Bloody Roar 3
Bloody Roar 3
Carátula de Bloody Roar 3

Peleas a lo bestia.

Daniel Delgado García

Hablar de Bloody Roar es hablar de un juego que intentó abarcar la lucha por unos derroteros diferentes, un juego que intentó ofrecer algo que los demás no tenían, que intentó innovar en una época en la que nadie arriesgaba. En su día triunfó a medias, pero como quienes mandan son los japoneses...

Hablar de Bloody Roar es hablar de un juego que intentó abarcar la lucha por unos derroteros diferentes, un juego que intentó ofrecer algo que los demás no tenían, que intentó innovar en una época en la que nadie arriesgaba. En su día triunfó a medias, pero como quienes mandan son los japoneses y a ellos les gustó, las continuaciones no se han hecho esperar.

Bloody Roar 3

Y así nos llega ahora Bloody Roar 3, la última entrega de una saga empezada ya hace algunos años en PSOne por los creadores del mítico "Bomberman", Hudosn Soft, que cansados de ver como se encasillaban en un genero, se pusieron a crear un juego de lucha. Por aquel entonces, la novedad que ofrecía este juego era la posibilidad de transformar a los luchadores en licántropos en mitad del combate, es decir, mitad hombre mitad bestia, adquiriendo así nuevas habilidades.

 Para ello, teníamos una barra de energía que crecía cuando dábamos o recibíamos golpes, y cuando se llenaba, ya podíamos transformarnos con solo pulsar un botón. A medida que recibíamos más golpes, esta bajaba, y cuando se acababa, volvíamos a nuestra forma normal. Esto hacia que en realidad lleváramos a dos personajes en cada combate, pues aunque la base era la misma, transformados en bestia teníamos nuevas habilidades a las que podíamos sacar partido. Evidentemente, esta facultad se convirtió rápidamente en la novedad que sorprendía a los adictos a los juegos de lucha; y nuevamente vuelve a sorprender, aunque esta vez, quizás no tanto.

Bloody Roar 3

Desde luego, en Bloody Roar 3 también podemos convertir a nuestros luchadores en bestias, haciéndolos así mucho más fuertes y con golpes mucho más devastadores. Pero ahora esto ya no es una novedad y la saga parece haber perdido algo del carisma con el que empezó.

Para añadirle cosas nuevas, y evitar caer en la monotonía, se le ha dotado al juego de más velocidad, nuevos golpes, nuevos personajes, nuevos especiales... en definitiva una serie de cosas que intentan lavar la cara a un juego que parece nuevo, pero que es más de lo mismo. Y el que sea más de lo mismo no nos parecería malo, si se hubiera adaptado bien a las nuevas tecnologías que lo albergan, pero me temo que no se le da dedicado el tiempo necesario.

Bloody Roar 3

Desde luego estamos hablando de un juego de la Playstation 2 y a esta consola, visto lo visto, se le puede exigir mucho más de lo que nos ofrece este juego. También tiene sus cosas buenas, pero vayamos por partes viendo en que sobresale y en que fracasa.


  g  r  á  f  i  c  o  s

En este apartado habría que decir que simplemente están bien. Pero en una consola de la calidad de la PS2, un bien ni llega, ni agrada a nadie. Por suerte o por desgracia nos hemos acostumbrado a maravillas visuales, y por poner una simple comparación, no se entiende que este juego, muy posterior al Tekken Tag Tournament, tenga unos gráficos muy por debajo del mismo. Lo cual no quiere decir que sean malos, que no lo son (tiene muchos efectos de luces, por ejemplo), solo quiere decir que son buenos; ni sobresalientes ni espectaculares, solo buenos.

Gracias a la alta resolución se pueden apreciar a unos luchadores y unos decorados muy definidos, pero también se aprecia que son muy sosos y poco trabajados. Es como coger los gráficos de la primera parte y ponerlos en alta resolución.

Bloody Roar 3

Y a parte de eso, también hay que mencionar que los gráficos no son solo los polígonos que vemos en pantalla, sino también la suavidad y velocidad con la que se mueven. Desde luego que la rapidez no tendrá pega ninguna, pues a pesar de no contar con la opción de 60 Hz (vaya novedad) el juego es rapidísimo, alcanzando a veces unas velocidades de vértigo. Pero la suavidad ya es otro cantar: incomprensiblemente se ha prescindido del uso de "Motion Capture" para recrear los movimientos de los luchadores, con lo que al final terminan resultando un poco robóticos, y carentes de fluidez. Esto, en comparación con otros títulos le quita mucho realismo.


  m  ú  s  i  c  a

Estupenda, a falta de una palabra mejor. Es muy cañera y hará que los combates, además de rápidos, sean frenéticos. Evidentemente, no es una música que se venda por si sola en CD, pero da gusto oírla en los combates, dando mucha intensidad a los mismos, con lo que se puede decir que cumple su cometido sobradamente.


  s  o  n  i  d  o   f  x

Bloody Roar 3

Estos no pasan de ser los típicos de los juegos de lucha, mamporros muy sonoros, poco sonoros y casi inaudibles. Gritos de todo tipo; roturas de todo tipo, ya sean de paredes, huesos o lo que se tercie a romper. Ruidos para acompañar a los efectos especiales, como viento, agua o similares y poco más. Un surtido completito que no sobresale, pero que tampoco resulta cantoso en ningún momento. Cumple y punto.

  j  u  g  a  b  i  l  i  d  a  d


En este apartado vamos a entrar con más detenimiento. Bloody Roar 3 es un juego que no se juega como nada que hayas visto antes (ni siquiera otro Bloody Roar). La base es la misma, pero hay dos cosas que lo hacen diferente. La primera es la habilidad de transformación que tienen todos lo personajes, la cual se convierte en un factor estratégico en medio del combate, pues no solo nos volveremos más fuertes al realizar la transformación, sino que también recuperaremos (gradualmente) parte de nuestra vida.

Bloody Roar 3

Además, al estar transformados, podremos realizar un súper especial con efectos devastadores, pero ya no podremos volver a transformarnos en todo el combate. Sin duda, además de golpear, hay que pensar un poco en la estrategia a seguir, que no será la misma ante todos los enemigos.

La segunda cosa que diferencia a este juego de otros es la velocidad. Como ya comentábamos antes, esta puede ser vertiginosa, y la cantidad de combos y golpes que se pueden hacer es muy alta, así que será casi imprescindible dominar todos los golpes, combos y demás del luchador que estemos llevando, a menos que lo pongamos en el nivel más fácil o queramos llevar una paliza. Y que nadie se engañe con el primer combate... ese siempre es muy fácil, pero progresivamente la dificultad va subiendo hasta volverse insufrible. Desde luego la opción de entrenamiento será muy necesaria para poder llegar a dominar a cada luchador.

Bloody Roar 3

Y entonces viene lo bueno... se hace esperar, pero cuando dominamos todos los golpes, combos y especiales de un luchador, le subimos la dificultad y nos ponemos a pelear... entre la rapidez de los combates, los efectos especiales y los golpes demoledores, veremos una autentica pelea de película. Pero para llegar a esto hay que entrenar, y tener paciencia.

Ya para terminar, os recomiendo que le quitéis el tiempo al juego y que le bajéis la cantidad de daño que quita cada golpe, para que los combates sean un poco más largos, y no se terminen enseguida.

  c  o  n  c  l  u  s  i  ó  n

Bloody Roar 3

¿Estamos ante un buen juego?, sin duda. Lo más importante de un juego es la jugabilidad, y este juego la tiene muy bien. Y los gráficos tampoco son malos, lo cual es importante. Lo único que hay que tener es un poco de paciencia cuando se empieza a jugar, pues no estamos ante un Tekken, sino ante un juego que merece brillar con luz propia, y no ser comparado. 

Sin embargo, no podemos evitar la gran pregunta... si el Tekken tiene mejores gráficos, y una jugabilidad más ajustada desde el principio, ¿vale este juego lo que cuesta?... esta es una pregunta un poco difícil de contestar, pero en vista de lo caros que son los juegos de PS2, yo pienso que no. Ahora bien, si puedes permitírtelo, ya tienes el Tekken, te gustan los juegos de lucha y tienes tiempo y paciencia para acostumbrarte, desde luego que es una buena opción. Si no es así, pues quizás no sea una tan buena opción.

7.8

Bueno

Cumple con las expectativas de lo que es un buen juego, tiene calidad y no presenta fallos graves, aunque le faltan elementos que podrían haberlo llevado a cotas más altas.