SIMO 2003

La feria más importante de la informática deja de ser ambas cosas: importante y de informática. Recorre desde la perspectiva de Meristation un evento que cada vez nos resulta menos atractivo.

     Hay cosas en el SIMO que no cambian: miles de euros desperdiciados en papel, cientos de kilómetros sobre moqueta provisional y decenas de azafatas de impresión. Sin embargo el resto de la feria sí está cambiando y mucho.

En aspecto, el de siempre

     No hay que echar la mente muy atrás para recordar una feria donde la práctica totalidad de fabricantes con cierta representación en España contaba con su 'stand'. Acudir a la feria significaba pasar horas, días, recorriendo los pasillos entre los stand de Microsoft, Creative, Guillemot, Genius, Thrustmaster, Leadtek… Todo el hardware lúdico, alcanzable o inalcanzable para nosotros, tenía su representación allí. Podíamos ver los primeros 'samples' llegados al país con los nuevos chips gráficos de 3dfx, NVIDIA o ATI corriendo demos frente a las que quedarnos totalmente pasmados y ansiosos por poder moverlas en nuestras máquinas. Conocíamos novedades paradigmáticas como los puertos USB,  la comunicación inalámbrica o la memoria DDR y así creábamos una idea muy acertada de lo que sería nuestro siguiente PC.

/es/node/Array
Kinyo puso la música en directo

     Pero no sólo eso. Pocos metros más allá podíamos visitar stands de Electronic Arts, Proein, Eidos, Virgin o la malograda Dinamic. Otro universo tan ilusionante como el del hardware se ponía a disposición del visitante. Las distribuidoras de juegos esperaban a la feria para presentar sus bombazos navideños y, más que stands, se llegaba a construir auténticos monumentos a los títulos más esperados. La gente que llevaba años esperando un título se lo encontraba allí, en un entorno pensado con el fin de impresionarle… y vaya si lo conseguía. La excitación del visitante sólo se podía comparar a la ansiedad creada por las colas frente a las decenas de PCs que corrían los juegos o a la de los clanes que cruzaban sus fuerzas en campeonatos de Quake, Unreal, FIFA…

Los alcaldes tampoco lo ven claro

     Lo mismo ocurría con las consolas. La entrada de Sony y su PlayStation fue tan arrolladora en la feria como en el propio mercado y Sega y Nintendo intentaron no quedarse atrás volcando enormes presupuestos en stands para sorprender al visitante fuera como fuera.

Nadie es demasiado mayor para un globito

     Eran tiempos en los que al doblar una esquina podías encontrarte en medio de un tiroteo entre Lara Croft y su competencia en el saqueo de tumbas o darte de lleno con un blindado de la Segunda Guerra Mundial montado por los 'Comandos' de Pyro. El SIMO se llenaba con la fantasía de los publicistas de centenares de empresas que competían entre ellas por la atención del visitante.

Ronaldo y... otros dos. Lo siento, yo iba a una feria de informática.

     En el resto de pabellones asistíamos al nacimiento de una nueva forma de negocio, los 'ISP' o proveedores de Internet que, con Terra a la cabeza, intentaban demostrar lo sencillo y gratificante que es conectar nuestro PC a la Red. En estos stands enormes, con varios niveles, bar, zona de ocio y decenas de atentas azafatas, la gente se conectaba por primera vez a la Red, algo que no se podía extender mucho tiempo porque en el stand de la competencia empezaba el sorteo de teclados, volantes y demás premios que, en stands de menor presupuesto, quedaban limitados a gorras y camisetas.

La nueva Televisión Digital Terrestre estuvo muy presente

     Tampoco nos cuesta mucho recordar el pabellón completo que se limitaba al software de usuario. Allí podíamos asistir a clases de introducción a Autodesk o a toda la familia Adobe. Alucinábamos con los primeros programas de reconocimiento de voz, los de captación de movimiento, los de generación de entornos 3D. Demostraciones en pantallas gigantes frente a las que aguantaban con interés decenas de visitantes que luego podían comentar con los programadores los detalles de su trabajo, concursos de protección antivirus, de programación de bots, de dibujo electrónico…

Eran otros tiempos… Eran buenos tiempos…

SIMO 2003
     Pocas horas después de haber salido del SIMO 2003 y con las 4 horas de coche que tengo hasta mi casa para recapacitar sobre lo visto, sólo me queda una sensación: Añoranza por los tiempos pasados.

Estos ya no sabían dónde meterse

     ¿Qué nos queda de la feria que describía en la anterior página? Prácticamente nada. El SIMO ha dejado de ser una feria dirigida al usuario para ser una feria corporativa. Los visitantes que, como yo, han disfrutado de ediciones anteriores no hacen otra cosa que pasear entre stands en los que no encuentra nada de interés o que sencillamente prohíben el acceso a su interior. El SIMO se ha vuelto aburrido.

     Lo primero que nos llama la atención antes de entrar en él no es lo que vemos, sino lo que no vemos. No vemos representación de Creative, ni de Guillemot, ni Microsoft ni de otros 'grandes' que presentaban su hardware en la feria. Pero tampoco vemos 'pequeños'. No está Asus, ni Abit, ni Diamond, ni Thrustmaster, ni Genius… nada. Acabamos mucho antes diciendo los pocos que sí estaban. La única presencia 'digna' es la de Logitech, que quizá es la menos necesaria dado que son multitud los distribuidores que allí mismo ofrecían las novedades de esta marca. En stands mucho más pequeños encontramos presencia de Iwill, de Nnaka, un distribuidor de MSI, alguno que llevaba Club3d… poco más. En definitiva, novedades relevantes para PC o consola: 0 absoluto. Tan sólo Logitech, cuya presencia en solitario nos obliga a hablar de ellos, presentaba varios productos muy en su línea, pero con la novedad de ser inalámbricos bajo BlueTooth. Además, presentaba una curiosa webcam que se orientaba automáticamente en la dirección del usuario, por muchas vueltas que éste dé por la habitación. También tengo que hacer una referencia al Mac G5 que vi por primera vez y me dejó muy impresionado tanto estética como tecnológicamente, por muy profano que sea en productos de este fabricante.

Logitech es de los pocos que mantiene stand
El impresionante G5

     Tras este primer vistazo, confirmamos lo que nos venimos temiendo en los últimos años. La feria se viene a menos y a peor. Lo de que sea peor es rebatible si la replanteamos como una feria diferente, siendo ahora más enfocada a los contactos corporativos, pero lo de que viene a menos es evidente. De todos los pabellones en los que hace un lustro había una gran demanda de metros cuadrados, en la última edición dos de ellos permanecieron cerrados y otro más destinado a una feria paralela de Broadcast. Así, de los diez pabellones de siempre, el SIMO se queda en siete. Según los datos oficiales han 'sobrado' unos 55.000 metros cuadrados. Pero no sólo eso. Tras hablar mucho y con muchos expositores, bastantes coinciden en su 'mala sensación' respecto a la organización de la feria, con detalles como obligarles a contratar más metros cuadrados de los necesitados originalmente. En varios casos me repetían lo mismo: 'El año que viene… ya veremos, pero todo apunta a que no estaremos'. La causa es tan sencilla como que su presencia allí es cada vez más cara y menos productiva. Esta 'crisis' no sólo está limitada al SIMO, sino que el resto de las ferias de informática siguen la misma tónica. Basta observar la más importante de todas, el Cenit, cuya edición de este año espera unos 1.500 expositores menos que la del año pasado y ni más ni menos que 8.000 menos que la edición del 2.001.

Logitech sí presentó novedades
La máxima aglomeración que vimos. No llegamos a saber qué regalaban.
El "tuneo" de PCs pega fuerte

     Los que sí están y cada vez en mayor número son los pequeños y grandes distribuidores de informática. Nombres como Airis, UMD, MCR… En ellos se centra la actividad del actual SIMO en su apartado de informática. Son importadores o distribuidores que llegan a la feria con la intención de establecer acuerdos comerciales con otros distribuidores y con las tiendas del sector, persiguiendo extender al máximo su producto. Son stands donde siempre hay una mesa redonda en la que cerrar negocios. En algunos de estos stands podíamos ver sus productos, pero si nos interesamos por ellos la respuesta solía ser que pronto podremos comprarlos en el Carrefour o donde sea. Ni la prensa ni el usuario final era el objetivo para la empresa que se ha gastado el dinero en montar aquel stand.

Los MiniPCs aparecían como setas en todos los stands

     Sin embargo, curioseando entre estos stands, llegué a la conclusión más importante que he sacado de la feria. Me convencí de que el mercado del PC doméstico se ha dividido claramente en dos formatos. Por un lado el MiniPC; estético, manejable y económico y, por el lado opuesto, las grandes cajas de aluminio 'tuneadas' llenas de neón, pantallas con temperaturas, ventiladores por doquier y todo tipo de lucecitas útiles o inútiles. En todo caso, este detalle anuncia por fin la muerte de las anodinas cajas grises que vienen conteniendo nuestro sistema desde la fabricación del primer PC.

     La segunda convicción a la que llegué es a la de la progresiva e imparable sustitución de los monitores 'de tubo' o CRT por los nuevos LCD-TFT, de evidentes ventajas de espacio y estéticas. Comprobé cómo los clásicos problemas de ángulo de visión, TAP (Tiempo de Apagado del Píxel) o vida útil de la pantalla se han corregido notablemente en pocos años. El tamaño de las pantallas también ha seguido creciendo, pudiendo encontrar una gran variedad de monitores de 17, 18 y 19', y eso sin llegar a los extremos de los 'híbridos' de pantalla de PC y televisión de 21, 25 y hasta 30 pulgadas. Además, lo más importante, los precios de estas pantallas ya no son tan descabellados como hace sólo un par de años.

Un PC completamente sumergido
En este si hay truco. Una cámara intermedia llena de agua

¿Informática?
     No había pasado ni medio día de feria cuando este redactor de hardware ya se estaba planteando el que allí no pintaba nada. Esta sensación se acentuó mucho más cuando un vigilante de seguridad me desalojó de muy malos modos del stand de Philips con la dudosa justificación de que entraba Iker Casillas y no quería prensa. Parece ser que el pase de prensa en una feria especializada en informática y de entrada limitada de poco sirven cuando aparece un futbolista.

La modelo para probar cámaras Sony

     Después de la consabida cola y 'clavada' por la insípida comida de Ifema, me resistí a irme sin haber visto absolutamente nada e intenté olvidar lo que venía buscando para centrarme en lo en realidad había. Olvidé mi trabajo como prensa y me dediqué a curiosear por los puestos como un visitante más.

Al menos alguien se llevó un buen recuerdo de la feria

     He de reconocer que disfruté como un chiquillo en stands como el de Philips, Pioneer, LG, Panasonic… donde mi otra gran afición, el Home Cinema, sí que se vio satisfecha. Comprobé como a la feria estaban llegando con fuerza fabricantes que no tienen nada que ver con la informática, como Vieta, Bose, Denon, Infinity… Pude ver los nuevos 'plasmas' de Loewe, perder parte de mi capacidad auditiva en demostraciones de 'amplis' Denon o morderme los labios pensando lo bien que quedarían en mi salón las últimas cajas acústicas de Infinity y la mala fama que éstas me iban a crear en el vecindario. Comprobé la dura pugna que existe entre las televisiones de plasma y las TFT y charlé con los comerciales de varias marcas sobre la superioridad de un sistema sobre el otro. Resultado: empate técnico, dado que cada cual tiene sus ventajas y desventajas. Lo que comprobé con ilusión es que los precios siguen bajando, encontrando ya pantallas de 42' en plasma por menos de los 6000 euros. Más interesante aún me pareció el comentario general de todos los fabricantes sobre una notable reducción del precio de esta tecnología a mediados del 2004… En estos stands es donde más tiempo pasé y mejor lo aproveché, sin duda.

     Pero aún faltaba la visita obligada al pabellón de las comunicaciones, un espacio acomplejante para nuestros actuales teléfonos móviles. Allí te dejan claro que el tamaño sí importa y que si tu teléfono no es capaz de 'ver' no vale para nada. Demostraciones de fotografía con el móvil que siguen sin convencerme y demostraciones de la tecnología UMTS que tan tristemente vemos todavía como lejana ciencia ficción. Al final la gente se centraba en espacios como el de Vodafone, que poco tenía de móviles, pero que permitía montar en un auténtico coche de Fórmula 1 y echar una partidita compitiendo contra otros visitantes. Mientras, el resto de la gente se fotografiaba frente a furgonetas con altavoces de  un metro de alto que daban sonido a completos sistemas con DVD, televisor TFT, PlayStation, GPS… vamos, que yo no sé para qué me he comprado un piso pudiendo meter todo eso en el coche.

Uno de los pocos rincones divertidos
En esta furgoneta olvida hacer la mudanza

     Y no podía faltar el stand de Telefónica que, como suele ser habitual, era uno de los más grandes, sino el mayor. Mucho espacio desaprovechado y la gente agrupada frente a una 'atracción' en la que podías ser captado en una imagen 'Bullet Time' al más puro estilo Matrix, pero de andar por casa. Las colas que aquí había son claros indicadores de lo poco más que había que hacer en la feria. Sin embargo más curiosas me parecieron las colas que había frente a los stands de fotografía, donde todo consistía en colocarte entre un par de azafatas extremadamente ligeras de ropa y que tus amigos te saquen fotos. En el caso concreto de Sony, para probar sus cámaras digitales, en lugar de poner un clásico bodegón o una cesta de frutas, optaron por la evidentemente más efectiva modelo en bikini sobre una moto acuática. Si a esto le sumamos que las azafatas ya no van disfrazadas de personajes de videojuego y ni siquiera van vestidas con camisetas corporativas, sino que compiten en centímetros de minifalda y tacones… bueno, personalmente soy de los que sabe apreciar la belleza, pero entendería alguna que otra queja sobre la 'machismización' de la feria. Eso sí, así al menos hay algo espectacular en ella.

El stand más grande...
Posando para fotos "Bullet Time"

El futuro...
     La tendencia de la feria parece clara. El SIMO se define como la feria de la informática, la multimedia y las comunicaciones. En el apartado de informática se ha convertido en una feria destinada a los contactos, las relaciones corporativas, el negocio puro y duro. Por otro, el más interesante, presentación de nuevos dispositivos multimedia de 'línea marrón', principalmente plasmas, cámaras digitales, sonido y demás 'High-End', acompañados de los siempre recurrentes teléfonos móviles, comunicaciones BlueTooth y Streaming. Simplemente se están cambiando las prioridades. Para presentaros un ejemplo muy gráfico de esta tendencia, decir que hace unos años SIMO estaba destinado a lectores de Meristation y PC Actual y ahora lo está a los lectores de On Off y PVD.

Y además, anda

     ¿Las causas? Evidentemente tanto el hardware como los juegos han visto muy recortado su presupuesto para publicidad año a año. En el caso del hardware, la competencia es tal que el ajuste extremo de los precios deja poco margen para otras actividades comerciales. En el de los juegos, el evidente daño de la piratería. Y, por encima de todo ello, el cambio que está experimentando el usuario final. La idea de reservar un título o un producto para presentarlo en una feria con la correspondiente repercusión en los medios de prensa ya no es factible. Por un lado porque cualquier espera en el lanzamiento da ventaja a la competencia o a los piratas. Por otro, porque el usuario cada vez es más inquieto y tiene más medios para informarse de aquel producto que le interesa mucho antes de que éste salga al mercado. A ello contribuye el propio fabricante que desde que comienza el desarrollo del producto, va dando información sobre él. Así se crea en el futuro comprador una expectación beneficiosa para el producto, pero que deja sin sentido hacer una feria para presentar novedades. Los fabricantes de hardware y las distribuidoras de juegos ven mucho más factible invertir su escaso presupuesto en publicidad en eventos más concretos, como las 'partys', donde el público es más específico, hay menos competencia y, sobre todo, es más barato exponer.

Escultura en hielo en el stand de Sony
Sin duda, el mejor hardware de la feria
En este si hay truco. Una cámara intermedia llena de agua

     Sea como sea, esperamos el próximo SIMO con la esperanza de que cuente con algún atractivo más para nosotros que los que nos ha dado el reciente. Mientras, recordaremos con añoranza aquella feria donde el hardware y el videojuego contaban con la importancia que merece un negocio que mueve tantos millones de euros.