It's Mr.Pants
It's Mr.Pants
  • Plataforma GBA 5.5
  • Género Puzzle
  • Lanzamiento 01/01/2004
  • Desarrollador Rare
  • Editor THQ
  • +3
Carátula de It's Mr.Pants

Con calzoncillos rojos por bandera...

Will van Dijk

Con una mascota sacada de la nada, y con un juego que ha sufrido más de un cambio, RARE nos presenta su última apuesta en GBA por el momento, claro. ¿Un bicho blanco de calzoncillos rojos que protagoniza un videojuego?¿y encima es de RARE? Qué cosas tan bizarras...

Y decimos última apuesta porque en efectos prácticos, pese a que Banjo: Pilot haya sido el último juego que ha lanzado la compañía, nosotros hemos analizado ambos juegos en un orden inverso, tal y como en teoría estaba previsto que ocurriese. Aunque los continuos retrasos del juego de Banjo y compañía, junto a la prisa en sacar este puzzle tan poco usual, han colmado la situación y la han dejado tal y como veis hoy. Es MUY poco frecuente que una empresa sea arriesga a editar dos títulos casi en paralelo...

Pero lo extraño de la situación nos obliga a pensar que casi, casi es mejor de esta forma. Mr.Pants es uno de esos personajes que en poco tiempo cobran demasiada popularidad por razones que normalmente se suelen explicar tontamente. Cuan sería mi sorpresa al leer por primera vez hace ya algunos meses que se trataba de la mascota de RARE, una especie de muñeco de nieve creado por el paint con calzoncillos rojos que se ha jactado a aparecer en todo juego de la compañía que hayamos podido probar.

Toda la circunstancia de la Web y de su extraña presencia en ella acabó convirtiendo a este peculiar personaje en su 'mascota oficial', como un Mario pero en versión light y con un sentido del humor -y de la avidez mental- muy propios de los creadores de Conker que en teoría debería de conseguir, por sí solo, un éxito de ventas bastante acusado. Al menos estas eran las pretensiones de RARE. Por más vueltas que le demos al cartucho y al sentido en el que se ha planteado, no conseguimos entender de dónde salían dichas pretensiones. Esto es, después de todo, un puzzle más.

¿Un puzzle más?

¿Es realmente It's Mr.Pants un puzzle más? Al comenzar a trastear con los modos de juego salta a la vista que en parte se ha intentado innovar el género. Por supuesto no se ha conseguido dicho propósito, al menos de forma radical, aunque sí que se ha obtenido un cierto aire burlón y siempre bien agradecido en lo que a videojuegos respecta. Es absurdo, tanto, que consigue llamarnos la atención, y esto es muy positivo. El problema que esto abarca es que, desgraciadamente, la impresión no dura demasiado.

T

enemos tres modos de juego principal; en primer lugar el fundamental en el que tendremos que ir pasando puzzles. El sistema no es exactamente igual a la de cualquier tetris, del que Mr.Pants está llamado a ser un clon. Más bien, no tienen mucho en común, puesto que aquí nuestro objetivo es construir bloques con piezas geométricas -éstas sí son casi iguales a las del Tetris-, jugando con los dos colores que se nos conceden, contando con un número de movimientos limitados.

Más de 50 fases, a cada cual más difícil, que poco a poco irán exigiendo una avidez mental muy a tener en cuenta. Luego encontramos el denominado 'wipeout', más similar a un arcade en el que se nos concede un tiempo limitado y una pantalla repleta de pequeñas piezas que tendremos que ir convirtiendo en rectángulos para obtener más puntuación. Siempre podemos ver la siguiente figura que está por salir, aunque este modo no deja de ser una forma de alargar la vida del cartucho una vez completadas las misiones principales.

Con cien calzoncillos por bandera...

El tercero y último nos lleva hasta un sistema mucho más divertido, aunque bastante más complejo. Si en el wipeout teníamos que construir bloques, por así llamarlos, con una estructura predeterminada, aquí todo depende de nuestra propia habilidad. Las piezas caen como en el ya mentado Tetris, y es nuestro deber construir filas o bloques, como en el resto de apartados, antes de que una pequeña barra violeta nos elimine el espacio de la pantalla. A mayor número de figuras conseguidas, más disminuye la barra, aunque en modos de dificultad alta el frenesí es tan alto que con gran probabilidad nos acabemos resignando.

No es esto, a fin de cuentas, un aspecto negativo dentro del título, pues alarga la vida de éste y además crea cierto ambiente de pique contra la propia máquina hasta conseguir batir los records establecidos, tarea bastante simple por cierto, para más tarde intentar superar los nuestros propios. De resto, además del típico modo de opciones en el que podremos modificar casi todos los aspectos del juego -es decir, la música y la dificultad general- y de los extras que vayamos obteniendo al superar fases y records, poco más.

El humor de RARE

El elemento más llamativo del juego, alejado de lo que recae en la jugabilidad pura y dura, es el sentido del humor inherente a todo el juego que nos atrapa nada más comenzar la aventura. El aspecto gráfico del juego es muy similar al de cualquier juego de Nintendo 'destinado para niños', con gráficos que nos recordarán a los dibujos animados, sprites muy simples y muy coloristas así como también alegres: lo suficiente para entretener mientras jugamos, y lo estrictamente necesario.

Si ya gráficamente hablando extraña, el sonido del cartucho es aún más estrambótico. Una voz muy peculiar, supuestamente la del Sr. Pants, nos acompaña durante todo el juego con comentarios realmente absurdos y repetitivos que sólo consiguen hacernos bajar el volumen de la consola. Si prestamos más atención, podremos oír otra melodía de fondo, digna de la mejor película de miedo y terror en la que un niño tararea sin parar, sin llegar a establecerse como música real.

La situación es la misma durante todo el juego, y es por ésta razón por la cual acabamos cansados de las tonterías, con perdón, que se nos ofrecen. El estilo cómico de cualquier elemento, ya sea visual o auditivo, es muy dependiente del factor sorpresa. De éste modo, un cómico nunca repito su sketch durante horas y horas, puesto que en un momento determinado, casi por lógica, acabaría aburriendo. Es esa falta de sorpresa la que cansa dentro de It's Mr.Pants, que al contrario de lo que pudimos ver en la 'movida' aventura de Wario de la que tan buenas críticas os ofrecimos entre otras cosas por su gran sentido del humor, consume poco a poco la vida y razón de ser principal del juego.

CONCLUSIÓN

[image|nid=1205093|align=right|width=150|height=100] It's Mr.Pants (GameBoy)Esto y poco más es It's Mr.Pants. Un juego completamente sujeto a nuestros gustos, no recomendable para todo aquel que busque algo realmente adictivo a la larga, puesto que como ya habréis leído acaba colmando nuestra paciencia, pero que sin embargo ha conseguido captar una idea de una posible innovación en el denominado 'género Tetris' gracias a la unión de varios conceptos ya existentes, inclusive otros de la propia mano de RARE. [image|nid=1205154|align=right|width=150|height=100] It's Mr.Pants (GameBoy)Pero el sentido del humor, así como la idea original cómica del juego, pese al primer impacto causado de horror por culpa del apartado gráfico post agrado al comprender que no estamos ante un cartucho común, se acaba quemando, hundiendo por su propio peso que equivale a la repetición una y otra vez de los mismos conceptos sin llegar a ofrecer nada más de lo que podemos captar a primera vista al encender la consola. [image|nid=1205189|align=right|width=150|height=100] It's Mr.Pants (GameBoy)Ideado, al parecer, para jugar cortos ratos de aburrimiento o de paseo, sin poder alcanzar un título mayor que el de juego regular. Recomendable, como ya os hemos dicho, si buscáis algo nuevo, pero escaso a la larga. Y lo que es peor, otra prueba de que RARE no está atravesando su mejor momento al dar protagonismo a un curioso personaje creado por el paint con comentarios absurdos. Al final, ya veréis, lanzarán un juego 'adulto' con él, quizás basado en recoger calzoncillos rojos por ciudades o campos. No nos extrañaría lo más mínimo...

5.5

Mejorable

Puede tener elementos aceptables y entretener, pero en general es una experiencia que no dejará huella.