The Simpsons: Road Rage
The Simpsons: Road Rage
Carátula de The Simpsons: Road Rage
  • 5

    Meristation

Los Simpsons se ponen al volante.

José Javier Méndez

Ante la idea de mezclar una franquicia tan exitosa como querida, los Simpsons, con una saga de videojuegos tan aclamada por su adicción como por su jugabilidad, Crazy Taxi, la expectativa era impresionante. El resultado ha sido más bien decepcionante.

Ante la idea de mezclar una franquicia tan exitosa como querida, los Simpsons, con una saga de videojuegos tan aclamada por su adicción como por su jugabilidad, Crazy Taxi, la expectativa era impresionante. El resultado ha sido más bien decepcionante.

Nada más tener noticia de la existencia de este juego, concretamente de su desarrollo, esperábamos con ansiedad que cogiese todas las cosas buenas de la saga Crazy Taxi, y que las sumergieran de lleno en el mundo de los Simpsons. Pero alguna cosa buena se ha quedado por el camino.

El afán de los programadores de este título fue crear un juego que bebiera de las fuentes del CT pero que no fuera un simple clon. Y lo han conseguido, porque del espíritu Crazy Taxi sólo queda eso, el espíritu. Las diferencias que han añadido lo lastran de tal manera que pierde en jugabilidad y adicción, características que deben primar en un buen arcade desde el primer momento de juego.

The Simpsons: Road Rage (PlayStation 2)

Lo primero que nos encontramos son sutiles diferencias en cuanto a la forma de jugar, ya que el modo Road Rage que viene a ser el modo principal de juego, viene acompañado de una historia para hacer la experiencia más interesante.

El malo de la película no es otro que Montgomery Burns que ha comprado la Corporación de Transporte público de Springfield, pasando todos los autobuses a usar energía nuclear. Pero los pacíficos ciudadanos de Springfield han dicho basta y han empezado a ofrecer sus propios vehículos como medio de transporte público. El objetivo: recaudar un millón de dólares, que es el dinero que se necesita para comprar a Mr. Burns la Corporación y poner las cosas como estaban antes.

The Simpsons: Road Rage (PlayStation 2)

A medida que vamos ganando dinero podremos ir desbloqueando el resto de personajes ocultos que hay en el juego y sus vehículos correspondientes, con lo que también se abren nuevas zonas de Springfield en las que trabajar de "taxista". podemos llegar a conducir con Otto el autobús escolar, con Flanders, con el reverendo, con el jefe de policía, etc.

Gráficos

The Simpsons: Road Rage (PlayStation 2)

El motor gráfico del juego es una "castaña" y es, sin lugar a dudas, lo que lastra todo el juego de manera terminal. Con unas brusquedades que no son dignas de los tiempos que corren, con unos gráficos discretos, demasiado simples, como si hubiesen querido quitarse esta tarea de encima lo más rápidamente posible. Además hay que añadir problemas con unas texturas demasiado simples para lo que la consola puede ofrecer. Por no hablar de la "epidemia de clipping" que sufre el juego. Algo que, sinceramente, nos deja sorprendidos a estas alturas.

No es tan difícil recrear a los Simpsons y compañía, pero parece que esta gente no ha oído hablar nunca de la técnica del "cell-shadding", y claro eso que nos perdemos nosotros y otro juego de la franquicia Simpsons que raya la decepción. Y es que este empeño de pasar unos personajes de 2D a las 3D no acaba de cuajar. Con lo fácil que es dejar las cosas como están.

The Simpsons: Road Rage (PlayStation 2)

Todos los escenarios, 7 en total, están integrados completamente en la ciudad de Springfield, y en ellos se pueden ver los lugares más representativos de la misma: la escuela, la central nuclear, la Iglesia, el badulake, el asilo, incluso la casa de los Simpsons, por citar algunos. Por cierto que en alguno de ellos tenemos la posibilidad de entrar con el coche. Eso si que es servicio "puerta a puerta".

Pero en este campo vuelven a aparecer los problemas, ya que no todos los niveles están diseñados de una manera tan buena de cara a la jugabilidad. Y no porque sean de dificultad variable, sino porque están diseñados fatal.

The Simpsons: Road Rage (PlayStation 2)

El selector 50/60 Hz sigue "desaparecido en combate".

Música

La música incluida en el juego tiene dos vertientes. Por un lado está la que se ha sacado directamente de las serie de televisión, y por otro está la música que se ha compuesto tomando como inspiración el mundo de los Simpsons.

The Simpsons: Road Rage (PlayStation 2)

No es que sea nada del otro mundo, pero algo más de calidad no le hubiese venido mal a este apartado, ya que nos encontramos con que a lo largo de sus más de 10 años de historia, por los capítulos de los Simpsons han pasado grupos musicales de todo tipo, con lo que nos hubiera gustado que esto se tuviese en cuenta a la hora de escoger las canciones que acompañan al juego.


Sonido FX

The Simpsons: Road Rage (PlayStation 2)

Lo mejor de todo son las voces de los personajes, que aunque estén en un perfecto inglés ya que son las voces originales de la serie, pueden llegar a ser fácilmente comprensibles si se presta atención, ya que no hay grandes complicaciones en las expresiones que usan. Aunque con el paso del tiempo pueden llegar a ser bastante repetitivas.

Por lo demás, los acelerones, frenazos, derrapes, choques y demás están en sintonía con lo que se espera del juego pero sin alardes. Cumplen tranquilamente con su cometido pero sin esforzarse por hacerlo mucho mejor.


Jugabilidad

The Simpsons: Road Rage (PlayStation 2)

Para empezar los tiempos de carga son muy largos, y a más de uno acabará desesperado. En ciertos modos de juego, como el modo Misiones, se nota con demasiada facilidad, y la frustración que se siente al estar más tiempo esperando que cargue el juego que jugando seguro que no era el objetivo principal de los programadores.

La mecánica del juego es muy simple. Elegimos un personaje de los que tenemos en nómina (17 más alguno oculto), nos subimos a su vehículo y nos lanzamos a las calles en busca de pasajeros a los que llevar de un lado a otro por una módica cantidad de dinero y siempre antes de que se acabe el tiempo que nos dan.
 

The Simpsons: Road Rage (PlayStation 2)

El dinero se gana de varias formas: por llevar a los pasajeros a su destino a tiempo, por destrozar objetos concretos del escenario o por no chocar con otros coches durante el trayecto.

Pero mientras que en Crazy Taxi teníamos multitud de maniobras a realizar, aquí todo eso desaparece, y la durabilidad del juego queda en manos, ya no del tiempo que tardemos en realizar todas las maniobras, sino en el tiempo que empleemos en desbloquear a todos los personajes.

The Simpsons: Road Rage (PlayStation 2)

Eso por lo que respecta al modo principal. Luego tenemos otros dos modos además del modo principal:

El modo Misiones es prácticamente lo mismo que el modo principal, solo que las misiones son individuales y no son continuadas. Para finalizar cada una de ellas tenemos algo menos de un minuto de tiempo, pero se pueden realizar en menos. Al menos este modo tiene un coche especial para desbloquear que solamente puede ser desbloqueado aquí.

The Simpsons: Road Rage (PlayStation 2)

El modo Head-to-Head, viene a ser algo así como un "capturar la bandera". Dos jugadores, un único cliente. Sólo uno puede ganar. Y el otro tratará de robarle al pasajero chocando contra él.


Lo más:

- Los Simpsons con la "flor y nata" de Springfield.
- Las voces, aunque en inglés, son muy simpáticas.
- Muchos secretos por descubrir.
- traducido al Castellano.

Lo menos:

- Los tiempos de carga.
- No le llega al Crazy Taxi ni a la altura de los zapatos.
- No ha sido doblado al Castellano, con el puntazo que sería eso.
- Nuestros queridos Simpsons no se merecen un juego así.
- No trae selector 50/60 Hz.

CONCLUSIÓN

Tras otras apariciones de esta familia televisiva en otras plataformas, esperábamos algo mejor de lo que nos ofrecen con este título, sobre todo por el alto precio del mismo (roza los 66 Euros). [image|nid=1432992|align=|width=150|height=102] The Simpsons: Road Rage (PlayStation 2) Los "contras" pesan muchísimo más en este caso que los "pros". No se merecen nuestros amigos amarillos que ocasión tras ocasión, juego tras juego, nos llevemos una decepción con sus productos para las consolas. No señor.

5

Mejorable

Puede tener elementos aceptables y entretener, pero en general es una experiencia que no dejará huella.