Bill Gates, en el límite legal

Es un tipo con cara de buena persona. Es alguien con aspecto sencillo que podría ser tu profesor de instituto, un compañero de trabajo o el vecino de al lado. Cuando vino a España a presentar Windows 95 salió al escenario sin traje ni corbata, sólo llevaba una camiseta con el logotipo de su empresa.

Se cuenta de él que siempre come hamburguesas y vive como un norteamericano cualquiera. Él es William Gates III, Bill para los amigos, el hombre más rico del planeta, con unos dos billones de pesetas, cuyos productos se encuentran instalados en prácticamente todos los ordenadores del mundo. Él es el empresario que decide cuáles son los entornos operativos que usamos el resto de los mortales, y bajo que sistema tienen que funcionar los juegos que utilizamos.

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A principios de los 80, la compañía IBM era quien marcaba la pauta a nivel mundial en grandes ordenadores de gestión. Fue por esta epoca cuando decidieron introducir en todos los hogares un pequeño IBM, al que llamaron PC (Personal Computer). Para conseguirlo utilizaron como procesador un chip que había presentado en 1978 la empresa Intel, el 8086, el ancestro de los actuales Pentium II. Por otro lado contrataron los servicios de un chaval con poco más de 20 años, Bill Gates, y de su amigo Paul Allen (actualmente otro de los hombres más ricos del mundo), quienes, tras desarrollar un intérprete de BASIC para un ordenador de ese tiempo llamado Altair, habían fundado una pequeña firma a la que bautizaron como Microsoft. IBM les encargó un sistema operativo para su nuevo ordenador, y Gates, por una cantidad ínfima de dólares, compró un programa a otra pequeña empresa llamada Seattle Computer Products, lo arregló un poco y se lo entregó a IBM con el nombre de MS DOS (Microsoft Disk Operating System), era el inicio de un imperio.

Pasaron los años y se sucedieron las versiones del MS-DOS, desde aquella primera hasta la 6.2, siendo las ultimas acompañadas en el mercado por el otro típico producto del sello Microsoft: el Windows, que culminó (de momento), con el Windows 95, que ya es un sistema operativo en sí, o al menos eso dicen Bill Gates y su gente. A la vez iba apareciendo todo tipo de software de la marca: procesadores de texto, hojas de calculo, juegos, enciclopedias en CD ROM, y un largo etcétera., sin olvidar el Windows NT.

También Intel hizo evolucionar su chip 8086, surgieron el 8088, el 80186, el 80286, (popularmente conocido como 286), y así sucesivamente, con distintos modelos dentro de cada versión, Por poner un ejemplo: llegaron a tener a la venta el 486SX, el 486DX, el 486DX2, y el 486DX4, y todo esto sin contar la gama de Megahertzios dentro de cada uno de ellos. Actualmente disponemos del Pentium II como máquina más potente, pero nadie cree que tarde demasiado en aparecer otro modelo, que convertirá en piezas arqueológicas esos aparatos que fueron comprados hace, como mucho, 2 años por 200000 Pts. Siempre ha ocurrido, desde aquellos primeros PC, cada vez a un ritmo más rápido. Es gratificante ver como avanza la tecnología, pero lo es menos calcular cuanto dinero nos cuesta estar al día en el mundo de la informática.

A estas alturas ya hace mucho tiempo que Microsoft e Intel se han desligado de IBM. El PC se convirtió en un estandar, los fabricantes de chips y los programadores se fueron por su cuenta, y la empresa que inició el proyecto del ordenador personal se quedó como un cliente más, entre muchos otros, que requerían los sistemas operativos vendidos por Gates y las CPU de Intel para montar sus equipos. Este fue el principio del fin de IBM. Aunque un gigante como este no es fácil que desaparezca, tras varios proyectos fracasados entraron en una gran crisis y ahora es una sombra de lo que fue, con un 9% de cuota en las ventas del PC. El noviazgo de Microsoft con Intel ha sido una de los sucesos más importantes, si no el más, ocurrido en el panorama económico de este fin de siglo. Pero igual que a IBM, tal vez a Bill Gates le llegue su hora.

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Así es el mercado, así es el capitalismo. Se trata de grandes empresarios, que crecen y crecen a costa de cada vez más gente, hasta que dan con un rival que, por ser más hábil, por ser más listo, o por tener aun menos escrúpulos, les arrebata la supremacía y pasa a ser el nuevo poder hegemónico. Cuando las fuerzas están equilibradas entre un numero reducido de empresas, están pactan y el resultado es el mismo: el monopolio. Gates no ha necesitado pactar, él solo se basta para controlar el software.

La realidad es que a nosotros, a los pobres usuarios, a los jugadores de ordenador y viajeros de Internet, no nos afecta en exceso cual sea el monopolio del momento en cuanto a informática se refiere. El verdadero problema es que exista un monopolio. Nosotros, los aficionados a la informática, a la hora de comprar un ordenador (mucho más a menudo, a la hora de renovarlo), estudiamos las ofertas existentes y vemos una cruda realidad: sólo hay una oferta disponible, es decir, el microprocesador de Intel que nos podamos permitir, el Windows 95, y una configuración de complementos totalmente establecida que únicamente depende de cuanto podamos gastar.

Cuando IBM imponía su PC estaba creando un campo de juego perfecto para Bill Gates: el ordenador que se extendía por todos los países ricos, usaba el programa de Microsoft. Hubo otros sistemas operativos, como el DR DOS, de la empresa Digital Research, que para muchos era mejor. Pero el consumidor medio cree cierto lo que oye mayor número de veces, sin informarse lo suficiente, y lo que se oía era que el MS DOS era imprescindible. Así se convirtió en la única elección. Y, como monopolio que era, Microsoft podía permitir que su producto fuese bueno, regular o malo, daba igual, la gente lo tenía que seguir usando.

Yo, personalmente, empecé en el mundo del PC cuando comenzaba el MS DOS 5.0, y no podía saber si era o no mejorable, simplemente era lo que había. Pero siempre me pareció bastante deficiente esa gestión que hacía de la memoria. Para hacer funcionar un juego había que ver, en primer lugar, si disponías de suficiente memoria base, después había que comprobar si tenías bastante memoria extendida, o en su caso expandida, todo ello sin olvidarnos de la memoria superior. Te comprabas un juego que necesitaba 2 MB, tu contabas con 4 MB, pero no se podía usar sin más, había que pasarse un par de horas configurando los distintos tipos de memoria. Esto fue así hasta que apareció el DOS4GW, un pequeño controlador que hacia que los juegos para MS DOS utilizaran la memoria, si era suficiente, sin que los usuarios tuvieran que hacer nada con ella. Por supuesto, el DOS4GW no es de Microsoft, es de una firma llamada Rational Systems.

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Tras el MS DOS vino el Windows, una imitación del sistema operativo de los ordenadores Apple, con la intención de ser un entorno gráfico multitarea. Pero cualquiera que manejó ambos comprobó que la versión de Bill Gates era bastante peor. Era inferior a pesar de que Microsoft había copiado cosas literalmente del modelo en el que se inspiró. De hecho perdió un juicio por esta causa. (No fue el único, perdió al menos otro por piratear el doblador de disco Stacker, lamarlo Doublespace, e incluirlo en el MS DOS 6.0). Apple fue durante años la única competencia, pero siempre estuvo muy lejos en ventas, y al tener menos programas, la gente se decantó cada vez más por el PC. Finalmente, hace unos meses, Gates ha realizado una fuerte inversión en Apple para que sobreviva y parezca que en el sector existen opciones. Es decir, la alternativa a Bill Gates es también Bill Gates. Como todo el mundo sabe, Windows y Windows 95, este como sucesor simultáneo del primero y de MS DOS, se hicieron dominantes en el mercado. Los escasos intentos de competencia, como el OS 2 de IBM, nada tuvieron que hacer ante el poderoso monopolio de Microsoft.

Los más viejos aun recuerdan cuando, a la hora de comprar un vídeo se podía elegir entre tres sistemas: el mejor era el V2000, después estaba el Betamax, y el peor de todos con diferencia era el VHS. ¿Sabéis cual se acabó imponiendo?. También es significativo el caso de la Gameboy, que fue la consola de bolsillo predominante durante años, aunque había, al mismo precio, otras con mejores prestaciones y hasta con color. Pues bien, todo esto no es nada comparado con lo que nos ha hecho Bill Gates. Los más de 20000 millones de pesetas gastados en promoción hacen creer a la mayoría de la gente que Windows 95 es realmente grande. Sin embargo la realidad, sobre el terreno, es otra. Para utilizar programas modernos es prácticamente imprescindible este sistema de Microsoft, gracias al cual, si se dispone de un Pentium a 166 Mhz y con 16 Mb de RAM EDO, una maquina impensable hace pocos años, y se pretende ejecutar varios programas simultáneamente, o a veces uno nada más, el cursor se convierte en un reloj de arena gran parte del tiempo. Por otro lado, su gestión de disco duro es tan pésima que no soporta los grandes discos de varios Gigabytes, por lo que hay que realizar particiones, y, lo que es peor, cuando almacena ficheros pequeños hace que estos ocupen muchas veces su tamaño real. Todo ello sin hablar de las frecuentes veces que falla y se pierde información, o incluso se bloquea completamente y hay que reiniciar el equipo. Resulta revelador un estudio que indica que, tras probar 2530 aplicaciones sobre Windows 95, 730 de ellas dan problemas, y 124 de estas sólo funcionan en modo DOS, perdiendo así toda opción multitarea. ¿No es concebible algún entorno mucho mejor que este?. Probablemente sí, pero es lo que hay, es el monopolio.

Bill Gates, no contento con la hegemonía en el campo de los sistemas operativos, seguía hambriento, y dio un golpe de mano más cuando, tras sacar al mercado su Windows 95, presentó el paquete integrado Office 95, acabando con la competencia en procesadores de textos, hojas de cálculo y bases de datos. Los demás iban un paso por detrás, al no poder comenzar a desarrollar sus productos hasta no disponer del Win 95. Evidentemente, Microsoft contaba con él con mucha antelación. Un paso más en el monopolio.

Su próximo objetivo es adueñarse de Internet. Está adquiriendo empresas relacionadas con el tema, e incluso se habla de que tiene intención de comprar misiles a la antigua Unión Soviética para poner en órbita gran numero de satélites de comunicaciones, aunque los peor pensados opinan que los quiere por algún objetivo mucho más oscuro. Su navegador, el Internet Explorer, compite con el Navigator de Netscape y, de momento, está en desventaja. Mucha gente tiene esperanzas de que Netscape y sus socios le paren los pies a Gates. Pero no nos engañemos, sería tan nefasto el monopolio del Navigator como el del Explorer. La mayor baza de Microsoft estará, probablemente, en sacar simultáneamente el próximo sistema operativo, el Windows 98, y una versión de su explorador diseñada para esta plataforma, Netscape tardaría un tiempo en poder hacerlo mientras su rival se afianza en el mercado.

Bill Gates es el gran dictador del software. Está considerado un genio de la programación, pero solamente es un genio de los negocios y del marketing. Su monopolio nos obliga a usar unos programas mediocres vendidos como brillantes, y que hacen que nuestros ordenadores de ultima generación funcionen muy por debajo de sus posibilidades potenciales. La situación es tan grave que tenemos dos alternativas: o Microsoft o nada. Mientras tanto su fortuna llega a ser muy superior al PIB de muchos países donde la gente vive en la miseria. Se dice que es el segundo hombre más poderoso de su país, después del otro Bill, el presidente Clinton. Con la diferencia fundamental de que el poder de Clinton proviene de las urnas, mientras el de Gates proviene del dinero.

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Sólo espero ser testigo del día en que Bill Gates, y todos los otros grandes capitalistas, sean obligados a renunciar a sus fortunas para que el resto del planeta viva un poco mejor.