Yo también quiero ser Casual

¿Tu tarjeta gráfica se encalla hasta con el Busca Minas de Windows? ¿No dispones de las 50 horas al día que se necesitan para que tu personaje no se quede atrás en el juego online del momento? Bienvenido al Club de los Jugadores Casuales por exigencias de la vida.

El trabajo, los estudios, la novia, el novio, el gimnasio, el fútbol... Las obligaciones del día a día no dejan tiempo para casi nada, y menos para jugar a la consola. Hay que sacar tiempo debajo de las piedras, y el problema es que no siempre se encuentra. Es por eso que los jugadores con las agendas más completas se lo piensan dos veces antes de hacerse con el último RPG o Aventura, pues temen no poder dedicarles el suficiente tiempo como para poder disfrutarlos en su totalidad. Y como son tan baratos los juegos...

Ese tipo de jugadores con poco tiempo no son los mismos que podrían considerarse como jugadores ocasionales o Casuals, porque muchos de ellos, si contaran con más horas disponibles, seguramente buscarían títulos más exigentes. En cambio los conocidos como jugadores Casuales huyen por definición de los juegos que necesiten de habilidades específicas, conocimientos previos de títulos anteriores o que sean especialmente complicados en su concepción o manejo. Quién le iba a decir a más de un Hardcore Gamer - etiqueta con la que se bautiza a los jugadores más expertos o exigentes - que acabarían pidiendo consejo a los casuales de turno a la hora de hacerse con un título asequible en el que no se tenga tener que invertir mil horas de juego para empezar a disfrutar de la experiencia.

Títulos como Eye Toy, Donkey Konga, Sing Star o cualquier otro Party Game son una muestra de la nueva política de las compañías a la hora de intentar acercar el mercado de los videojuegos a los casuales, lo cuál se entendió - por lo menos en mi caso - en un intento de captar como clientes de la industria a personas que hasta el momento no se habían sentido atraídas por el ocio electrónico. Pero hay otra visión de la jugada...

A algunos les extrañó que Sony, durante su preshow E3 del año pasado, afirmara que pensaba enfocar sus principales esfuerzos al mercado de los jugadores casuales. Quizás la lectura que algunos realizamos en un primer momento no fue la más acertada, porque en vez de tener cada vez más tiempo para jugar la cosa va al revés. Así, los jugadores más veteranos tenemos que modificar obligatoriamente el planning de vicio videojueguil, disminuyendo notoriamente el tiempo asignado a los "matamarcianos". Es por ello que el que los juegos fueran más sencillos e instantáneamente divertidos parece ser la evolución obligada para no dejar de lado a los que se pasaron su infancia y adolescencia enganchados a la maquinita de turno y que ahora ya no pueden dedicarse en cuerpo y alma a su entretenimiento favorito.

Como gamer con muchas horas de juego en la espalda- o vicio, en la jerga al uso - no puedo evitar sentir que las ocupaciones, presiones y obligaciones del día a día afectan a la visión que tenía de los videojuegos como instrumento de diversión. El haber probado una y otra vez las mismas fórmulas pero con diferentes caras ha hecho nacer en mí un sentimiento de indiferencia generalizada y rechazo puntual a la mayoría de títulos que aparecen el mercado. Aguantar a los mandos de según que juegos es más un suplicio que un placer, y eso que algunos de ellos tienen más cartel que la última de Woody Allen en el Festival de Cannes.

Hasta los juegos a los que llevaba toda la vida jugando amenazan con complicarse. Los Pro Evolution Soccer, otrora ISS Pro en la extinta PSX, cada vez tienen más movimientos especiales, Super Mario es en 3 Dimensiones y se puede jugar por WiFi y para tunar un coche en Gran Turismo casi tienes que hacer un Máster en los boxes de Ferrari. Vale, puede que esté exagerando un poco, pero parece que la tónica general es hacer evolucionar los conceptos que en su día triunfaron e ir aclimatándolos a las tecnologías de cada momento, presuponiendo que los jugadores aficionados a los primeros títulos de las series harán el esfuerzo de adaptarse a esas novedades y disfrutar de ellas.

Acostumbrado a refritos, remakes, secuelas, precuelas, adaptaciones, conversiones, ports píxel-perfect, copias, clones y demás paja de relleno digital, la verdad es que encontrarse fórmulas tan simples, divertidas y directas como Zoo Keeper o Polarium, ambos títulos para Nintendo DS, despeja tanto como una ducha fría en un caluroso día de verano. Conecta, diviértete, apaga y listo. La parte de los tutoriales, manejo, toma de contacto y demás cursillos acelerados de "Cómo te lo vas a pasar de bien con este juego pero espérate que te lo vamos a explicar" mejor nos la saltamos...

Está claro que siguen habiendo Hardcore Gamers que suspiran por el lanzamiento de títulos cada vez más complejos y que ofrezcan experiencias más inmersivas, pero las compañías se han dado cuenta que la parte más importante del pastel la componen los jugadores Casuales, ya sean éstos casuales por obligación o por vocación. Que para el caso es lo mismo. Así que permitidme que haga de futurólogo de Reality Show y lance un pronóstico: auguro que en el futuro las colas en las tiendas especializadas ya no serán para hacerse con los Morrowind sino con la última versión del Tetris. Por cierto, ¿dónde guardaría mi antigua Game Boy?