Gothic
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Un gran clásico

Juan J. Fermín

Acaba de salir al mercado este juego de rol en tres dimensiones que ha dejado una muy buena impresión en nuestro redactor, veamos en profundidad sus características.

Describir un juego mediocre es una tarea bastante simple, porque basta con enumerar sus carencias y sus defectos. Pero ese trabajo se complica en el caso de los juegos realmente buenos. ¿Qué lo hace tan "bueno"? Sin duda el tener unos gráficos vistosos o una banda sonora adecuada. Pero hay algo más. Algo que no se capta directamente con los sentidos, que sólo se intuye: esa chispa que caracteriza a las grandes obras y, que en el caso de un juego, nos clava al teclado durante horas.

Sirva lo anterior en mi descargo, porque Gothic es uno de esos juegos. Yo podría describir muy bien mis impresiones, ya saben: aspectos destacados de audio y video, reseñar su guión o comentar su jugabilidad. Pero no sería suficiente. No podría transmitirle al lector lo que realmente significa Gothic: un juego capaz de hacernos olvidar la realidad para sumergirnos de lleno en el mundo que nos muestra el monitor.

Bueno, me preguntaréis, pero al fin y al cabo ¿qué es Gothic?.  Y yo respondería que es un juego de rol con gráficos en 3D, que emplea la perspectiva en tercera persona. Recuerda a un juego de acción, y en un primer vistazo yo mismo pensé que sería una aventura del género "anda y machaca", que se aprovechaba de la etiqueta del rol para mejorar su margen de beneficios. Evidentemente me equivocaba, u otro gallo nos cantaría, y a los pocos minutos de partida me di cuenta de que Gothic ya era un clásico, un videojuego de rol con mayúsculas, sin nada que envidiar a gigantes como Fallout o -"¡herejía!" gritarán algunos- a Baldur's Gate.

En Gothic somos un don nadie, un preso sin oficio ni beneficio que es condenado a un peculiar destierro: un región aislada del mundo mediante una poderosa barrera mágica. Cuando comienza nuestra aventura, nadie acude hasta nosotros para encargarnos salvar el planeta, como es de recibo, ya que bastante ocupados estaremos con mantener más o menos intacto nuestro propio pellejo. Porque no encontraremos un mundo cerrado, que nos proporcione peligros acordes a nuestro nivel de habilidad, como sucede en otros juegos de rol. Los bichitos no están allí esperando a que los matemos, proporcionándonos la experiencia necesaria para hacernos más fuertes y seguir matando a bichitos más poderosos. 

Por ejemplo, los animales que se refugian en una cueva no están allí deseando que los aniquiles para proporcionarte a cambio, qué sé yo,  una espada +1. Son bestias salvajes, y como tales, bastante más peligrosas que un inexperto jovenzuelo con un cuchillo de cortar el pan, ¿captas la idea?. Si te dicen que no conviene darse un paseo nocturno por el bosque, lo mejor es hacer caso de ese consejo, porque los advenedizos con ínfulas de aventurero, entrarán en la dieta de más de una criatura.

Pero tampoco en las ciudades estarás del todo a salvo. Hazte a la idea: no eres un héroe. La gente no boqueará con asombro a tu paso, ni te suplicará que pongas remedio a sus males. Eres un simple extranjero, y eso significa llevar un cartel en la frente diciendo algo así como: "soy un novato. Pueden robarme y echar mi cadáver a los lobos."

Todo lo anterior pretende subrayar, entre otras cosas, que en Gothic no funciona la táctica de "saco la espada y ataco", tan de moda en los videojuegos como en las mesas de rol. Tendremos una absoluta libertad de movimientos y acción pero, como sucede en la vida real, el ejercicio de nuestro libre albedrío puede acarrearnos más de un disgusto si no medimos convenientemente nuestros pasos.

Queda por decir, antes de saltar al apartado siguiente, que el mundo de Gothic es enorme. Algunos podrán argumentar que las localizaciones resultan escasas en comparación con juegos más tradicionales en 2D, pero hay que tener en cuenta que aquí no se cae en la trampa de ofrecer pueblos que sólo se componen de cuatro casas, unidas por una suerte de mapa general. Aquí se han respetado todas las distancias, proporciones y escalas. Por ejemplo, dar una simple vuelta alrededor de la primera ciudad que encontraremos en nuestra aventura supone un paseo en el que se invierten muchos minutos.

También tengo que destacar que todos los personajes proporcionan una excelente sensación de vida. Los veremos atender con total naturalidad sus tareas cotidianas, retirándose a descansar cuando caiga la noche o, en el caso de los guardias, cuando acuda su relevo. Algunos personajes son capaces, incluso, de caminar y guiarnos a través de grandes distancias. Por supuesto, todos reaccionarán ante nuestros actos. Por ejemplo, nos amenazarán con atacarnos si invadimos sus casas o, en el caso, de los más débiles, nos suplicarán clemencia si nos ven tirar de nuestra espada.

Gothic es, en resumen, un juego de rol que ofrece lo mejorcito del género, una aventura de capa y espada a la vieja usanza, envuelta, eso sí,  en las virtudes de un entorno en tres dimensiones.

Guión

En el reino de Myrtana se encuentra la única fuente del Mineral, una piedra azul con propiedades mágicas, que puede usarse para crear armas y artefactos de gran poder. Teniendo en cuenta el valor de estas minas, el rey decidió protegerla de los orcos, contra los cuales se sostenía una larga guerra. Reunió a doce magos, los más sabios y poderosos de Myrtana, para que crearan una barrera mágica impenetrable en torno a las minas. Fue así como se creó el mundo y la cárcel conocida como la Colonia.

En la Colonia trabajaban esclavos. Muchos eran prisioneros de guerra orcos, pero tampoco faltaban humanos, delincuentes e indeseables de toda índole. Las condiciones de vida de todos ellos eran ya duras, pero se volvieron intolerables después de la creación de la barrera. Así que se rebelaron, y la propia barrera jugó a su favor, impidiendo la intervención de los hombres del rey. Establecieron sus propios gobiernos y leyes, e instaron al soberano a negociar. La situación era la siguiente: el reino dependía del Mineral de la Colonia, y ésta necesitaba que siguieran suministrándole todos aquellos bienes que sólo podían obtenerse del exterior.

Esa tregua indefinida se ha mantenido a lo largo de dos años. El rey sigue destinando a los condenados al peculiar destierro que supone la Colonia, y periódicamente les envía también mercancías, a cambio de las cuales obtiene el preciado Mineral, con la que seguir financiando su guerra contra los orcos.

En el interior, los antiguos campos de prisioneros han evolucionado, hasta convertirse en ciudades-estados, cada una de las cuales cuenta con su propia política. El Old Camp es un régimen de tipo militar, acaudillado por unos de los líderes de la revuelta, un tal Gómez. El New Camp, por el contrario, es territorio de ladrones y mercenarios. Por último, en los límites orientales de la región, se instalado una teocracia conocida como la Hermandad de los Durmientes, una legión de creyentes, bastante simpáticos, que consumen su día a día esperando el despertar de sus dioses, mientras fuman cierta hierba que todos conocemos... Fuera de los límites establecidos por estos asentamientos, los orcos han formado sus propias ciudades, y las criaturas salvajes campan a sus anchas.

Ese es el panorama que nos encontramos al principio de la aventura. Somos un esclavo de nula importancia, al que se carga en un palet junto a los bienes destinados al interior. Pero en el último momento, alguien desliza entre nuestras ropas una carta dirigida al mago más poderoso del lugar, lo cual desencadenará una sucesión de acontecimientos de imprevisibles consecuencias.

Gothic proporciona una excelente sensación de libertad que, evidentemente, va diluyéndose para encaminarnos hasta el desenlace (tarde o temprano el juego tendrá que terminar, ¿no? Ni los programadores pueden pasarse la vida ideando aventuras, ni nosotros podemos seguir resolviendo entuertos y matando enemigos hasta el día de nuestra jubilación, ¿o sí?.


 
Audio y Vídeo

Los gráficos de Gothic llegan al notable, pero no al sobresaliente. Algo que no es necesariamente un defecto: cuando llevaba un buen rato jugando, me sorprendió gratamente el hecho de que pudiera pasearme por el terreno, de una punta a la otra, sin que el juego se detuviera para cargar información. Muy probablemente, los desarrolladores de Gothic han tenido más en cuenta las posibilidades reales de nuestras máquinas, que en ofrecer unos gráficos asombrosos que sólo unos pocos puedan disfrutar en todo su esplendor.

Aún así, los gráficos cuentan con bastantes detalles de calidad. Los personajes están muy bien modelados y, algo que dice mucho en favor del trabajo de sus responsables, es muy difícil encontrar a dos iguales, y después de algún tiempo nos acostumbraremos a reconocerlos por sus caras. Otro detalle muy de agradecer es que nuestro protagonista cambiará de aspecto en concordancia con la armadura (y hay unas cuarenta diferentes) que lleve puesta.

Del diseño de los escenarios ya he hablado en un apartado anterior, pero insisto en realzar su virtuosismo. Las ciudades parecen tan auténticas como se hubiesen calcado de un libro de historia medieval: cabañas improvisadas de forma caótica alrededor de un castillo aprovechando la protección de sus murallas, herreros, cocineros y artesanos trabajando en plena calle... Pero lo que sin duda me agradó fue la geografía del terreno: grandes montañas, ríos y rápidos, bosques, zonas pantanosas, puentes colgando sobre profundos cañones...Desde luego no tendremos la ocasión de aburrirnos moviéndonos de un sitio a otro, eso sin tener en cuenta el variado elenco de monstruos que no harán ascos a un buen bocado de carne humana. Algunos de ellos resultan realmente dignos de ver, como el colosal troll o los siniestros guerreros esqueleto...

Me queda aún por hablar del notable uso de los efectos de luz. Las tonalidades variarán de manera muy realista al anochecer y al alba, así como durante los periodos de lluvias. En nuestros primeros minutos de partida, sin duda nos impresionará también el aspecto de la cúpula mágica, un campo de electricidad al que es muy peligroso acercarse, pero que resulta muy atractivo. También se ha hecho un buen empleo de los efectos de luz en los hechizos, que resultan especialmente espectaculares si se ejecutan de noche.

Sobre el apartado sonoro, destacan las conversaciones sobre el resto. Las opciones de diálogo de todos los personajes (y son numerosísimas) han sido dramatizadas por actores, los cuales se han ganado de sobra su sueldo. El resto de los efectos no anda muy en la zaga en cuanto a calidad o número. Además de los habituales, como pisadas o  ruido de aceros al combatir, se nos obsequiará con un sinfín de sonidos ambientales, como rumor de pájaros e insectos en el bosque, murmullos de conversación en las ciudades, o siniestros sonidos de origen inidentificable en los túneles y catacumbas que nos pondrán un tanto nerviosos. La música es adecuada, y va cambiando en función de nuestros actos, por ejemplo, si entramos en una zona potencialmente peligrosa, como los bosques, o desenvainamos la espada con la idea de entrar en el combate. Música en general de lejana inspiración medieval, épica y contundente en ciertos cortes, que consigue no molestar pese a que compartiremos con ella unas cien horas de juego.

Jugabilidad

En Gothic no tendremos que lidiar con complejas reglas extraídas de los juegos con libros y dados. Eso puede disgustar a algunos, esos que disfrutan eligiendo hasta el color de la ropa íntima de su personaje, o haciendo extrañas ecuaciones con valores numéricos. Todos esos aspectos se han simplificado bastante. En Gothic se nos ofrece un personaje base, por así decirlo, y somos nosotros quienes vamos determinando su desarrollo hacia uno u otro campo. Sus características se limitan a tres: fuerza, que influye en el combate cuerpo a cuerpo, destreza, para el manejo de las armas de proyectiles, y maná, que determina nuestra pericia con la magia. De esas tres características se desprenden una serie de habilidades, que son: dominio de arma de una mano, de armas a dos manos, de arcos y ballestas, forzar cerraduras, robar bolsillos y, por último, nuestro nivel como magos (los cuales se llaman Círculos, desde el Primero hasta el Sexto).

Además de estas características y habilidades, podemos cultivar dos talentos: saltos acrobáticos, que nos permite despeñarnos desde alturas mayores sin hacernos (tanto) daño, y Sigilo, para andar de puntillas y clavarle un puñal entre omoplato y omoplato al enemigo sin que se entere de nuestra presencia.

Cada vez que subamos de nivel obtendremos diez puntos de desarrollo, pero no podremos repartirlos a discreción. Tendremos que buscar un maestro que nos entrene. El será quien se cobre esos puntos de desarrollo, además de una sustancial cantidad de dinero. Sobra comentar que este método es más satisfactorio y realista que el empleado en otros juegos.

Podremos tener a mano un total de dos armas: una de cuerpo a cuerpo, como la espada, y otra de proyectiles, léase arcos o ballesta. Por cierto, los tipos de arma disponible son muy numerosos, a ojo un total de cincuenta, desde las herramientas más humildes, como picos, hasta las hachas o espadas más legendarias.  Respecto a la magia, podremos ejercerla mediante pergaminos, que suelen ser muy difíciles de conseguir, muy escasos y además se agotan, pero tienen la ventaja de no exigir de nosotros conocimientos de hechicería, y las runas, que nos permiten emplear un determinado sortilegio de manera ilimitada. Además de los ataques más o menos convencionales, basados en fuerzas elementales, como el fuego o el hielo, contaremos también con algunos hechizos que nos permitirán teletransportarnos o incluso convertirnos en monstruos comunes.

Bien, ahora vamos a describir el interfaz, posiblemente el único punto negro de todo el conjunto. Por alguna extraña razón, para realizar las acciones más habituales, como hablar, atacar o recoger un objeto, tendremos que pulsar dos teclas a la vez. Adelante y acción. Ni que decir tiene que nos pasaremos los primeros minutos de partida peleándonos contra el teclado, si atinar a hacer las cosas correctamente. Tampoco podremos configurar las teclas del ratón a nuestro gusto, así que tendremos que olvidarnos de usarlo, o resignarnos a los controles que traiga por defecto. Los combates se hacen especialmente complicados por culpa de esos controles,  sobre todo si optamos por convertirnos en magos.

Para redondear este despropósito, los movimientos laterales consisten, no en un movimiento continúo como en cualquier juego de acción, sino en tres pasos cuya longitud o duración no podemos controlar, lo que le quita casi toda su utilidad, sobre todo si estamos metidos en pelea. La cosa se complica a la hora de jugar con el inventario o hacer compras: exigen hacer extrañas combinaciones con las teclas de acción y las flechas direccionales. Si tenemos que hacer grandes transacciones, se nos exigirá tener pulsado a la vez hasta tres teclas. En definitiva, suspenso. Una lástima, ya que el juego goza de unas grandes dosis de acción, que sin embargo se enturbian irremediablemente.

Si no fuera por ese defecto, el juego se merecería la matrícula de honor. Un defecto que sin embargo no tardaremos en perdonar, porque el resto del producto lo merece de sobra. Nos esperan aproximadamente unas cien horas de aventura, que se nos antojarán muchas menos, porque el tiempo se nos escapará sentado frente al ordenador sin que nos demos cuenta.

El juego carece de modo multijugador. Lo cierto es que ni lo necesita ni el propio planteamiento de Gothic se presta demasiado a ello. Existe una fuerte corriente de opinión empeñada en defender la supremacía del juego online sobre las partidas en solitario. De hecho, no admiten que un título sea completo si no incluye opciones para jugar en línea. Así, hemos visto juegos excelentes en su modalidad Single Player, lastrados por una pésima modalidad multijugador (me resisto a poner ejemplos, como el de cierto gran clásico de origen hispano...)  simplemente "porque sí", porque no debía faltar. Pero en el caso de Gothic sobraría. Como han demostrado ejemplos tan recientes como Max Payne, se puede pasar un muy buen rato frente al monitor sin pelearse con un tal Lag o contra el Cheater que se conecta desde Toronto...

Estrategia y Trucos

Tenemos que tener en cuenta que el mundo de la Colonia es distinto de lo que hayamos podido ver con anterioridad. Aquí no podemos ignorar alegremente los consejos que nos proporcionen, como por ejemplo no alejarse de los caminos. En la ciudades jamás tenemos que sacar el arma, porque los guardias y no pocos vecinos acudirán en defensa de su conciudadano. Tampoco podremos invadir las casas ajenas ni registrarlas (al menos no mientras haya testigos)

Consejos para desarrollar a nuestro personaje: en todo los casos, incluso si pretendemos convertirlo en un mago, no conviene olvidar el desarrollo de su fuerza. El talento Salto Acrobático, que puede aprenderse visitando a cierto personaje del New Camp, también resulta muy útil.

En el caso de los guerreros, deberemos concentrar nuestro desarrollo en la fuerza y la habilidad de armas a dos manos (ya que, generalmente, éstas hacen más daño que las de una mano). Una buena opción es afiliarnos a la Hermandad de los Durmientes ('The broterhood of the Sleepers'), ya que sus maestros son bastante competentes en el tema de las armas, y además nos proporcionarán armaduras más que decentes. En líneas generales, este es el tipo de personaje más recomendable y fácil de llevar.

En el caso de los magos, desarrollaremos el Maná y reservaremos puntos para ir ascendiendo por los distintos Círculos o niveles de hechicería. Si vamos a ser magos, no nos conviene afiliarnos a la Hermandad ya que sus maestros en este campo tienen unos conocimientos bastante limitados, y resultan más aconsejables los tutores del Old Camp o del New Camp.  Aunque confiemos en la magia, no está de más desarrollar un tanto nuestra fuerza, ya que en ciertos momentos será absolutamente necesario echar mano de algún arma.

Si pretendemos ser ladrón, encontraremos a los mejores maestros en el New Camp, si bien desaconsejo el uso de las armas de proyeciles: los enemigos tienen una especial tendencia a buscar el cuerpo a cuerpo, y puede suponer un problema el cambiar de arma en medio del combate.

Graham, un vendedor que se encuentra en el interior del Old Camp, justo a mano derecha según entramos por la puerta principal, nos venderá los imprescindibles mapas.

En las afueras del Old Camp, poco antes de llegar al puente que conduce al acceso principal, encontraremos a una pareja de cazadores que nos enseñarán a despellejar a nuestras presas. Esta habilidad es muy aconsejable, así conseguiremos una segura fuente de ingresos.

Más consejos: para los desplazamientos largos puede ser conveniente usar hechizos de transformación. Así podrás mezclarte con la fauna local sin que te molesten y, en el caso de que adoptes la forma de animal volador, podrás superar fácilmente los obstáculos del terreno.

Comparándolo con...

Visualmente se parece a Vampire: The Masquerade, pero probablemente ahí terminan todas las semejanzas. Vampire tenía la virtud de ofrecer un entorno en el que era posible la participación directa de un Director de Juego, como en el rol de verdad, pero en el modo de un solo jugador resultaba bastante flojo. La trama era lineal, y el escenario resultaba muy limitado, y al final uno tenía la sensación de estar jugando a un simple 'mata- mata' en tercera persona, de los de toda la vida.

En cambio, sí me atrevo a decir que Gothic se parece mucho, en cuanto a concepto y desarrollo, a juegos como Fallout o Baldur's Gate. Un escenario abierto, por el que se puede holgazanear libremente, una trama no lineal, decenas y decenas de personajes con los que charlar o buscar bronca... Pero Gothic cuenta con una ventaja que no tienen esos dos títulos. Aquí no veremos a un diminuto monigote moviéndose por un mundo isométrico, ni saltaremos a un mapa general, en el mejor de los casos, cuando traspasemos los límites de la ciudad. Aquí veremos las cosas desde la magia del 3D: montañas que se alzan decenas y decenas de metros, bosques impenetrables, ciénagas cubiertas de nieblas... Desde el susto que me dio el primer minotauro que vi en Blade, no me habían impresionado tanto unos monstruos como los que he encontrado en Gothic, sobre todo el troll una verdadera bestia.
 
Se me ocurre que Gothic se parece bastante a los juegos de rol online. Aunque ofrece un escenario muy reducido en comparación, transmite sensaciones muy similares: como el moverse por un espacio abierto e inexplorado o lo que significa moverse por un entorno más o menos vivo, que está siendo, o al menos lo parece, manipulado por otros jugadores.

Lo que está bien y lo que no está tan bien

Todo, con T mayúscula: los gráficos, la música, los sonidos, el guión... Un título imprescindible para los aficionados a los videojuegos de rol, y la mejor opción para iniciarse en el género a aquellos que aún no lo hayan hecho.

Bueno, todo, lo que se dice todo... Fallan los controles. Aún no me explico qué mente brillante tuvo la idea de hacer las cosas de esta manera. Que se dedique a desarrollar otras tareas acordes con sus habilidades, como tocar el bombo en la banda de su pueblo o el vender castaña, pero que le prohiban mediante orden judicial volver a acercarse a un ordenador (esto es lo que llaman una crítica constructiva...)

Enlaces

Creadores de Gothic

Página oficial

Página de aficionados, la más completa que existe actualmente, con abundante información, consejos y mapas.

Manual

El manual está traducido al castellano. Cubre muy por encima los aspectos generales del juego, sin entrar en demasiados detalles, y se echan en falta muchas explicaciones. En mi caso, he tenido que recurrir a la red para enterarme de cosas tan fundamentales como usar correctamente las armas o la magia, y aún sigo sin saber cómo se deshace un hechizo de transformación (es muy incómodo andar por ahí convertido en mosquito gigante, lo juro). Tirón de orejas a Xicat por el escaso interés mostrado en este apartado.

Requerimientos del sistema

Win95/98/ME/XP/2000, AMD o PENTIUM 400, 128 RAM, tarjeta video y sonido compatibles DirectX 8.0

Recomendados

Tarjeta vídeo con 32 MB de VRAM y 256 MB de RAM

Equipo de pruebas

WinME, Athlon 900, Geforce 2 GTS, 256 RAM, SB Live 1024.

En mi sistema se producían espectaculares y molestas bajadas de frames cuando aparecían más de dos enemigos en pantalla, pero los mensajes recogidos en los foros oficiales y no oficiales confirman que ese problema parece afectar a todos los equipos por igual. Así mismo, también suelen producirse frecuentes bloqueos. Algunos son bastante graves, y obligan a reiniciar completamente el sistema. Los chicos de Piranha Bytes han prometido que solucionarán estos problemas con el oportuno parche.

8

Muy bueno

Juego de notable acabado que disfrutaremos y recordaremos. Una buena compra, muy recomendable para amantes del género. Está bien cuidado a todos los niveles.