Éxito de la campaña FairPlay
Los organizadores consideran que su balance ha sido satisfactorio.
El año pasado, todo el mundo relacionado con la industria del videojuego fijó su atención en la campaña FairPlay, organizada desde el Reino Unido, cuyo lema "los videojuegos son un robo" era una llamada a las compañías editoras para que redujeran el precio de los mismos. Ahora, los responsables de la misma han hecho balance de lo conseguido, que, a su juicio, no ha sido poco. Ahí van unos pocos datos (tened en cuenta que, en general, son relativos al Reino Unido):
- Nintendo fue multada por la Comisión Europea durante la campaña por mantener los precios artificialmente altos en Europa.
- Los notables recortes de precio en el Reino Unido durante la campaña navideña, la más lucrativa del año, hicieron que el precio de los videojuegos bajara entre 10 y 15 libras en los comercios del ramo.
- Durante la semana principal de la campaña, a principios de diciembre, en la que se os pedía que no comprárais ningún juego como medida de protesta, Game, la mayor cadena de videojuegos en Europa, contempló cómo sus acciones bajaban un 80% debido a las escasas ventas. A la semana siguiente, las ventas volvieron a subir, como estaba previsto.
- Una serie de resultados financieros negativos y cierres de compañías editoras y desarrolladoras sirvieron para demostrar las claras desventajas del actual modelo de negocio.
- Grandes rebajas en el precio de las consolas Xbox y GameCube, lo cual disparó sus ventas hasta un 500%. A lo que hay que unir que Dixons y Game, dos de las mayores compañías europeas, redujeron el precio de los títulos de la consola cúbica entre 15 y 25 libras, hecho que contribuyó también a que las ventas subieran como la espuma.
- Por último, el hecho de que Nintendo haya reestructurado, sin mucha publicidad, su estructura de licencias desde un valor prefijado a una escala variable, algo que ya se había sugerido en la campaña, de manera que las editoras pudieran vender juegos a diversos precios y ganar dinero con ello, algo que no podían hacer si tenían que pagar una licencia fija a Nintendo.
Ahora os toca el turno a vosotros, los consumidores, para que sigáis presionando a la industria del videojuego. No compréis juegos a precios abusivos, sino que recurráis a alternativas, como adquirir títulos de segunda mano o intercambiarlos con vuestros amigos (poniéndoos de acuerdo para que no todos compréis los mismos juegos). Es lo que os proponen los organizadores de esta campaña para que la misma no caiga en el olvido: vosotros tenéis el poder de cambiar las cosas, si actúais en consecuencia.