Street Racing Syndicate
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José Arcas Ruiz

Los títulos de conducción tunning no dejan de acaparar las consolas y esta vez le toca a Namco. SRS explota el lado menos arcade del género intentando brillar entre los grandes.

El tunning vive todo un boom en los videojuegos de conducción, y Namco no iba a ser menos. Además de su mítica saga Ridge Race, la incursión de la compañía en este tipo de juegos lo hace de la mano de Street Racing Syndicate.

Lo primero que vemos al introducir SRS en nuestra consola es una bonita intro pre-renderizada que hace aumentar las expectativas del juego. Vehículos imposibles y chicas imponentes amenizan los primeros segundos de toma de contacto. Al entrar en el modo principal del juego, nos veremos con un coche pre-establecido en el que nos retarán a completar un circuito para conseguir nuestros primeros dólares con los que comprar nuestro propio coche y empezar a avanzar en esta odisea de óxido nitroso.

Namco ofrece muchos alicientes en su título de conducción: Más de 70 circuitos, 40 coches oficiales (Nissan, Lexus, Volswagen...), piezas de modificación reales con marcas licenciadas y un amplio recorrido urbano en el que iremos encontrando todo tipo de pruebas. Pasaremos muchísimo tiempo en el garaje modificando al máximo nuestros vehículos tanto a nivel de motor como de carrocería.

A priori se nos cae la baba, pero desgraciadamente el juego brilla en números y licencias pero peca en un apartado demasiado esencial en los juegos del género: La sensación de velocidad. Con un gran modelado de escenarios y vehículos, ir a 200 kilómetros por hora con un Nissan 350Z dará la misma sensación que hacerlo con un Volswagen Golf a 80 km/h.

g r á f i c o s

Todo SRS se desarrolla en Los Ángeles y el mapeado de la ciudad es muy extenso. Sin ningún tipo de popping y con gran cantidad de detalle, podremos movernos libremente por toda la ciudad recorriendo avenidas, calles y atajos hasta alcanzar nuestro objetivo. Para ayudarnos en todo momento disponemos de un mapa que nos sitúa perfectamente en la inmensa urbe.

Sólo nos moveremos por la ciudad de noche por lo que todo el tiempo veremos luces artificiales: farolas, edificios, establecimientos, tráfico... Un sinfín de fuentes de luz de muy distintos colores realmente sublime. La única pega es que en algunos momentos llegan a saturar la pantalla. Unido a un exceso de refracción de la luz en el asfalto es éste un defecto del juego: demasiado iluminado.

Teniendo en cuenta que los trazados de los circuitos son libres, unos luminosos nos indicarán la dirección que tomar, así que añadidlo a toda la iluminación anterior y acabaremos algo liados las primeras veces, pero no tardaremos en hacernos al juego. Por ello los circuitos no dejan de estar muy bien detallados. Como digo, al ser trazados callejeros, habrá muchísimos elementos del decorado además de los rivales contra los que competir, el tráfico urbano... Habrá que pasar por parkings, cruces entre avenidas, bajos de edificios, puentes y túneles, atajos por parques...

El modelado de los distintos vehículos raya a muy buen nivel, teniendo en cuenta que los vehículos reflejan los daños físicos, aunque algo 'descafeinados', con menores consecuencias de las que cabría esperar. El capó se levanta, los faros se rompen, los cristales se agrietan... pero por muy fuerte que sea el golpe no veremos una deformación excesiva en la carrocería del coche.


Sin duda la peor parte y lo que más marca la nota final del juego es la escasa sensación de velocidad. A 200 kilómetros por hora no da la sensación de ir cuatro veces más rápido que cuando conducimos a 50 km/h y pese a la espectacularidad de los modelos, no da la sensación de estar conduciendo 'monstruos' de la carretera a velocidades desorbitadas. Intenta ayudar el blurring cuando activamos los nitros, pero son sólo unos cuantos segundos.


a u d i o

Una de cal y otra de arena. La música es la típica que encontramos en este tipo de juegos, con un toque rapero y con muchas bases rítmicas algo repetitivas. El número de pistas es amplio y nos acompañarán durante todo el juego, variando si estamos conduciendo por la ciudad o metidos en plena competición. Pero donde el juego demuestra su potencial en este apartado es en los sonidos de los motores.

Cada uno de los vehículos rugirá con voz propia, identificando perfectamente los modelos inicialmente menos equipados, como el Golf con los Madza RX-8, mucho más rudos y revolucionados. Además, todos los cambios que vayamos implementando en el motor variarán al más mínimo detalle el sonido de nuestro coche. El arranque inicial, los cambios de marcha, las revoluciones del motor, las frenadas... Toda una melodía con la que han contado con la ayuda de las propias compañías que prestan las licencias.


j u g a b i l i d a d

SRS nos durará horas y horas. Conseguir los 40 coches será una tarea sólo apta para los que dispongan de muchísimo tiempo libre. Para conseguir el dinero necesario para adquirir nuevos vehículos tendremos que competir en carreras ilegales en las que obtener un premio al ganador de las tres etapas que consta cada competición además de apuestas individuales que podremos hacer entre los rivales.

Para acceder a dichas carreras necesitaremos tener cierta reputación, ser unos conductores respetados. Conseguiremos el respeto corriendo carreras más complicadas, pero la mejor forma de hacerlo es superando los retos que nos proponen las chicas presentes en el juego. Ser aclamado por el sexo opuesto aumenta tu popularidad, pero si no ganamos las competiciones, nuestras 'novias' nos mandarán a paseo.

La conducción algo menos arcade que otros títulos de género nos obliga a adaptarnos a las frenadas y derrapes de cada vehículo. Dependiendo del peso del coche, la potencia de los frenos y la forma de derrapar, nuestra máquina se comportará de una forma u otra. Los derrapes serán esenciales para conseguir el respeto del que antes hablábamos: una conducción más arriesgada y espectacular hará que nuestras peripecias al volante lleguen a oídos de todos.

Las maniobras de derrape serán magníficas y encontraremos muchos estilos de conducción. Podremos derrapar bloqueando las ruedas, perdiendo tracción si pisamos el embrague, haciendo que el coche realice virajes hacia el interior o el exterior de la curva, o simplemente dejándonos llevar por la inercia. Un auténtico arte de la conducción que varía con cada nuevo modelo de coche que adquiramos o al realizar modificaciones de peso, tracción, amortiguación, freno...

Acabar primero las carreras nos otorgará muchos extras, como nuevos retos callejeros, nuevos vehículos disponibles, y lo más curioso, vídeos de nuestras 'novias', baliando muy sensualmente y con ropas muy insinuantes. Un apartado algo sexista pero que hará las delicias de los más 'salidos'.

c o n c l u s i ó n

Street Racing Syndicate intenta hacerse un hueco en el género de los juegos de conducción, con un apartado gráfico interesante, coches y piezas para modificar el coche reales, toda una ciudad que recorrer, más de 70 circuitos entre carreras clandestinas, retos individuales y pruebas para conseguir chicas, 40 vehículos... Todo unido a un apartado de efectos sonoros magnífico y una durabilidad en modo a un jugador no vista hasta ahora en juegos de conducción tunning. Sin embargo falla en un apartado demasiado básico como es la necesidad de transmitir que estamos conduciendo vehículos de ensueño al alcance de pocos.

SRS es otra alternativa más a lo que hasta hoy podemos encontrar en cualquier consola, pero pasaremos más tiempo en el garaje modificando el coche que retando a nuestros rivales. Namco ha hecho un buen trabajo, y no sería muy descabellado encontrarnos con un futuro Street Racing Syndicate 2. La veda está abierta.

l  o    m  e  j  o  r

- Vehículos y piezas reales
- Una ciudad entera por la que movernos
- Las mil y una modificaciones disponibles.
- La durabilidad del juego.

l  o     p  e  o  r

- La falta de sensación de velocidad
- Demasiado iluminado en todo momento
- Deformaciones de los vehículos algo básicas.
- Que hayan tardado más de 7 meses en la conversión PAL.

7.5

Bueno

Cumple con las expectativas de lo que es un buen juego, tiene calidad y no presenta fallos graves, aunque le faltan elementos que podrían haberlo llevado a cotas más altas.