Paper Mario
Paper Mario
Carátula de Paper Mario

Mario se nos va...

David Borrachero

Algún día Bowser tenía que volver, y parece que ese día ya ha llegado. El Koopa más espantoso de todos los que pululan por el mundo de las "setas" decide hacer de las suyas una vez más y esta vez parece convencido de su superioridad frente al fontanero menos trabajador de la historia...

Algún día Bowser tenía que volver, y Algún día Bowser tenía que volver, y parece que ese día ya ha llegado. El Koopa más espantoso de todos los que pululan por el mundo de las "setas" decide hacer de las suyas una vez más y esta vez parece convencido de su superioridad frente al fontanero menos trabajador de la historia... ¿De donde le vendrá este nuevo arrebato de prepotencia?...

Todo empezó con una sencilla carta de la princesa Peach dirigida a los hermanos Mario. "Por favor, venid a mi castillo esta tarde, habrá dulces y muchos invitados". Ya visto que la cándida Peach no ha escarmentado un pelo y quiere volver a ver al desvergonzado de Mario, los hermanos se meten en una tubería y salen directamente en las inmediaciones del ya conocido castillo. Cosas de los juegos... Unos cuantos "Toads" saludan a nuestro héroe mientras toman el camino hacia la gran puerta de entrada de la morada de la princesa. Sin embargo Mario está en lo que está y es que normalmente los "pastelazos" de Peach son los mejores.

Una vez dentro del salón principal del enorme castillo, el inmenso número de invitados no deja ver si la princesa anda por la estancia, así que Mario, ni corto ni perezoso, decide subir escaleras hasta los aposentos reales, siguiendo un camino que por lo menos reconocemos gracias a Mario 64. Al fin llegamos hasta la habitación de Peach, donde desgraciadamente nos quedamos sin nuestra ración de sensacionalismo, ya que en cuanto los tortolitos comienzan con sus zalamerías, Bowser no tiene otra idea más que irrumpir (y de que manera) en la habitación...

Mario no se acongoja lo más mínimo ya que Bowser para él no es más que un fantoche al que ha vencido una y otra vez. Pero parece que esta ocasión será diferente y el malvado koopa guarda un As en la manga, y señores, vaya pedazo de As... Bowser se ha pasado antes de presentarse en el castillo de Peach por el "Cielo de las Estrellas" y ha robado la "Varita Estrella", un objeto muy preciado con la capacidad de convertir en realidad los deseos. Así cualquiera vence a Bowser... Sin más miramientos y harto de tanta palabrería, el eterno enemigo tira por la ventana a nuestro Mario de papel que se estrella contra el suelo quedándose sin sentido...

Una vez más toca salvar a Peach (y con estás van....) y de paso arreglar el desaguisado que están montando Bowser y sus secuaces a lo largo de siete mágicos mundos, poblados de nuevos personajes, enemigos y situaciones. Esta vez, Mario, quizás tengas que pensar un poquito más y prepararte para la "cruenta" batalla. Y es que Bowser no puede salirse con la suya, de ninguna manera.

Así empieza la que es, definitivamente, la última aventura de Mario en nuestras Nintendo 64, y a pesar de su previsible aparición como personaje en Mario Party 3, el verdadero protagonismo en un juego se acaba aquí, delante de tus atónitas narices, en el que se ha convertido en nuestro escaso sustento hasta que aparezca Mario Sunshine para GameCube.

Si quieres te ponemos en antecedentes y es que seguro que recuerdas, o has escuchado hablar, de todo sobre Super Mario RPG, un juego para Super Nintendo que obtuvo un gran éxito en 1996 programado por Square y publicado por Nintendo. La combinación de los personajes del universa Mario y la experiencia en la realización de excelentes juegos de rol por parte de Square, dieron lugar a uno de los mejores cartuchos para la 16 bits, y probablemente uno de los más polémicos también. Lo cierto es que el juego terminó su andadura en los Estados Unidos y en Europa nos quedamos con las ganas de disfrutarlo, casi, casi como le hubiera ocurrido a Paper Mario. Afortunadamente esto no ha sido asi...

Para la ocasión Paper Mario ha contado con la programación de Intelligent Systems, asiduos ya a asombrarnos con sus productos de calidad (Mario Kart para GameBoy Advance sin ir más lejos) y prácticamente míticos por su trabajo en Fire Emblem o en el gratamente criticado Advance Wars. En la compañía japonesa tenían muy claro las indicaciones del genial Miyamoto para la nueva aventura de Mario: Constituir un universo totalmente nuevo, con un aspecto gráfico encantador y una historia más o menos lineal, quizás orientada a los más jóvenes o a los que gusten de una menor complicación, y todo ello sobre un interfaz sencillo, muy gráfico e intuitivo. Dicho y hecho, Paper Mario presenta un mundo en 3D mezclado con lo que parecen personajes recortables de papel, múltiples planos de scroll para conseguir efectos de profundidad y un colorido sin igual. Todo embutido en una historia que peca de sencillota, e incluso ingenua a veces, pero que cumple la función de engancharnos la mayor parte del juego, unos enemigos a los que tendremos que enfrentarnos por turnos al estilo RPG más japonés, y una simpatía inmortal que emana por cada uno de sus poros. Es sin duda, un producto clásico de la "factoría" Nintendo.

  g  r  á  f  i  c  o  s 

A pesar de que en las fotos que acompañan el texto no parecen ser excesivamente complicados, lo cierto es que merecen algo más de atención que la que en un principio podamos darles. Un mundo donde los personajes parecen planos de papel que giran sobre si mismos en un "plis", que deambulan por escenarios construidos a partir de polígonos vivamente texturizados, y todo ello adornado con algunos efectos de luz y unas animaciones más que correctas, pueden parecer el estándar de hoy en día. Sin embargo la conjunción de todos estos elementos y la puesta en escena en el cartucho final es sencillamente grandiosa. Llama la atención como un Mario tan "infantiloide" y a priori tan poco expresivo, acaba por producirnos sensaciones e incluso emociones con un único movimiento, un saltito, una caída al suelo... Quizás peque de cierto simplismo, no son figuras geométricas complejas ni nada por el estilo, pero cuando veo algo diferente en un juego de este tipo, y sobre todo en Nintendo 64 donde no abundan los "experimentos", no puedo más que elogiar a los diseñadores y programadores por el buen nivel presentado. Además, los escenarios no dejan de tener algunos detalles sorprendentes y agradables, como cuando entramos en una casa y vemos como la pared frontal se cae al suelo tal que una hoja de papel, para poder mostrarnos el interior, o la forma en que Mario se acuesta para dormir, totalmente plano (desternillante), o simplemente los diferentes planos de scroll constituidos a partir de elementos móviles de pequeño tamaño y que le procuran una mayor personalidad y una apariencia que os puede recordar en ocasiones al genial Yoshi Island.

La variedad en los diferentes mundos que visitaremos tampoco es decepcionante. Parajes totalmente desiertos, montañas eternamente nevadas, bosques frondosos, noches mágicas con cielos estrellados, etc. Muy al estilo Kirby, pero con una mayor riqueza visual y un estilo algo más heterogéneo y trabajado.

Si buscáramos algún fallo podría ser quizás su diseño, que no se adapta a la exigencia de todos los jugones, por su peculiaridad y su marcado aspecto infantil, o el "pixelado" que sufre en determinados planos cortos de los personajes. Son a mi juicio males menores si te gusta la curiosa combinación 2D/3D de Paper Mario, y créeme, si te acaba enganchando esta forma de ver las cosas terminarás por echarla de menos en otros juegos...

No es que sean precisamente originales pero poseen cierto encanto que no deja indiferente. Ojalá los diseñadores en general fueran decantándose por otras formas de presentarnos los gráficos, como se hizo en su día con la explosión del denominado "Cel Shading" del fabuloso Jet Set Radio para Dreamcast, o los gráficos planos de Parappa en PSOne, este propio Paper Mario, o en el inminente Rez, para Dreamcast y Playstation 2.


  m  ú  s  i  c  a

Buenas composiciones de calidad que suenan quizás demasiado a "época de 16 bits", pero que están bien construidas y con una instrumentación más que correcta. A veces las melodías os recordarán (de nuevo) a viejas glorias de Nintendo, como el propio Mario World o los anteriores Super Mario Bros. para NES. En determinados escenarios os pondréis a tararear las musiquitas que acompañan la acción con cierto aire de familiaridad (¡esto lo he escuchado antes!), y aunque no acaben nunca siendo las canciones que ya conocemos, su impregnación del "sonido Mario" es más que patente, y no terminan por aburrir gracias a su interactividad con lo que sucede en pantalla y la poca repetición de los temas.


  s  o  n  i  d  o   f  x

Paper Mario no hace un feo a su procedencia e incluye los típicos FX de la serie creada por Shigeru Miyamoto, lo que incluye una espécie de muelle cuando saltamos, martillazos en la cocorota de unos cuantos Goombas, caparazones que colisionan entre sí y hasta un tren de vapor en el que nuestro fontanero se lo pasa pipa haciendo funcionar su pitido. No están nada mal, y aunque no incluya voces, todo el universo creado para la ocasión posee vida propia. Y eso se debe a los FX, sin duda.


  j  u  g  a  b  i  l  i  d  a  d

Paper Mario es un campo de pruebas para quienes todavía no hayan tenido la oportunidad de aventurarse en un RPG. Y eso no es algo que Nintendo haya ocultado, de hecho, el propio Shigeru Miyamoto insistió en esta idea cuando Mario Adventures (nombre provisional de la edición del '98 del Shoshinkai) se presentó ante la prensa de todo el mundo. Por ejemplo, al contrario que en la mayoría de sus congéneres, en PM no deberás explorar amplísimos mundos buscando la forma de resolver una diversidad casi infinita de puzzles ni hablar con el personaje más callado de todos. En realidad, estamos ante un título lineal, excesivamente básico y bastante lento. Al principio, apenas tienes cosas por hacer, tan solo ir de A hacia B, hacer cierta acción, y luego correr hacia un castillo, que siempre aguarda en su interior los retos más difíciles, así como un enemigo final, a cual más complicado.

La verdad es que ya sobre el papel es un producto que repele a los que estén acostumbrados a las magias y los personajes profundos de Final Fantasy o Dragon Quest. Aunque tampoco deja de ser cierto que el programa de Intelligent System ataca por uno de los flancos más importantes de este tipo de juegos: los combates por turnos. Aunque en esencia son simplemente esperar y pulsar, a menudo deberás actuar con rapidez para poder acometer con mayor celeridad. Sirva como muestra cuando caminas tranquilamente en cualquier área del mapeado y ves, de lejos, a algún enemigo. Dependiendo de tu acción, de la pericia que tengas en saltar sobre sus espaldas o de lo lento de reflejos que seas recibiendo uno de sus ataques, ya de por sí incidirá en el desarrollo de la pelea. Si arrancas tú, partes con ventaja, sino, puedes acabar pagándolo muy caro. Lo mismo sucede ya con las manos en la masa: deberás ir aprendiendo una serie de acciones a realizar que te servirán para hacer de cada una de estas contiendas algo mucho más llevado. Con el martillo, pulsando continuamente hasta recargar una barra de energía, infligirás más daño, mientras que, cuando saltas sobre la chepa de alguien, al apretar A en el momento justo, la energía que absorbas de tu enemigo también se verá incrementada.

Paper Mario, sin embargo, se enriquece con el tiempo. Poco a poco el desarrollo va ganando en intensidad, y aunque el argumento es bastante vacuo y carece de interés (estamos de nuevo en las mismas de 'princesa raptada-mario rescatador'), acaba combinando detalles de la serie del fontanero, con el Mario RPG original y hasta secciones al más puro Metal Gear, cuando la cándida Peach debe andarse con sigilo en el vestíbulo del castillo, donde hay unos guardias que tienen un pequeño campo de visión y que nos puede conducir nuevamente a nuestros aposentos.

El control está a la altura de todos los títulos de Nintendo. No hace falta ser un virtuoso de los mandos para hacerse con el la configuración en un santiamén. No obstante, si que requiere un poco de práctica el tener que arremeter contra tus enemigos en medio de una pelea, estar atento a cada turno y pulsar el botón en el momento justo.

  c  o  n  c  l  u  s  i  ó  n

David B. Goossens
A pesar de que Paper Mario no deja de ser un juego lineal, con poco que ver con los entramados complejos de otros títulos de ROL del mercado, su aparición en una escena tan finiquitada como puede ser la de Nintendo 64 no deja de ser una pequeña bendición para los fieles a la máquina de Nintendo. Paper Mario es divertido, engancha, a veces decae un poco la intensidad de la aventura, pero termina por gustar, tanto por sus simpáticos y originales gráficos, como por las luchas, que no se hacen monótonas a las primeras de cambio (recordemos que siguen un sistema por puntos), y obviamente por la oportunidad de manejar a Mario a través de este fabuloso y mágico mundillo en perfecto castellano, algo a lo que, desgraciadamente, no estamos muy acostumbrados.

En el otro lado de la balanza prevalecen la duración, que no es excesiva, la dificultad, que es más bien baja por lo que a los más avezados no les costará mucho llegar hasta el final y que no termine de convertirse en un verdadero juegazo con el que despedir al fontanero de Nintendo 64.

Aún así, es una excelente opción de compra mientras esperamos la llegada de GameCube y disfrutamos de Mario en el maravillo mundo de las Estrellas (aunque quede algo cursi). Lástima ese precio...

David Aguilera
Hay algo que no acaba de encajar en Paper Mario. Puede que sea su ambientación, que acaba resultando algo monótono y que sea demasiado sencillo para los que estén duchos en la materia, pero el título de Intelligent Systems no es ni mucho menos la obra de arte que todos esperábamos. No es precisamente un RPG que vaya a pasar a los anales de la historia, y probablemente parte de la culpa la tenga contar con un pasado demasiado esplendoroso. Mario RPG pesa demasiado.

De todos modos no podemos negar que estamos ante uno de los juegos más entretenidos que hay actualmente en Nintendo 64. Posiblemente acuse el no contar con un argumento más trabajado (se acaba volviendo un poco ridículo incluso) pero a estas alturas cualquier cartucho que esté dispuesto a alimentar la ranura de esta moribunda consola es bienvenido. Se agradece la gran labor que ha hecho la filial española de Nintendo al traducir un juego que no anda precisamente corto de diálogos y que asegura un total de 40 horas de metraje casi sin freno. Unos gráficos muy simpáticos, una música que combina y mezcla todos los grandes temas de la saga y un sistema de combates muy original también ponen de su parte.

Como siempre tirón de orejas por el precio. Elevadísimo teniendo en cuenta como esta actualmente el mercado de dicha máquina. Aun así, Paper Mario es, a sabiendas, la última gran aventura de una consola que ya se ha desdibujado del mapa. Aunque todavía queden cosas como Pokémon Stadium 2 (3 en Japón) o Mario Party 3...

8.5

Muy bueno

Juego de notable acabado que disfrutaremos y recordaremos. Una buena compra, muy recomendable para amantes del género. Está bien cuidado a todos los niveles.