La industria del videojuego se autoregula pero ¿sirve para algo?¿los padres les hacen caso a esos recuadros en negro con información referente al contenido y a la edad que va dirigido el producto para sus hijos? Reivindico las compras responsables de los padres estas Navidades por que hay un videojuego para cada edad.
El otro día, estaba jugando a GTA: San Andreas con unos amigos, una de las chicas que miraba lo que hacíamos se quedó horrorizada de que un título así pudiera ir destinado a un público infantil. Desgraciadamente la idea de que los videojuegos son para niños es la opinión que tiene la mayoría de la sociedad, y claro luego ven los que van destinados a un público adulto y se horrorizan.
Evidentemente, le tuve que explicar a la chica que el juego no era para niños, que estaba dirigido a un público adulto y que si se fijaba en la caja podría ver dentro de un recuadro negro en una de las esquinas de la portada, la edad a la que iba dirigido el juego en cuestión. Concretamente GTA: San Andreas, está recomendado para un público mayor de 18 años de edad. El contenido de un videojuego recomendado para mayores de 18 años no difiere demasiado de una película con esa recomendación por edades, sin embargo, nadie cree que una película así puede ir dirigida a un público infantil.
Las cifras indican que GTA: San Andreas es uno de los juegos más vendidos de estas Navidades, ¿significa eso que muchos menores están jugando con él? Seguramente que sí, pero siendo un juego que está calificado para mayores de 18 años ¿de quién es culpa de que haya niños que lo estén utilizando? ¿De la industria del videojuego? ¿De los grandes centros comerciales que venden videojuegos para adultos junto a juguetes para niños? ¿De los vendedores que no asesoran a sus clientes, por que les interesa tener un buen índice de ventas? ¿De los propios padres por no preocuparse por la educación de sus propios hijos? Lo fácil es prohibir, además de practicar la sistemática satanización de los videojuegos, eso es lo primero que se hace sin realizar estudios que aplaquen todos nuestros miedos.
Pero ¿cuántos padres saben que un código regula la edad a la que va destinado el producto y que puede ser consultado antes de comprarlo? Muchos adquieren lo que les dicen sus hijos y luego se encuentran con críos de diez años delante de un juego recomendado para mayores de edad y se horrorizan ante el espectáculo sangriento que sus infantiles mentes asumirán como el peor veneno educacional. Pero no sólo existe esta regulación en los videojuegos, recordemos que también están regulados otros juguetes. Eso lo he podido comprobar yo misma estas Navidades con el Mr Potato que le he regalado a mi sobrinita, nunca le hubiera regalado un puzzle de 1000 piezas a una niña de 18 meses.
La industria del videojuego es la primera interesada en que sus productos vayan destinados al público que les corresponde, porque es la mejor manera de que funcionen adecuadamente. Por ello se creó el código PEGI de autorregulación que además de la edad idónea para su consumo indica en cada caja de videojuego, con un pequeño dibujo alusivo, su contenido discriminatorio, sobre drogas, miedo, lenguaje soez, sexo o violencia. Además, y para informar mucho más a la población durante las compras de Navidad, aDeSe (Asociación Española de Editores y Distribuidores de Software de Entretenimiento) en colaboración con el Instituto Nacional del Consumo y el Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, repartirán 300.000 folletos en centros comerciales para explicar qué es el código PEGI con el objetivo de ayudar a los padres a que realicen una compra responsable.
Lo que quiero decir es que hay una edad para cada cosa y una cosa para cada edad. No se puede comprar al 'tun-tun' detrás de la fiebre consumista navideña, los padres deben ser responsables y si las compras van destinadas a los más pequeños de la casa se deben informar, porque se trata de que los más jóvenes se entretengan sin sobresaltos. No vale guiarse por los propios niños, ellos pedirían la luna y no se trata de comprársela también.
Es mucho más sencillo, la industria del videojuego lo pone fácil a todos: muchas de las cajas de los videojuegos que se venden en España están regulados por el código PEGI desde abril de 2003. Padres e hijos tiene libertad para elegir y además con información para que las compras sean aún mejores, es muy difícil equivocarse, pero sobre todo un poco de responsabilidad a la hora de adquirir productos y mucho ojo con las compras compulsivas.