Donkey Kong Country
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Carátula de Donkey Kong Country

Un clásico, pero menos

Cristian Bascuñana Soto

En 1994, Rare nos traía uno de los mejores plataformas de la era 16 bits: Donkey Kong Country. Casi después de diez años, la familia Kong vuelve a nuestras GBA con un clásico bajo el brazo.

En 1994, Rare nos traía uno de los mejores plataformas de la era 16 bits: Donkey Kong Country. Casi después de diez años, la familia Kong vuelve a nuestras GBA con un clásico bajo el brazo.

Aunque gran parte de los jugones  de hoy en día hayan crecido como tal con una PlayStation, la mayoría de nosotros recordamos con nostalgia la época de las 16 bits. El rápido avance de la tecnología hizo que diez años atrás, en 1993, en pleno apogeo de máquinas como Super Nintendo y Megadrive, ya se hablara de máquinas netamente superiores como fueron PSX y Sega Saturn (entre otras).

Esto hizo que las legendarias máquinas comenzaran a ponerse las pilas reivindicando que los 16 bits aún estaban muy vivos, y con ello, un auténtico aluvión de juegos de calidad extraordinaria. Pero el tiempo pasa inexorablemente, y con mucho disgusto nuestras máquinas comenzaron a desaparecer debido al brutal salto que supusieron los 32 bits: conversiones de las recreativas más potentes (véase Ridge Racer para PSX y Virtua Fighter para Saturn), juegos poligonales, y un sonido infinitamente mejor fueron rivales imposibles de batir para nuestras queridas 'carrozas'.

Llegan las nuevas máquinas y nos invade la nostalgia

Aunque muchos digan lo contrario, con el salto tecnológico muchas conversiones han perdido el espíritu y la esencia del original. Y aunque no sea el caso, conozco bastantes personas que prefieren Super Mario Kart antes que la versión de 64 bits… Interesante ¿verdad? El caso es que esta situación creo un vacío que desde la desaparición de los 16 bits todos hemos añorado en cierto modo aquella época.

Casi 8 años después, llegaba la renovación definitiva de la consola más antigua del mercado: la nueva Game Boy Advance. Con su llegada, inevitablemente, también llegaron los títulos… ¿un nuevo F-Zero con modo 7? ¿Super Mario World? ¿la nueva entrega de Mario Kart?. En efecto, todos estos juegos habían sido unos auténticos 'Compra obligada' en su día, obviamente, en la época 16 bits.

GBA, el retorno de SNES en tu bolsillo

La comunidad jugona se revolucionó de tal forma que incluso la Game Boy Advance se le ha llegado a llamar una Super Nintendo portátil. ¿Por qué? Muy sencillo. Basta con echar una miradita a cualquiera de estos títulos para darse cuenta que son conversiones 'píxel perfect' del original y además, nos traen interesantes novedades.

Tras la aparición de varios clásicos, como son Legend of Zelda: Link to the past o Super  Mario World 2: Yoshi's Island, llega una autentica prueba de fuego para nuestra portátil:  Donkey Kong Country. DKC consagró definitivamente a Rare como programadores y se  proclamó uno de los estandartes de la 16 bits de Nintendo.

La temática de DKC es bien sencilla: un grupo de Kremlins ha robado todas las bananas de la familia Kong y las ha esparcido por toda una isla. Donkey y Diddy Kong se embarcan en una aventura en pos de recuperar su preciado tesoro a través de diferentes fases localizadas en variopintos lugares como una jungla, un glaciar, una mina, un frondoso bosque y hasta incluso una fabrica abandonada.

Todo este conjunto se llevó con maestría a un plataformas 2D, rebosante de color, gráficos prerrenderizados, unas melodías de ABSOLUTO (remarco absoluto) escándalo y una jugabilidad endiablada. Tal cual como en su día, nos llega este remake de DKC para los 32 bits portátiles de Nintendo. Comienza la prueba de fuego.

g r á f i c o s

No se puede decir que Rare haya hecho un gran trabajo con este apartado, máxime después de ver ports 1:1 de Yoshi's Island, un juego con una complejidad gráfica muy superior a la de DKC, que en su día supuso la inclusión de chip FX2 como apoyo a la CPU.

Bien por falta de ganas o bien por limitaciones de pantalla (que no de hardware) escenarios y personajes carecen de volumen y se percibe una falta de color importante respecto al original. A favor hay que decir que se han rediseñado los mapas dándole un aspecto más trabajado y se han incluido cortinillas de entrada a las fases de bonus.

De todas maneras, el juego se mantiene vistoso en todo momento e incluye algunas mejoras en este apartado ya que los personajes están mejor integrados sobre los escenarios (ha desaparecido esa molesta línea negra que en ocasiones aparecía en la silueta de los personajes) y se han incluido más elementos en pantalla (puramente testimoniales) como por ejemplo murciélagos que vuelan a nuestro paso. Se han añadido rotaciones a algunos elementos que antes eran simplemente secuencias de animación, lo cual se agradece ya que en teoría el hardware actual es más potente, si bien, no es para tirar cohetes. Las animaciones son excelentes, tanto como de los protagonistas simios como de los enemigos, eso si, permanecen intactas respecto a la versión SNES.

Plataforma a plataforma, todo sigue intacto tal cual hace diez años, aunque da la sensación de que todo aparece más amontonado en pantalla, como si hubieran comprimido la imagen. Esta característica hace que los gráficos aparezcan literalmente estirados, para hacerse una idea un ejemplo sencillo sería redimensionar una foto a un tamaño más pequeño, únicamente reduciendo la anchura de ésta.

Es imperdonable que en algunos momentos muy puntuales de juego suframos ralentizaciones y más a estas alturas, cuando estamos jugando en una máquina netamente superior. Por suerte, solo se producen en contadas ocasiones. Por lo demás y en líneas generales, un apartado gráfico correcto y tirón de orejas para Rare.

  s o n i d o

El hecho de no disponer un chip dedicado exclusivamente a tareas de sonido debe haber puesto las cosas muy difíciles a los chicos de Rare… ¿Por qué? Simplemente porque DKC disponía de una de las mejores bandas sonoras de la época de los 16 bits (por no decir la mejor) en aspectos tan importantes como calidad de composiciones así como la nitidez de las mismas. Todo esto era posible gracias al magnífico chip de sonido que diseñó Sony para la SNES. En la versión actual, dada esta carencia, y constatada la dificultad para ejecutar sonido en condiciones sobre una GBA, la música que nos acompaña se queda con un justo 'aprobado'.

Melodías de antaño, adaptadas para la versión actual, que en algunas fases se acercan al original pero que en otras por el contrario, nos invitan a bajar el volumen. Sin embargo en el apartado efectos parece ser que Rare se ha desquitado, ya que casi todos disponen de una calidad aceptable y además, se han añadido nuevos cortes.

j u g a b i l i d a d

Y por fin, ¡BRAVO!. Desde luego si hay algo en lo que DKC no me ha decepcionado eso se llama jugabilidad. Rare se las ha ingeniado para reajustar la dificultad del título de manera excepcional, ya que antes con algo de habilidad el juego podía superarse en un período relativamente corto de tiempo. Ahora no nos vamos a pasear… toca sudar la gota gorda en según que fases para completarlas.

Como viene siendo de costumbre en nuestra portátil, afortunadamente DKC trae consigo jugosos extras, que aparecen concretamente en nuestras visitas a Candy y Funky Kong. En primera instancia, Candy presenta un entretenido juego de baile al más puro estilo Parappa the Rapper, donde debemos mediante pulsaciones marcadas por una linea de comandos, hacer bailar a nuestros gorilas favoritos. Funky nos ofrece un entretenido juego de pesca, similar a los vistos en las diferentes entregas de Mario Party, donde se nos presenta el reto de coger X peces de un color. A cambio de completar estos retos, se nos ofrecen como obsequio diferentes fotos tanto de los protagonistas como de los más carismáticos enemigos. Esta característica también ha sido añadida al juego normal, mediante la colecta de pequeñas cámaras de fotos. 

Diversión y horas de juego aseguradas, ya que la mayoría de las fases disponen de niveles ocultos que de no ser descubiertos no se alcanza el 100% de juego. Un aliciente que nos exige inspeccionar fase por fase hasta explorar la totalidad del juego, lo cual, lo hace totalmente rejugable ya que de entrada no se completa el juego al acabar con el último enemigo. Sin duda alguna, toda una lección de jugabilidad y adicción.

c o n c l u s i ó n

Rare no ha sabido trasladar con toda su frescura DKC a la portátil de Nintendo, como ya hiciera en su día la compañía japonesa con Yoshi's Island, Super Mario World y demás. Nos encontramos ante un juego en todo momento atractivo, tanto como por su contenido como por su jugabilidad, aunque todos aquellos que jugaran en su día el original, constatarán todas las mermas mencionadas en este análisis.

Para los incondicionales y aquellos que no hayan jugado el de SNES, es una muy buena opción de compra, ya que es adictivo y rejugable al 100%. El resto no se pierde nada del otro mundo.


L o    m e j o r

  • Posee una jugabilidad infinita
  • Es bastante largo
  • Se ha ajustado la dificultad
  • Poder jugar a DKC en cualquier lugar es un auténtico lujo
  • Los extras que incluye

L o    p e o r

  • La mala adaptación grafica que se ha hecho
  • Más de lo mismo con el sonido
  • Aporta realmente poco al original
  • Inaceptables las ralentizaciones

Enlace para consultar el retroanálisis de DKC SNES en MeriStation.