¡Camarero! Hay un Z80 en mi Pentium

Los emuladores son todo un universo por descubrir para los nostálgicos de máquitas antiguas

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Corrían los albores del año 1.991. Entramos en la última década del siglo, las culturas y las artes se van transformando paulatinamente y Hannibal Lecter nos pone la piel de gallina y encima le dan un Oscar, pero no es eso lo que pasará a la historia; los videoadictos españoles se ven conmocionados por la siguiente noticia: un caballero, español para más señas, había programado un emulador del archiconocido Sinclair Spectrum 48k. Al principio la noticia no fue tomada en serio, más que nada por los abusivos requerimientos del emulador (todo un flamante 386/33 de los de antes), pero al cabo de un tiempo se pudo comprobar que tal dicha era cierta. Todos aquellos que crecimos con una copia del Manic Miner bajo la almohada nos sentimos inmensamente felices; es mas, junto con el emulador se daban las instrucciones para construir un cable que conecta una salida de audio con el puerto paralelo, para poder cargar los juegos de cinta que tan protectóramente conservábamos. ¡Pobre John Carmack!. Con la ilusión que ponía programando el Doom y todas las ansias del público se ponían en el Knight Lore... Los emuladores de Spectrum empezaron a salir de debajo de las piedras. Incluso algunos se hacían mas o menos populares, como el Warajevo, que debía su nombre y éxito al haber sido programado en y durante la guerra de Bosnia... pero no solo el Spectrum fue emulado, en su tiempo coexistieron muchas máquinas...

Yo emulo, tu emulas, él emula...

Pronto empezaron a salir emuladores de cada una de las máquinas de 8 bits que hubo. Amstrad, Commodore, MSX 1 y 2, Orion, Oric, Dragon... siguiendo la tónica ya iniciada, cada emulador tenía su propia vía de acceso (gracias al puerto paralelo), después empezaron a tener shells gráficos cada vez más elaborados. Se llegó al colmo del sibaritismo pudiendo conectar el cable de audio a la entrada de sonido de la mismísima Sound Blaster, con lo que todo aquel que se veía incapaz de construir el cable veía demolida la última barrera. Todos podían traspasar sus juegos al emulador, sin necesidad de buscar espacio para poner el ordenador y la tele junto al PC. Como curiosidad, la propia Dinamic Multimedia (en pie y saluden, ar!) incluye junto a su Arctic Moves, un emulador de Spectrum con las anteriores partes del juego: Army Moves y Navy Moves.

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Poco a poco los emuladores fueron cada vez mas exquisitos: permitía el uso de joystick o pad, tenías multitud de opciones para meter pokes a los juegos, se podía grabar la situación independientemente de que el juego lo permitiera, podías extraer imágenes del juego... Y saliéndose del tema puramente informático, aparecen los primeros emuladores de consolas. Los emuladores que mejor funcionaban y mas rápido se depuraron fueron los de Game Boy. La Master System y la Game Gear de SEGA rápidamente encontraron la manera de ser emuladas en un ordenador. Comenzaba a extenderse la fiebre de la emulación, todo el mundo podía traspasar sus juegos favoritos al íntimo ambiente de su monitor... pero ese boom de emulaciones también tuvo su lado picaresco. Es recordado un famoso emulador de Amiga que al ser ejecutado te aparecía la pantalla típica de arranque de tal máquina pidiendo el disco de sistema (una mano con un diskette en ella); se empezó a buscar sistemas de meter tal disco en un lector de PC, pero nunca funcionaba, hasta que un día alguien tuvo la genial idea de desensamblar el código del emulador para darse cuenta de que tal programa no era mas que un archivo PCX conteniendo la imagen de la mano en cuestión :). También hizo gracia un autoproclamado emulador de Mega Drive que siempre daba el gracioso mensaje de "Este programa requiere un mínimo de un 486 con 8 megas de ram" aunque se ejecutase en un poderoso pentium :).

Pero eso no desanimó a nadie y las emulaciones iban saliendo como churros. Y un día, la comunidad informática (pomposa manera de llamarnos los jugones ;) ) quedó alucinada al ver un emulador que JAMAS pensó que pudiera llegar a ver: Dave Spicer lanzó su Emulador de Arcade Recreativo.

¿Me prestas cinco duros?

Sin ningún precedente, el amigo Dave decidió que a lo que él le gustaría jugar es a las máquinas recreativas que tenía almacenadas en su casa. Grandes clásicos como el Galaxian, el Phoenix, Pacman, Space Invaders... todos ellos aparecían en la pantalla del PC previa introducción de la correspondiente moneda. ¿y como se metía la moneda?, muy fácil: con la mera pulsación de una tecla. El pistoletazo de salida que fue el Sparcade aun no ha dejado de oirse; con la llegada de nuevas tecnologías, procesadores más potentes, y dudosos sistemas operativos de 32 bits, la emulación llega cada vez a estar más al día. La propia Microsoft lanza al mercado su Return Of Arcade, un intento de emular unos arcades clásicos (Pole Position, Pacman, Galaxian y Dig Dug) que nos llegó con más pena que gloria. Salen los primeros emuladores reales de Mega Drive y de Super Nintendo, con algunas carencias ambos pero eran capaces de ejecutar ROMS sencillas. Mientras esas consolas iban siendo emuladas, se empieza a emular aquello que faltaba: aparecen las primeras versiones de  emuladores de la Atari Lynx, los ordenadores Atari y Amiga (esta vez plenamente funcionales), alguno de Apple Macintosh que ya llevaba tiempo correteando por ahí, consolas Vectrex, Atari 2600 y similares, nuevas versiones mejoradas de las consolas de 8 bits clásicas, incluyendo las versiones piratas de esas mismas consolas. Las emulaciones de recreativas empiezan a centrarse en placas en lugar de juegos individuales. Se empieza a emular los clásicos vectoriales de Atari (¿recordáis Battle Command?), alguna placa base de Sega... Esto se empieza a convertir en negocio e incluso se comercializa el primer pack de juegos de arcade: la casa Williams saca a la venta una recopilación, con emulador incluído, de sus éxitos de antaño (Joust, Bubbles, el inolvidable Defender y su segunda parte...), e incluso actualmente, la casa Namco lanza con cierta regularidad CD's para PlayStation con sus éxitos (Pacman, Xevious...), incluyendo en cada uno una versión actualizada del mismo para aprovechar las posibilidades de la máquina de Sony (cosa muy agradecida, pues dudo que el usuario que se gaste el dinero en ese juego esté de acuerdo en ver menos de 10 colores simultáneos...).

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Al final empieza a ser emulado todo aquello que se puede, juegos clásicos como el Commando o el Ghosts'n'Goblins, pasando por ya señoras recreativas como pueden ser el mismísimo Street Fighter II, el Strider o el Out Run tienen su propio emulador creado. Los emuladores de consolas de 16 bits (Mega Drive, SNES, Turbo Grafx...), son ya funcionales casi al 100%. Se cuentan cosas de un emulador de PlayStation que, a pesar de no llegar a un tercio de la velocidad real en un Pentium 200, permite emular la práctica totalidad de los juegos. Un emulador de Neo-Geo lleva tiempo dando que hablar y se empiezan a oir rumores de algun valiente que se cree capaz de emular una Sega Saturn o una Nintendo Ultra 64 en una máquina actual... Y, sí, cada cual quiere emular algo, lo que sea... son conocidos emuladores de Tamagotchi, e incluso hay emulaciones, o mejor dicho, conversiones, de las maquinitas de bolsillo que popularizó Nintendo y tanto dieron que hablar hace unos años (si, aquellas que tenían una pantalla LCD y un par de botones de control...). Tooodo es muy divertido, todo es fantástico, prodigioso, impecable, adictivo... pero, ¿es correcto?

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DURA LEX, SED LEX (y no estoy hablando de vajilla)

Bien, como en casi todo lo referente a la informática, al menos en este país hay un vacío legal al respecto que trata de competir con el de ozono (aunque ultimamente estan arreglando eso). Técnicamente, no debería haber ningun problema si programas un emulador para usar juegos que TU posees, es decir, que son de tu propiedad; o bien un emulador que otra persona te permite usar con (insisto) TUS propias ROMS, sean cintas, discos o placas de memoria. Ahora, que la facilidad que tiene la gente de olvidar si una rom es suya o la ha encontrado distraída vaya usted a saber dónde, es algo que se prevee será bastante común...

También se oyo (rumores, solo rumores) que por ley, lo ilegal no es coger juegos de Internet, por ejemplo, sino dejarlos a disposición del público...

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En fin, que se ha encontrado una manera de poder jugar a lo que siempre se quiso sin impedimentos tecnológicos de ningun tipo, y no parece verse un final cercano a esta fiebre. La gente seguirá emulando hasta que salga alguna prohibición al respecto, momento en el que seguramente emularán aún más, ya que conociendo al ser humano, solo hay que prohibirle algo para que lo haga con más ansia, ganas y eficacia... por favor, que no nos prohíban trabajar. :)