueden con ello.
¿Sony, Microsoft y Nintendo? Microsoft estará encantada de quitarse la losa económica que tiene encima con Xbox, que ha sido un auténtico agujero negro de dinero por sus elevados costes de producción y por las grandes inversiones que han tenido que realizar en su sistema para construir su lugar propio en el complicado mercado de las consolas. Nintendo tampoco estará encantada de que GC haya sido olvidada por los estudios y tenga unas ventas actuales tan bajas en todo el mundo. En cuanto a Sony, aunque es la que menos prisa tiene, debe amortizar la millonada que se ha gastado en R&D para la tecnología CELL y PS3 es el punto focal para ello, además de para otros campos como el del soporte Blue-Ray.
No, ninguno de ellos va a pagar el mayor coste. Contestando a la pregunta inicial, el mayor coste lo van a pagar los pequeños estudios, al igual que lo pagaron con el pasado cambio generacional. Muchos pequeñas y medianas compañías no pudieron lidiar con las exigencias técnicas y económicas a las que se enfrentaron y por tanto desaparecieron. La lista de cadáveres en esta generación es bastante doliente y se ha dejado notar en países como Francia, Japón y sobre todo Inglaterra.
Con esta nueva generación pasará más de lo mismo, los juegos requerirán enormes esfuerzos no sólo en gráficos, sino también en aspectos estructurales como la I.A. Esto necesita más personal y que sea más especializado, por tanto más caro. ¿Crear un estudio para hacer el juego de tu vida? claro, no hay problema, pero antes deberás hacer cinco títulos basados en licencias de películas o de dibujos animados o cualquier cosa por encargo para tener el presupuesto necesario para planteártelo, si es que llegas.
¿Soluciones? sí, alguna hay. A lo mejor las nuevas herramientas de middleware como las de XNA de Microsoft son tan maravillosas y asequibles que abaratan sobremanera los costes, aunque para ello la compañía de Redmond también deberá mostrar voluntad de hacer esas mismas herramientas asequibles económicamente. Otra solución es lo que se empieza a atisbar en el "modelo Mistwalker", en donde una compañía pequeña se encarga de todo el diseño y la parte creativa para que una gran productora, en este caso Microsoft, lo ejecute. Claro que actualmente para hacer esto tienes que tener un fundador que se llame Hiroshi Sakaguchi. En general, el modelo del negocio del cine tiene bastantes cosas interesantes que el mundo de los videojuegos podría adoptar, aunque para los que llevan las riendas ahora mismo está claro que eso no les interesa en estos momentos.
Pero en cualquier caso, es inapelable que a mayor exigencia técnica, más coste y eso significa que habrá todavía más dependencia de las productoras y de las "tendencias de mercado" si no surgen medios alternativos de distribución o algo equivalente al cine independiente. En esto tenemos la culpa toda la industria, desde productores a las propias cadenas de tiendas, pasando por supuesto por nosotros, los medios, que saltamos como fieras en cuanto olemos algo relacionado con la "next-gen", sin reparar en lo que estamos perdiendo en el camino. Luego llega el momento de la nostalgia y de recordar esos shoot'em up espaciales de antaño, esos arcades, esas aventuras gráficas y nos preguntamos porque ya no se hacen juegos como los de antes... cuando en realidad están enterrados bajo los pedestales que construimos a los juegos del futuro.