Paranoia

Tal vez sea por la nostalgia típica que nos acecha a medida que nos vamos haciendo mayores, pero sigo acordándome de los grandes juegos del pasado. Imaginación y creatividad, dos palabras fundamentales que cada vez escasean más.

Me viene todo esto a la cabeza cuando pienso en el cierre de Troika, creadores de dos de los mejores juegos de rol de los últimos años. Una empresa creativa e imaginativa que tiene que cerrar sus puertas porque sus juegos no han vendido lo necesario. Se podría pensar que cierran las empresas que hacen malos juegos y que por eso no venden, sin embargo, echando un ojo a las compañías que han cerrado en los últimos diez años, podremos comprobar que no estaban precisamente faltas de imaginación. Ion Storm, Westwood, Bull Frog, Jane's Combat Simulations, Looking Glass, DID, Papyrus, Appeal, Particle Systems, Black Isle y la legendaria Origin, entre muchas otras. Perdidos en el recuerdo se quedaron juegos como Command and Conquer, Dungeon Keeper, Thief, Longbow 2, Eurofighter 2000, la serie Ultima, la serie I-War, Outcast, Deus Ex...

Todos ellos juegos que han aportado algo diferente y especial en el momento de ser lanzados al mercado, juegos que han cosechado excelentes críticas tanto de los medios como de los jugadores pero que no han servido para que sus creadores pudieran seguir deleitándonos con esas maravillas. Y no dejo de preguntarme ¿por qué cierran las mejores?.

La respuesta podría parecer obvia, se trataban de juegos minoritarios que no han vendido lo suficiente. De ser esto cierto habría que formular otra pregunta, ¿por qué son minoritarios?. Podríamos darle vueltas a este asunto; que son muy complejos y la mayoría  busca cosa simples, que su temática no gustaba, eran juegos en los que había que pensar y eso no vende, etc. Todo esto sería posible, pero si investigamos un poco podemos encontrar algunas sorpresas, como por ejemplo el caso de Microsoft Flight Simulator, todo un clásico.

Si hay un género minoritario por excelencia es el de los simuladores. Necesitan muchas horas de aprendizaje y los juegos son para jugar, no para estudiar. Si encima es un simulador civil en el que sólo hay que ir de un sitio para otro, todavía peor. Pero resulta que Microsoft Flight Simulator es el juego más vendido en casi todo el mundo en cuanto sale a la venta, superando a juegos teóricamente mucho más comerciales y sencillos.

Lo que ocurre con este veterano simulador es que recibe el apoyo de la compañía que lo distribuye, Microsoft, la cual realiza una buena campaña de marketing antes, durante y después de su lanzamiento, con versiones en varios idiomas, un buen soporte, carteles en todos los puntos de venta y un montón de detalles que dan lugar a que el juego se venda como churros.

Si esto ocurre con un juego tan sofisticado como este, no hace falta hacer funcionar demasiado la cebolla para darse cuenta de que cualquier juego que tenga calidad y que sea promocionado adecuadamente, puede convertirse en un éxito en ventas, encontrándonos entonces con una realidad preocupante; a las principales editoras y distribuidoras de videojuegos no les interesa promocionar y apoyar este tipo de juegos. Me dirán que es más caro desarrollar un juego complejo que uno simple, que es mejor usar fórmulas conocidas que probar cosas diferentes y toda esa gaita que ya nos conocemos, pero el problema de todo esto es que cada vez son menos los juegos imaginativos, cada vez son menos las compañías independientes y cada vez vamos a tener menos en donde elegir. El negocio es el negocio, que dicen.

Da la sensación de lo que se pretende es que acabemos jugando sólo a los juegos de una o dos compañías, que no tengamos que elegir porque van a elegir por nosotros y en definitiva, que no tengamos que pensar porque ya piensan por nosotros. No te preocupes, hijo, papi se preocupa por ti.

Sí, ya sé que suena paranoico  y seguramente se me hayan fundido los plomos, pero si pensamos en lo que ha pasado con los sistemas operativos en PC y como algunas empresas de videojuegos están actuando de una manera que se parece mucho a como se actuó entonces, puede que la paranoia tenga algo de justificación. No me gustaría que los videojuegos estuvieran atados sólo a criterios comerciales sin apenas sitio para nada más, lo que pasa es que viendo como van las cosas, me temo que me voy a tener que seguir acordando de los juegos que mencionaba antes porque no saldrán otros que los sustituyan.