Economic War
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Campo de batalla: el despacho.

Eugenio José Hurtado de Mendoza García

Monte Cristo nos presenta su nuevo juego de estrategia en el que deberás encarnar a un Jefe de Estado y conseguir determinados objetivos. Esta es nuestra opinión sobre el juego.

Descripción general

Monte Cristo se autodenomina The Management Games Company, y no sin razón. En los último meses nos han ofrecido varios juegos de este estilo, con mejor o peor suerte, como Airline Tycoon o World Street Trader 2001. Ahora le toca a otro tipo de gestión, en esferas más elevadas que en anteriores títulos. Ya no somos el presidente de una compañía aérea ni un malabarista de los valores bursátiles. No, ahora nuestra empresa es nuestra nación.

En Economic War encarnamos a un Jefe de Estado que deberá alcanzar determinados objetivos durante su mandato. Para ello habrá que tener contenta a la población para evitar sublevaciones que nos puedan costar el sillón, entablar buenas relaciones con la comunidad internacional a fin de evitar conflictos y conseguir prosperar económicamente.

Todo esto se consigue a través de la obtención de recursos de todo tipo, que van desde lo más ortodoxo en este tipo de juegos, como el petróleo o los alimentos, hasta lo más estrafalario, como las prótesis ortopédicas, los inmunodepresores o el vodka. Además, están los impuestos y los fondos reservados. Como ya estaréis intuyendo, el juego cuenta con una leve vena cómica que riega todos sus apartados. Estos recursos servirán para abastecer la demanda interna y para comerciar con el excedente. En el caso de los recursos monetarios, para construir nuevas fábricas y mantener las existentes o financiar nuestras misiones de espionaje sobre otros Estados y la oposición política.

El avance tecnológico también es posible dentro de Economic War, y debemos decidir sobre qué sector de producción queremos centrar las investigaciones. A medida que aumentos de tecnología, las industrias beneficiadas por el avance incrementarán su rendimiento.

El comercio y las alianzas internacionales constituyen una parte importante dentro del juego. No sólo podemos vender o comprar productos a otras naciones, sino compartir tecnología o establecer pactos militares contra enemigos comunes. Si prefieres acciones menos venerables, puedes sabotear los edificios de tus vecinos, robarles su tecnología o corromper a sus ministros.

Por último, y si las cosas llegaran a ponerse feas, podemos pasar de la guerra económica a la convencional y lanzar nuestros misiles contra el enemigo.

Presentado de esta forma, el juego parece estar dotado de los elementos necesarios para convertirse en un producto muy atractivo y estar a la altura de otros buenos juegos de gestión. Entonces, ¿dónde está el fallo? Pues está en la concepción de sus misiones. Veréis, no se trata de una campaña larga, estructurada o no en episodios, ni nada parecido. Son escenarios completamente aislados y en los que hay un objetivo muy concreto, fijado atendiendo al país con el que lo juegues, como por ejemplo, ser reelegido en los próximos comicios, potenciar la exportación de un determinado producto, o derrocar un gobierno foráneo.

Olvidaros de aquello de coger una nación hasta hacer de ella con el tiempo una superpotencia mundial y avanzar hasta el infinito. A ello se le suma que el número de estos escenarios es muy reducido, tan sólo cinco en el modo para un jugador y tres más para el multijugador. La consecuencia es que nunca llegas a tener la sensación de estar interpretando un rol, la inmersión en el juego no llega ni a cubrirte las rodillas y la escasa adicción que provoca hace prescindible la metadona.

Este es el principal inconveniente, pero hay otras circunstancias que tampoco favorecen al programa. A pesar del gran número de recursos que el juego contempla, no todos intervienen a la vez. De este modo, por ejemplo, si estás jugando el escenario de Órganos puedes producir prótesis de varios tipos, pero no trigo, zapatos, petróleo, coches o teléfonos móviles. Es decir, que cada escenario tiene acotado el tipo de recursos que en él entran en juego, siendo la construcción de misiles el único aparece en todos ellos. Por otro lado, el mapa del país que aparece en pantalla no es más que un pequeño tablero sobre el que se han puesto unos pocos edificios que representan la capital. El resto del mapa, está para ir colocando las fábricas y laboratorios que construyamos. De nuevo, olvidad cualquier vestigio de grandeza.

Con todo, el juego consigue resultar entretenido por momentos, a lo que ayuda el tono desenfadado y humorístico con el que se ha tratado.

Audio/Vídeo

El aspecto sonoro del juego no es especialmente bueno. Las fábricas sólo emiten una especie chasquido cuando las seleccionas o construyes, y los sonidos ambientales son escasos, con tan sólo el cantar de los pájaros, el eventual rugido del motor de un coche o las protestas enfurecidas de la gente cuando hay una situación de vacas flacas.  Las voces, algo mejores, nos advierten de los sucesos más importantes que vayan acaeciendo en el transcurso de la partida.

Bastante mejor está resuelto el apartado gráfico. Los edificios e industrias están realizados con un colorido atractivo, bastante detallados y algo de donaire en sus animaciones. Las caras de los personajes están diseñadas de forma cómica y estereotipada. Los menús son igualmente coloridos y agradables a la vista. El conjunto gráfico es, pues, de lo más destacable de este Economic War.

Guión

Guión, como tal, no existe ya que, como he dicho, el juego se compone de unos pocos escenarios inconexos que se terminan con la consecución de un determinado objetivo que no tiene continuidad en escenarios posteriores. Nosotros jugamos el papel de un Jefe de Estado que debe hacer lo posible para alcanzar el objetivo que se nos propone. Así de simple, no hay más, ni videos que relaten una historia ni nada que haga de hilo conductor de argumento alguno. Si queréis tramas retorcidas o cuentos asombrosos, aquí no busquéis.

Jugabilidad

Jugar a Economic War es bastante sencillo e intuitivo. Con el ratón se pueden llevar a cabo todas las acciones que el juego comprende. Para agilizar las cosas, también disponemos de teclas de acceso rápido. Como suele pasar en este tipo de juegos, el elevado número de botones a pulsar y de menús que se abren pueden desorientar al principio, pero pasados unos minutos consigues hacerte con sus entresijos sin mayor problema.

Completar un escenario con un país en Economic War rara vez puede llevarte más de dos horas y media o tres. Teniendo en cuenta que disponemos de sólo cinco escenarios para un jugador y que el modo multijugador, aparte de incluir sólo otros tres escenarios, no se diferencia en absoluto de aquél, las horas de juego se quedan en un número bastante bajo, máxime tratándose de un juego de estrategia, que suelen ser duraderos por naturaleza.

Y es que Economic War tampoco ofrece unas opciones estratégicas demasiado complejas que lo endurezcan y alarguen.  Si quieres hacerlo más longevo puedes optar por reducir la velocidad del juego (cuenta con tres escalones) o bajarte el parche de actualización, en el que se incluye la posibilidad de variar el nivel de dificultad.

El modo multijugador incluye tres escenarios para ser jugados y admite entre cuatro y seis jugadores. No te preocupes, si no logras convencer por lo menos a tres amigos para que jueguen contigo, el juego se hará cargo de los otros países participantes en la partida. Lo que pasa es que ya no sería multijugador, puesto que entonces las diferencias entre un modo y otro serían inexistentes.

Estrategia y trucos

Para conseguir un objetivo, normalmente, necesitarás cierta estabilidad política en tu territorio, evitando la insurrección. Para ello es imprescindible mantener contenta a la población manteniendo alto tu nivel de popularidad. Para conseguirlo trata de satisfacer la demanda interna de productos. Cuando lo hayas logrado, será el momento de dedicarte a llevar a cabo las acciones que te lleven a alcanzar el objetivo indicado.

Al inicio de la partida no dudes en subir los impuestos. Tu popularidad descenderá pero los recursos económicos obtenidos te permitirán hacer suficientes cosas para recuperarla y, posteriormente, y cuando la situación esté controlada, volver a bajar los tributos.

No recurras al espionaje o el sabotaje. Reporta pocos beneficios, lleva tiempo conseguir agentes bien preparados y es necesario recurrir a fondos reservados. Además, es bastante posible que descubran a tus espías, con lo que la misión resulta inútil y el dinero invertido en ella infructuoso.

Lo mismo te digo sobre robar tecnología. Los otros países son por lo general más lentos que tú haciendo nuevos descubrimientos salvo, quizá, al principio. Investiga por ti mismo, es más efectivo. Centra las investigaciones en aquel sector productivo que sea clave para alcanzar el objetivo del escenario, pero no descuides el resto. A más nivel tecnológico, más rendimiento de las fábricas, por lo que para conseguir igual producción será necesario un menor número de ellas. De esta manera podrás derruir las fábricas que sobren, ahorrando el dinero de su mantenimiento y liberando fuerza de trabajo, que puedes destinar a la obtención de otros recursos o la investigación.

Cuando se trata de conseguir una determinada actuación internacional, como por ejemplo el embargo de un país, tus puntos de diplomacia son la llave. Para conseguir una cantidad abultada, construye una embajada en cada una de las otras naciones, comercia y pacta con ellas, aunque los tratos no sean en principio demasiado ventajosos. Llegado el momento, propón la actuación correspondiente y gasta en ella todos tus puntos de diplomacia.

Si careces en tu territorio de una determinada materia prima, busca otras cuya producción reduzca la demanda de aquella. Por ejemplo, si no tienes petróleo construye centrales nucleares e investiga en tecnología punta, y si no tienes suficientes órganos produce inmunodepresores.

Cuando el objetivo consista en derrocar un gobierno, no te andes con sutilezas. Descubrir escándalos y colaborar con la oposición política de ese gobierno puede ser lento y costoso. Lo mejor es recurrir a la fuerza. Un buen par de tandas de misiles que destruyan sus centros de producción asegurarán las revueltas en ese país, y el gobierno caerá mas temprano que tarde.

Y para finalizar, no dejes de construir misiles. Un par de fábricas de armamento al menos te harán mucho bien. Los misiles sirven para atacar, para defenderse (si los transformas en antimisiles) y, sobre todo, para venderlos. Sí, porque resulta que son el producto más caro de todo el juego y, con frecuencia, el más demandado por tus vecinos. En casi todas las partidas hay alguna escaramuza entre países, y los misiles son un bien muy preciado por el que suelen pagar muy bien.

 Comparándolo con

Casi todos los juegos con apellido Tycoon (de hecho, en algunos países Economic War se llamará Political Tycoon) comparten la gestión como punto en común con este título. En todos ellos hemos de gestionar algún negocio, ya sea un parque de atracciones, una empresa de ferrocarril o, como el que ahora nos ocupa, el entramado económico-político de un Estado. En este último extremo, encuentra similitudes con Trópico, con el que también comparte el tono sarcástico y caricaturesco que impregna el programa. En cualquier caso, no llega a ser tan profundo como otros juegos de este estilo, y mucho menos si tratamos de ponerlo al lado de Civilization. Desde luego, nada que ver con la grandeza de este título.

Con alguno de sus hermanos (concebidos y paridos por Monte Cristo), como Airline Tycoon, comparte su sencillez de planteamientos y uso y, como no, lo cómico de su aspecto.

Lo que está bien

Buenos gráficos, a la altura de lo que cabe exigirle a los títulos de este género.

Fácil de usar y de seguir, especialmente recomendable para quienes no sean muy hábiles en este tipo de juegos pero que no pueden prescindir de ellos.

Sus pequeñas dosis de humor y el tono desenfadado y caricaturesco de su aspecto.

Lo que no está tan bien

El modo en que han sido concebidas sus misiones o escenarios. Sin ningún tipo de relación o conexión entre ellas y sin un argumento que seguir. Ello, como ya he dicho, reduce drásticamente la adicción y el grado de inmersión en el juego.

El modo multijugador, sin ningún aliciente extra que añadir al modo un jugador.

El audio. Un apartado tan escueto que hay ocasiones en las que no se oye ni un alma.

Enlaces

Web Oficial de Economic War www.economic-war.com
Monte Cristo www.montecristogames.com
Electronic Arts www.electronicarts.es

Manual

Buen manual. Más de 60 páginas adornadas con gráficos sacados del programa y escritas con buen humor, que hacen su lectura agradable. Por supuesto, está todo perfectamente explicado y no hay laguna alguna en sus contenidos.

Requerimientos del sistema

Las especificaciones que el fabricante indica son sistema operativo Windows 9x/2000, DirectX 8.0, Pentium 200 Mhz, 32 Mb de RAM, CD-Rom 4x, SVGA con 2 Mb de RAM, Sound Blaster o compatible y 200 Mb en disco.

El juego ha sido probado en un AMD K6-2 400 Mhz, Kyro II 64 Mb y 128 MB de RAM a 1024x768. Su funcionamiento ha sido óptimo en todo momento.

5

Mejorable

Puede tener elementos aceptables y entretener, pero en general es una experiencia que no dejará huella.