Grand Theft Auto III
Grand Theft Auto III
Carátula de Grand Theft Auto III

Bienvenidos a un mundo nuevo

Fernando Conde

Bienvenidos a Liberty City, donde reina la corrupción, el crimen y el caos y en gran parte, es culpa nuestra. Uno de los títulos estrella del 2001 para PS2 se convierte en una estrella del 2002 para PC

Las luces de la ciudad se deslizan a mi lado a toda velocidad mientras el coche vuela a través de la carretera del río. A mi izquierda, altos y orgullosos colosos de acero y cristal se yergen en la noche; a mi derecha, las luces de Portland flotan al otro lado de la orilla, difuminadas y sobrenaturales a través de la cada vez más densa niebla. Y delante y detrás, rodeándome, el viscoso tráfico nocturno de la Isla Staunton que lleva a los habitantes de Liberty City a sus casas tras un largo e intenso día de trabajo.

Mieeerrdaaaa!!

Me gusta conducir así. Claro que a cualquiera le gusta conducir en un potente y sexy deportivo. Éste me lo acabo de agenciar hace unos minutos y está en perfecto estado, obviando el planchado del lateral derecho contra un coche de la policía que me quiso complicar la tarea. En el asiento de la derecha reposa mi Uzi, preparada para lo que ha de venir. Y ahora que lo pienso, es casi la hora.

¿Me dejas tu coche?

Con un fuerte pisotón abro toda la entrada de combustible en el motor y siento el potente tirón cuando obtengo el par máximo y el vehículo sale como un cohete, propulsado por unos cientos de caballos, entre las hileras de coches. Zigzagueando entre el tráfico a toda velocidad se siente una especie de silencio, como si el sonido se quedase atrás, en el cono de ruido de tu motor sobrerrevolucionado, igual que si hubieses saltado la barrera de sonido sin saber como.

A por un bañito fresco

Pero lo que me he saltado no ha sido ninguna barrera sino un semáforo, un semáforo en rojo tras el cual un enorme autobús probablemente repleto de turistas me obliga a dar un volantazo, pisar el freno a fondo y tirar del freno de mano. No se si habréis hecho el experimento, pero los resultados son, a partir de cierta velocidad, impredecibles. Así que golpeo la mediana en mitad del derrape y salgo volando de forma muy poco elegante. A partir de la segunda vuelta de campana todas parecen iguales y seguro que podría llegar a acostumbrarme si no fuese porque hoy he cenado pesado. No se muy bien como pero el coche está sobre sus cuatro ruedas, aunque ahora sea sensiblemente más bajo y le falten las puertas, los cristales, el capó y el maletero. El motor sigue encendido y espero que los arrastrones sanguinolentos que han dejado mis ruedas sean de un perro... De uno bastante grande.

El lanzacohetes debe ser usado con cuidado

En cualquier caso no hay tiempo para pensar mucho, porque se oyen sirenas de policía y allí enfrente, entre los curiosos que miran la dantesca escena, hay un tío sorprendentemente parecido a la foto que me dio mi contacto hace escasas dos horas. Localizo la Uzi,  piso a fondo y paso junto a él mientras vacío un cargador sobre mi objetivo (y unos cuantos mirones más), aprovechando la inercia para salir del lugar a escape justo a la vez que un coche de policía sale de la calle lateral y se pone en medio de mi trayectoria.

Quien atropella a un ladrón...

Así que aquí estoy yo, montado en un chasis incendiado que va a toda leche por el poco cuidado césped de un parque, tratando de parar y alejarme de la escena del desastre antes de que mi vehículo estalle en mil pedazos y me churrusque el tupé. En definitiva, la rutina de costumbre. ¡Por cierto! Con tanta agitación estoy faltando a las mínimas normas de cortesía: Bienvenido a Liberty City... Y a Grand Theft Auto III.

Grand Theft Auto III no es ningún recién llegado, pues ya lleva un buen tiempo cosechando éxitos en su versión para PS2. De este modo, el tercer título de una de las sagas clásicas de PC y PlayStation hace su entrada en nuestros compatibles con toda una fama ya creada y sobradamente merecida: La fama de todo un juegazo de acción de los que te tienen horas y horas pegado a la pantalla. No en vano, la versión PS2 de GTA III fue votada como mejor juego de acción para su plataforma en la edición 2001 de los premios EME. Y es que sin duda Grand Theft Auto III es uno de los mejores y más largos juegos de acción de todos los tiempos.

Vaya, pues esto no es la autopista

Situémonos: Liberty City, una ciudad portuaria y cosmopolita dividida en tres grandes zonas (la zona del puerto, la zona comercial y la zona residencial). Una ciudad populosa y frenética invadida por el tráfico y cuyas calles son disputadas por mafias de todo origen étnico, policías corruptos, violentas bandas callejeras y algún que otro magnate de la comunicación en pugna por el control de los negocios ilegales, el cobro de la 'protección' a los comerciantes locales y el trapicheo de 'SPANK', una nueva droga increíblemente adictiva que está arrasando en las calles. Y en medio de todo esto, nosotros.

Mal lugar para ponerse a robar

Y nosotros somos un mangante de tres al cuarto que ha sido traicionado por su mejor amigo y su novia y que por circunstancias del destino se ha visto devuelto a la calle en un golpe de suerte. No tenemos nada más que nuestras hábiles manos y una determinación a prueba de balas para salir de este pozo y convertirnos en el más cotizado profesional del ramo... Del ramo del robo, el asesinato, la extorsión y la venganza.

Hogar dulce hogar

Y lo que nos espera en Liberty City es una ascensión a lo alto de la pirámide alimenticia, de presa a cazador, aceptando trabajos de peces cada vez más gordos que nos pondrán en la tesitura de desencadenar auténticas fiestas de destrucción y caos en la ciudad; fiestas que tendrán como elementos estrella las dos herramientas que mejor sabemos manejar: Las armas de todo calibre y sobre todo, los coches.

Las pandillas serán fuente de trabajos bien remunerados

GTA III es todo un tributo a los coches americanos y nos permitirá la singular experiencia de probarlos de todos los tipos en un entorno urbano al más puro estilo de las megápolis norteamericanas, mientras la vida (o una imitación extremadamente convincente de la misma) fluye por las calles de Liberty City. Tras muchos intentos más o menos exitosos de diversas compañías, Rockstar Games y DMA Design han conseguido ponernos en medio de una realidad completa y autocontenida capaz de imitar la increíble complejidad de una ciudad moderna de forma convincente. Y la verdad es que es endiabladamente divertido.

Chinatown, un lugar pintoresco y peligroso

Comenzaremos, como ya he dicho, como un simple pelagatos al que la mafia emplea como chofer para prostitutas y cadáveres para, poco a poco, ganarnos la confianza de personas más importantes de la organización que nos encargarán tareas más arriesgadas pero más lucrativas, hasta convertirnos en el nuevo niño bonito del capo Leone. Pero ahí no acabará la historia sino que no habrá hecho más que empezar: Estaremos inevitablemente atrapados en una espiral de poder, dinero, violencia y venganza que nos hará cambiar más de una vez de colores y de amigos. Probaremos el sabor de la traición y nos iremos ganando enemigos poco a poco hasta que pasear por Liberty City sea para nosotros un deporte de alto riesgo.

El puente de Portland con Staunton Island al fondo

En definitiva, GTA III nos ofrece una especie de vida alternativa condensada, una oscura y tortuosa vida de sicario y arma de alquiler en una peligrosa, enorme y fascinante ciudad de principios del siglo XXI. GTA III es uno de los títulos de acción más innovadores y que ofrece más posibilidades de los últimos años y es sin duda uno de los mejores juegos que he jugado en mi vida, lo cual lo pone en la cima de una lista muuuuyy larga. Una de esas compras que resultan rentables en intensidad de acción, horas de juego y cantidad de diversión; un indispensable para todo aficionado a la acción en el PC y un clásico al que será extremadamente difícil hacerle sombra. GTA III es un nuevo Titán, una nueva marca de clase, una nueva referencia en el mundo del videojuego.

Audio y vídeo

El parque del río, en Staunton Island

Para comenzar con una referencia, los que hayan visto la versión de PlayStation 2 han de saber que el dilatado espacio de tiempo transcurrido desde el lanzamiento de la versión consola ha merecido la pena: Todas las limitaciones de memoria, velocidad y efectos que presenta la PS2 frente al PC han desaparecido y Liberty City pinta mejor que nunca, con una resolución varias veces superior, unas texturas muy mejoradas y unos efectos de luz que en muchas ocasiones nos dejarán con la boca abierta. Sin duda, el retorno al ordenador le ha sentado muy bien a esta tercera edición de Grand Theft Auto.

Las triadas dominan chinatown

El apartado técnico de GTA III está a la altura de los mejores y es sin duda sobrecogedor. Para unos, la calidad está en los detalles y para otros está en el conjunto. Pues bien, nadie quedará defraudado esta vez porque GTA no hace concesiones a la improvisación ni a la imaginación y Liberty City no tiene desperdicio. En toda su enorme extensión de metrópolis los edificios han sido cuidados con mimo en todos sus pequeños detalles, los parques, los senderos, los atajos... Las medianas de las carreteras, las aceras, los escaparates, la publicidad, los puentes y túneles, el metro, el tráfico aéreo, los bajos fondos y los rascacielos más opulentos, las zonas residenciales, chinatown... Todo ello está ahí, modelado y texturado con esmero, dispuesto para que lo visitemos y vivamos frenéticas aventuras en su seno.

El lanzallamas en acción

Los modelos 3D son detallados y creíbles, muy cuidados, las texturas demuestran el culto al perfeccionismo y acaban de dotar de vida a una ciudad tan compleja como Liberty City... La nota sería de sobresaliente para cada uno de los elementos por separado, no hablemos ya del conjunto.

Abriendo una sucursal del infierno

Los peatones son variados y representativos de cada lugar y cada momento del día, dotados de cierto comportamiento pseudointeligente que les hará parte fundamental de la acción y la ambientación. Se mueven, reaccionan al entorno y hasta hablan. De este modo, un elemento tan fundamental en la ciudad como son sus habitantes ha sido resuelto con maestría y consigue su objetivo.

Segundos antes de abollar un coche de policía

La ambientación gráfica y sonora es en todo momento perfecta y proporciona las referencias necesarias para conseguir un efecto realista. Por ejemplo, los papeles y la porquería que el aire arrastra por el suelo o incluso ante nuestros ojos proporcionan a la calle un aire de realidad, de suciedad, de vida. El ambiente cambia radicalmente si pasamos del distrito 'Red Light', una zona suburbana de mala reputación, a 'Newport', una zona comercial cercana al corazón financiero de Liberty City. Cambian los edificios, las texturas, los peatones, el tipo de tráfico... Cambia la atmósfera. Porque este es un elemento fundamental de GTA III: Una atmósfera magistral que consigue dotar de vida (no me cansaré de repetir esta palabra) a un montón de polígonos pintados.

El Singer es un coche rápido y con una gran respuesta

Los vehículos, las decenas de modelos de ellos, están trabajados con un cuidado espectacular. Encontraremos en ellos los detalles que les proporcionan su personalidad tanto en la forma como en los acabados, el metalizado, las texturas, la espectacular respuesta ante los golpes (con deformaciones realistas y proporcionadas y la pérdida de elementos del vehículo). Un trabajo de tal calidad que nunca deja de sorprender.

Un poli corrupto en Liberty City

Las armas, que tampoco son pocas, se comportan de forma realista y se han cuidado todos los efectos de pirotecnia: Explosiones, estelas, impactos, llamaradas... Por supuesto, los efectos de las armas son respaldados por un gran trabajo en las texturas para representar los impactos, la sangre (no se ha escatimado nada de hemoglobina) o los efectos de destrucción provocados por las explosiones.

Esta vista de Staunton no la verás en las postales

Y en cuanto al sonido, otra matrícula de honor al canto: Variado hasta donde resulta posible en los efectos sonoros que además son muy realistas (aunque un tanto del lado exagerado con los atropellos), sorprendente en todo lo relativo a la interacción del coche con el resto del escenario y siempre de una ambientación fantástica.

De compras nocturnas en la gran ciudad

Pero donde la cosa se vuelve un derroche es cuando escuchamos las diversas estaciones de radio: Varias horas de música y comentarios grabados para que cada nuevo coche sea una experiencia distinta (Por supuesto, podremos ajustar la emisora a nuestro gusto). Emisoras de charla como Chatterbox, música de los ochenta en Flashback FM, rock en Head Radio, ritmos jamaicanos en K-Jah, música Dance y Hardcore en MSX o Rise FM,  Hip Hop en Game Radio o música clásica en Double Cleff FM, sin olvidarnos de la música comercial sin complejos en Lips 106. Un tipo distinto de música y presentador en cada una de ellas, aunque lamentablemente el presentador y los anuncios, auténticas maravillas de la ironía y la imitación, sólo los disfrutarán aquellos con un inglés muy fluido. La verdad sea dicha, se agradece que no se hayan cargado las estaciones de radio con un doblaje.

Liberty City es un gran lugar si tienes el dinero

Donde si que hubiese venido muy bien el doblaje, porque es vital para seguir el juego, sería en las conversaciones con nuestros diversos patronos y contactos. La situación se resuelve con subtítulos traducidos de una forma muy sui generis (aunque perfectamente claros), lo que nos permite disfrutar del fantástico doblaje de la versión original. Pero que quede claro que aquí SI que lo menos que se podría esperar es un doblaje al español (y en condiciones). No es que haya demasiados textos ni que sean tan complicados de doblar: En la caja pone 'Totalmente en castellano' ¿?

En el casino de Kenji nosotros siempre ganamos

Los efectos atmosféricos no hacen sino potenciar la fantástica atmósfera del juego. Lluvias torrenciales que estremecen, una claustrofóbica niebla (y no me refiero a la niebla que en otros juegos se usa para ocultar el fondo de forma chapucera sino una niebla ambiental con jirones que responden a la iluminación), amaneceres y atardeceres esplendorosos... El cuidado en reflejar un mundo en movimiento no podía dejar pasar por alto la meteorología, algo que desde luego se ha tenido muy en cuenta en GTA III.

A veces la escala de la ciudad es sobrecogedora

Y para redondear el apartado técnico, los efectos de luces acaban de darle a GTA la nota urbana que le faltaba, el halo de neón y focos, los brillos de los semáforos y los reflejos en el asfalto. La noche nunca había tan buena pinta como en GTA III.

Vaya, nos persiguen por el aire

La verdad es que así dicho parece que GTA III es la perfección absoluta en todos sus apartados, que sus gráficos no tienen igual, que sus efectos son novedosos y nunca vistos, que el sonido es lo más excitante desde la invención del agua caliente... Y la verdad es que eso sería faltar a la verdad, porque los personajes de GTA III son un poco simplistas y se les ve demasiado bien los empalmes entre las articulaciones, los coches no son los más realistas que se han hecho jamás, el sonido puede acabar resultando repetitivo y los peatones acaban estando más vistos que las cortinillas de la publicidad de las televisiones. Lo que ocurre es que nunca se había juntado todo a la vez y con un tamaño tan enorme; nunca se había conseguido reflejar toda una enorme ciudad en marcha. Y la longitud del juego (GTA III es larguísimo) juega en su contra, porque tras pasarte cuarenta horas recorriendo Liberty City de arriba a abajo, todo puede parecerte repetitivo. Y digo puede, porque el que esto escribe nunca se cansa de ir y volver, cambiar de coche, buscar nuevos recovecos y hacer locuras por todas partes.

Hemos derribado un heli; ahora si que los hemos cabreado

En resumen, el apartado técnico es increíblemente apabullante por la enormidad de su conjunto. Puede que detalle a detalle no resulte lo último y lo más sofisticado, pero es que todo junto forma un todo tan gigantesco que parece inabarcable. Conseguir que todos estos elementos funcionen y lo hagan juntos es algo tan sorprendente y produce un resultado tan fantástico que impactará hasta a los más veteranos del mundillo.

Jugabilidad

Algo ocurre en el Campus. Mejor disimular.

GTA III es un juego muy jugable. Y como la definición de 'jugable' sigue siendo una de esas controversias que nunca se cierran del todo, se puede decir que es un juego con una elevada adicción, con una trama central elaborada y muy interesante y subtramas realmente trabajadas, que el número de horas que se le puede dedicar a Liberty City es descomunal, que el manejo es fantástico, intuitivo y responde a la perfección y que la diversión proporcionada por el juego parece no acabarse nunca. Así que creo que puedo decir que GTA III es muy jugable.

Liberty Island, vista general

Me gusta su coche, señorita

Y esto, como ya he comentado, se nota en todos sus apartados. Se nota en que los controles son asequibles, con pocos botones y el ratón para manejarlo todo (podemos añadir algún joystick, pad o volante, pero no es ni mucho menos necesario), se nota en que la respuesta a las acciones es rápida, que las acciones se encadenan ágilmente (a veces nuestro personaje se lo piensa un poco cuando apretamos el botón de disparo), se nota en que los vehículos se conducen fantásticamente (no es que sean fáciles de conducir, es que te lo pasas bomba haciéndolo). Se nota, en definitiva, porque el sistema de control de GTA III pasa desapercibido y se acaba convirtiendo en un mero interfaz, casi transparente, que nos comunica con el mundo paralelo de Liberty City.

Con un poco de paciencia, algunos coches pueden conducirse acrobáticamente

El sistema de juego es muy simple: Nos desplazaremos por la ciudad de dos formas: A pie o en un vehículo. La primera forma es bastante desesperante por su lentitud y además seremos bastante vulnerables. Como quiera que Liberty City no es ciudad para peatones (tanto por su extensión que tardaríamos una eternidad en recorrer a pie como por su extremada inseguridad ciudadana), los vehículos son el método de desplazamiento de elección. Y desde luego no nos faltarán, porque las calles de la ciudad son como un gigantesco supermercado: Cualquier coche que veamos podemos tomarlo prestado tan sólo acercándonos y sacando a su conductor del interior con mínimas precauciones, las suficientes para no ser sorprendidos por aquellos conductores más agresivos, que se defenderán de nuestro ataque, o para evitar ser vistos por la policía, que saldría en nuestra persecución.

Una típica estampa americana

Una vez en el vehículo, la ciudad está a nuestra disposición para ser recorrida... ¿Toda? Bueno, en realidad cuando lleguemos sólo los distritos de Portland estarán abiertos a la exploración (lo que ya es bastante grande de por sí) pero poco a poco podremos acceder a Staunton Island y a Shoreside Vale. Y en estos escenarios nos dedicaremos a labrarnos la reputación, lo que podremos hacer de varias maneras: Bien trabajando para las mafias locales y sus influyentes amigos o bien haciendo 'recados' para las bandas callejeras que gobiernan las calles. Estos trabajos y recados serán increíblemente variados: Desde el simple robo de vehículos, palizas y escarmientos a rivales, asesinatos, bombas, cobro de extorsiones, transporte de bienes molestos (como cadáveres, drogas...), pago de sobornos, robo de furgones blindados, tiroteos desde vehículos, derribar aviones del cártel o simplemente de chóferes para mafiosos, camellos, chulos, prostitutas y demás estamentos sociales de la ciudad.

El amanecer sobre Shoreside

En el transcurso de estas actividades se sucederán los robos de vehículos, accidentes de tráfico, atropellos, tiroteos en plena calle y explosiones, algo que por fuerza ha de acabar llamando la atención incluso de un cuerpo de policía tan corrupto como lo es el de Liberty City, lo que veremos por el número de estrellas en el marcador de la pantalla. Desde una estrella que muestra que hemos mosqueado a la poli hasta seis que indican que hemos cabreado mucho al ejército, nos las tendremos que ver con SWATs, el FBI, helicópteros, tanques, francotiradores y toda la parafernalia, algo que complicará todavía más las misiones que llevemos a cabo por la ciudad.

Salgamos de aquí pero ya

El personaje que manejamos, por su parte, interacciona de forma muy veraz con lo que le rodea. Sus movimientos son realistas (es decir, que va a la velocidad a la que va una persona y no puede coger a los coches corriendo) y sus limitaciones son muy humanas (no podremos saltar determinadas alturas, no podremos esprintar indefinidamente y las balas nos hacen mucho daño). A veces, diría yo, demasiado humanas. Y digo esto porque nuestro personaje en ocasiones no es demasiado versátil, faltando entre sus habilidades la capacidad de trepar o agarrarse a los salientes (útil para saltar vallas o muros) y teniendo así mismo la capacidad natatoria de un barril de uranio. También, a veces, sería útil poder saltar del coche sin esperar a que esté totalmente parado y estaría muy bien poder agacharnos para cubrirnos del fuego enemigo tras algún saliente. En cualquier caso, sus capacidades están muy bien tal cual están y no vamos a necesitar más para salir airosos de las pruebas a las que Liberty City nos someterá.

Saludando a un amigo frente al supermercado

En cuanto a vehículos será difícil que acabemos aburridos: Casi 50 vehículos distintos con diversas modificaciones, lo que hace más de 200 modelos distintos. Y en esos 50 vehículos tenemos representantes de todas las clases de ese variado mundo que es el vehículo americano. Turismos, sedán, deportivos, furgonetas, camionetas, camionetas con pickup, todoterrenos, roadsters, descapotables, autobuses, berlinas, camiones de reparto, camiones de la basura, camiones de carga pesada, coches de bomberos, de policía, ambulancias, taxis, viejas cafeteras, monovolúmenes, ágiles biplaza, ingobernables limusinas... Literalmente, todo tipo de vehículos. Y no sólo la forma y tamaño caracterizarán a todo este parque móvil, puesto que la forma de conducir será radicalmente distinta de unos a otros. Parámetros como la estabilidad, el agarre, la capacidad de giro, la inercia, la aceleración y velocidad punta o la resistencia al daño... Cada coche es un mundo y por lo tanto cada tipo de vehículo representará una ventaja o un reto. A veces escoger el vehículo adecuado para una misión transforma una tarea imposible en un paseo por el parque y en otras ocasiones, misiones a priori fáciles se complican porque estemos obligados a usar determinado modelo de vehículo.

Cuidado con los bordillos!

Y por si todos los vehículos disponibles no son suficientes, podremos además darnos una vuelta en alguna de las lanchas que encontraremos en los embarcaderos, incluyendo un modelo de la policía con un par de útiles cañones gemelos de gran calibre. U optar por el transporte público y montar en el metro o en el tren aéreo, que nos desplazarán de forma rápida y cómoda por toda Liberty City.

Un vehículo potente

En cuanto al apartado armamento, está muy bien resuelto con una gran variedad de armas que van desde el siempre útil bate de béisbol hasta el incontestable lanzacohetes, pasando por subfusiles, lanzallamas, rifles de francotirador y la utilísima Uzi, el único arma que podremos emplear desde los vehículos. Su uso es bastante arcade, aunque sus efectos procuran ser realistas y el coste asociado a su posesión y empleo es proporcionado. Así, la pistola es letal pero lenta y poco potente, los subfusiles caros pero mucho más potentes, el rifle de francotirador preciso como un escalpelo pero mucho más caro y con menor munición disponible, la escopeta antimotines es devastadora a corto alcance e inútil a medio-largo y el lanzacohetes devastador pero de coste prohibitivo. Emplear cada una en su momento será una elección estratégica e importante, pues el lanzacohetes que nos facilita tanto esta misión y nos ahorra acercarnos al objetivo puede ser indispensable en la siguiente y no estar disponible, por lo que deberíamos ahorrar la munición. Además, la variedad de armamento y las otras posibilidades de provocar destrozos (atropello, embestida, empujar un vehículo al vacío) hace que las formas de acabar una misión sean muchísimas y no tengamos un camino marcado. Ejemplo: Nuestro objetivo es el conductor de una furgoneta estacionada junto al parque. Podemos volarla con una granada directamente, embestirla repetidamente con un camión pesado hasta hacerla explotar, acosarla con un deportivo y acribillarla con la Uzi desde la ventanilla o bien forzarla a alguna maniobra que la haga volcar e incendiarse o incluso acabar cayendo a algún precipicio.

Esperando el tren

Ni que decir tiene que nuestra vida es un bien muy valioso y que deberemos proteger a toda costa, porque será fácil perderla bien dentro de un coche (cuando están muy dañados y vuelcan, los coches se incendian y estallan, acabando con nosotros si estamos dentro o muy cerca), bien a tiros, bien atropellado en las ajetreadas calles de la ciudad bien ahogado tras habernos precipitado en alguno de los numerosos espacios acuosos que separan y pueblan las tres zonas de Liberty City. Cuando esto ocurre, reapareceremos en un hospital con toda la vida, pero habremos fracasado en cualquier misión que estuviese en curso, habremos perdido todo nuestro armamento y nos habrán cobrado una pasta por reparaciones. Lo mismo ocurrirá si es la poli la que nos ha trincado, aunque en este caso la pasta se irá en concepto de sobornos.

Una bonita vista de nuestra guarida

Y entre misión y misión podremos dirigirnos a nuestra/s guarida/s, zonas específicas del mapa en las que podremos dejar nuestro vehículo y tomarnos un descanso que significará guardar la partida y hacer avanzar unas horitas el reloj. Cada zona de Liberty tiene una y las podremos usar indistintamente. Aunque no serán los únicos puntos de interés particular de la ciudad, pues también haremos innumerables visitas al Pay'n'Spray, donde harán una reparación completa a cualquier vehículo que conduzcamos y le cambiarán el aspecto, con lo que despistaremos a la policía y nuestro nivel de búsqueda desaparecerá. Y sin olvidarnos de la cadena AmmuNation, de la que seremos clientes preferentes y que nos proporcionará todo ese material pirotécnico que necesitamos para nuestras fiestas.

El puente de Portland desde Chinatown

En definitiva, Grand Theft Auto III es uno de esos juegos que aúnan talento y dedicación, genialidad y trabajo duro, para que la experiencia de juego sea algo único y endiabladamente divertido; para que nuestras andanzas en Liberty City sean algo que recordemos durante mucho tiempo. GTA III es un gran juego que hará las delicias del público sediento de acción y Liberty City se ha ganado pasar de ser un puñado de bits a una de esas ciudades mitológicas que hemos visitado e incorporado a nuestra imaginación y experiencia personal sin haber puesto un pie en sus calles. Una ciudad paradigma de todo lo sórdido de las megaúrbes modernas y de lo bajo que puede llegar a caer la condición humana se convierte, por obra y gracia de la virtualidad, en uno de los lugares más divertidos del mundo.

Guión

Vamos a perder el metro...

Por si no lo he dicho antes, GTA III está conducido por una historia. Una historia elaborada y oscura, muy de cine negro actual, un poquito El Padrino, un mucho Payback. El argumento es muy descarado y sin complejos y nos muestra el mundo del hampa con un deje de humor negro bastante simpático. Los personajes son un poco estereotípicos pero creíbles, las historias son tristemente muy posibles y al final la trama engancha y empuja a completar misiones para saber más.

Bienvenido al metro

Pero no estamos ante una historia lineal, sino que nos cruzaremos con varios peces gordos para los que trabajaremos, a veces incluso simultáneamente, llegando a la traición y al doble juego. GTA III hila una historia trabajada y atractiva en el ya de por sí prodigioso mundo creado por sus artistas y programadores, logrando un producto al que pocos podrán resistirse una vez lo hayan probado.

Lo que está bien

Camino al otro lado de la isla

El enorme tamaño, complejidad y detalle de Liberty City, poder pasear por una realidad alternativa, el inmenso trabajo puesto en el juego. Las decenas de horas de diversión y buenos ratos que va a proporcionar GTA III a todos sus jugadores.

Lo que no está tan bien

Staunton Island, distrito comercial

Que se necesite un equipo modernito para jugarlo (no podía ser de otra manera), que nuestro personaje tenga unas habilidades un poco limitadas (trepar, nadar), que todavía no sepamos nada concreto del próximo GTA ni de una nueva expansión. Y desde luego, que la traducción sea, a veces, un poquito (muy) cutre y que no haya un doblaje, algo no muy costoso dado lo limitado de los diálogos que tienen lugar en el juego y que es lo mínimo que se merecía la edición española de una obra maestra como ésta, una falta de cuidado que acaba por ser muy notoria en detalles tontos de la traducción del manual que se habrían subsanado con una tarde de trabajo sobre la maqueta y un poco de interés.

Manual

Una de las rutas rápidas que circunvalan Staunton

El manual de la versión española es calcado al de la versión original, lo cual es bueno por un lado y malo por otros. Bueno porque asegura que no se recorta nada que los creadores estimasen oportuno incluir y porque nos da la oportunidad de disfrutar del diseño original del manual (un elemento muy cuidado en general por los editores extranjeros y defenestrado habitualmente en nuestro país). Malo porque se ha ido el colorido que cubría todas las páginas del original y porque la traducción es similarmente mala a la del juego, con traducciones literales un tanto ridículas o el indignante hecho de que alguien haya traducido los pies de página sin preocuparse porque no quepan y haya que remaquetarlos, lo que hace que algunas frases aparezcan cortadas sin más cuidado. Esto, cuando no se ha optado por dejar trozos sin traducir, dejando una impresión bastante desastrosa. Si ha habido un jefe de calidad de la versión española tiene que estar de muy mal humor.

Luciendo skin modificada en los baños públicos

Pero en lo que interesa, es decir, en el hecho de que el manual ha de guiarnos en nuestros primeros pasos y servirnos de referencia, cumple perfectamente. Y, no todo iban a ser reproches a la distribuidora, el genial detalle que han tenido de incluir un mapa desplegable a todo color y (este sí) correctamente traducido de Portland, Staunton Island y Shoreside Vale, con los principales puntos de interés marcados. Cosas como esta alegran mucho las ediciones de los juegos y los dotan de un enorme valor añadido.

Estrategia y trucos

Las skins son fáciles de hacer: Coger tu foto y pegarla.

Aunque parezca acción pura, GTA III tiene elementos de táctica que si son tratados con cuidado facilitarán mucho las cosas. Entre esos elementos están una buena elección de vehículo para cada misión (a veces cuenta más la regularidad y resistencia que ofrece un Patriot o un Barracs que la velocidad punta de un Cheeta, Infernus o Banshee). Lo mismo ocurre con el armamento (un rifle de francotirador es una herramienta fantástica para eliminar enemigos sin que lleguen a saber ni donde estamos).

Nuestras misiones no suelen ser muy sutiles

Conocerse Liberty City es muchas veces crucial. Atajos que no aparecen en el mapa, zonas donde encontrar bonus especiales 'a la carrera', rutas óptimas, rampas para saltos, etc.

Un paseito por el rio

Nuestro refugio es un lugar bastante bueno para muchas cosas; aparte de guardar la partida, si metemos un coche dañado en el garaje y dejamos que se cierre la puerta, cuando volvamos a buscarlo estará como nuevo. Lo mismo ocurrirá con nuestro nivel de búsqueda si salvamos una partida e inmediatamente la recuperamos.

No se sabe muy bien si hay más agua arriba o abajo

Hay que estar atentos a la infinidad de 'trampas' que se pueden hacer en Liberty City y para eso nada mejor que la fantástica y exhaustiva guía de GTA III de James Paterson, traducida por Daniel Delgado.