Susana Rodríguez: “Mis pacientes me hacen tener los pies en la tierra”
La triatleta termina el año como campeona del mundo, perpetuando su reinado. Se ha alzado con la corona por séptima vez en 2025, año en el que tuvo que pasar por el quirófano.


Susana Rodríguez (Vigo, 1988) es la reina del triatlón paralímpico. Sus siete coronas mundiales (2012, 2018, 2019, 2021, 2022, 2024 y 2025) lo certifican, al igual que sus dos oros en los Juegos de Tokio 2020 y París 2024. Aunque su victoria más preciada es compaginar el deporte de alto nivel con la medicina. Sus pacientes le recuerdan, día tras día, cuáles son las cosas importantes de la vida. Ella misma lo ha experimentado este 2025, en el que tuvo que pasar por el quirófano por un problema cardíaco. Su continua lucha por salvar los obstáculos la ha convertido en un referente, portada de la revista Time y protagonista de su propia Barbie. Sin embargo, ella enarbola la bandera de la humildad y sonríe cuando habla de su hermana Patricia, su sobrino y los mellizos en camino, Los Ángeles 2028, los sarcófagos, sus vecinos... Sin duda, su más valiosa medalla.

—¿Qué balance hace de este 2025?
—Ha sido un año bueno, en el que he disfrutado mucho de mi deporte, de las concentraciones, de los viajes para las competiciones... Hemos tenido buenos resultados y una gran evolución. El punto de partida en marzo fue la World Series de Devonport (Australia) y, según transcurrió el año, el nivel fue a más. Hubo dificultades, con mi arritmia y la posterior ablación cardíaca en abril. Eso trastocó mis planes. Volví muy rápido a mi nivel en la bici y nadando, pero me costó casi tres meses correr como antes. Lo gestionamos bien, trabajé con María en este sentido y estoy contenta.
—Fue un susto importante...
—Ya había tenido algún episodio cortito hace años. Sabía lo que me estaba pasando, lo que era una arritmia, que genera mucha sintomatología, pero no es grave a nivel vital. La sensación es terrible, de me muero. Fui al hospital y las médicas se sorprendieron porque, dentro de todo, estaba tranquila e intentaba respirar con algunos de los ejercicios que hago antes de competir. La costumbre de enfrentarme a situaciones de tensión en el deporte me hizo mantener la calma. Además, pensaba que así mis compañeros iban a trabajar mejor.
—Usted, que también es médico, entiende eso mejor que nadie.
—Esta situación, igual que el accidente del año pasado, te ayudan a poner en valor el trabajo que se hace en el hospital. Ni nosotros mismos lo valoramos demasiado, porque es nuestro día a día. Cuando estás del otro lado ves realmente lo importante que es.
—Una vez más, y ya van siete, se ha coronado como campeona del mundo, ¿es cada victoria especial?
—Cada competición es diferente. Me encanta ir a Australia. Aunque está muy lejos y el viaje es muy pesado, es un país que organiza muy bien y tiene una gran pasión por el deporte. El triatlón suele ser a horas intempestivas y hay gente en la calle animándonos. Tienen detalles muy chulos. En la reunión técnica antes de la competición nos dieron un dibujo de un niño de un colegio local con un mensaje. Les hicieron buscar a cada deportista, de dónde era... Hay mucho trabajo detrás del evento y percibes el poder del deporte. Los días anteriores fueron un poco regulares, porque tuve una bronquitis y se me descolocó la cabeza. Mi guía Sara y mi entrenador Luis me ayudaron mucho y la competición nos salió muy bien. Tuve un fallo. Al subirme al tándem, dije ya y arranqué, pero Sara aún no estaba preparada. Se desequilibró y me caí de la bici.
—¿Una se llega a acostumbrar a ganar?
—Sigo sintiendo nervios, ilusión... Tras los Juegos de Tokio, hacía las cosas por inercia y no me paraba a valorar lo que estaba consiguiendo. El burnout me enseñó a valorar lo que hago y disfrutar de ello. Entré en un bucle en el que tenía que competir, ganar... y, de vez en cuando, viene bien pararse y ver lo que has conseguido.
“Hubo dificultades este año, con mi arritmia y la posterior ablación cardíaca en abril”.
Susana Rodríguez
—¿Fue el burnout un punto de inflexión en su vida?
—Sí. Me enseñó a entender mi cuerpo y cuáles son mis banderas rojas. Esas que me alertan porque aquella vez me pasó eso mismo y acabé en el pozo. Ahora estoy ojo avizor. Además, valoro más las cosas. En 2021, cuando fui a Madrid para los Premios AS, a punto de despegar, me llamó una amiga para felicitarme porque había aprobado las oposiciones. Estaba en tal bucle, que me alegré, pero no tanto como la situación merecía. Eso lo he conseguido corregir. Todo tenía que estar perfecto, todos los días...
—Desde entonces siempre habla de su psicóloga María, ¿qué importancia tiene esa figura en su vida deportiva y personal?
—Para poder competir al máximo nivel tienes que estar bien físicamente y a nivel mental. Tener tranquilidad, equilibrio, resolver las preocupaciones, no ocupar la cabeza con cosas que no son importantes... Antes que deportistas somos personas y en la vida nos van ocurriendo cosas que te influyen en el deporte. Empecé a trabajar con María por una cosa que quería mejorar, pero luego vas encontrando muchas tareas que te pueden ayudar en el día a día y la competición.
—¿Qué retos se marca para 2026?
—Tenemos en España tanto el Europeo como el Mundial. Esos son mis objetivos, sobre todo el Mundial en Pontevedra...
—Usted es gallega, así que juega en casa...
—Sí. En el Mundial de 2023, en Pontevedra, tuvimos un problema con una jueza. Cuando paramos a cumplir una penalización de diez segundos no estaba el cronómetro en la mano y, por su culpa, no tuvimos opciones de ganar. Fue muy frustrante. Mis últimas competiciones en Galicia han ido bastante mal. Espero que cambiemos el rumbo.
—¿Estará en Los Ángeles 2028?
—Todos los compañeros dan por hecho que quieren ir y van a estar allí. Yo quiero, pero tengo la necesidad de ir año a año. Últimamente he visto que, de un día para otro, las cosas pueden cambiar mucho. Quiero ir a unos Juegos con ganas e ilusión y físicamente en condiciones de pelear por todo. Si eso se cumple, estaré. Aunque iré de todas todas. Cuando no sea de deportista, lo haré de público.
“Si tengo ilusión y físicamente puedo pelear por todo, iré a Los Ángeles 2028”.
Susana Rodríguez
—¿En qué punto está su faceta como médica?
—Sigo trabajando en el hospital y me gustaría pedirme una excedencia el próximo año para descansar más entre sesiones. Llevo mucho tiempo con un nivel de actividad y estrés muy alto. Con lo que me ha pasado este año, me gustaría estar más tranquila.
—Además, está estudiando...
—Sí, estoy haciendo un Máster de Medicina del Deporte en la Alfonso X el Sabio. Lo empecé en octubre y me está gustando muchísimo. Mi idea es trabajar en el futuro, cuando dejé el triatlón, en el ámbito del deporte.
—Usted no es de las que luego tiene que buscar un Plan B, porque alterna deporte y medicina.
—Mi plan A y mi plan B han sido paralelos. Es exigente, pero eso me ha ayudado a mantener el equilibrio siempre.
—¿Qué significa para usted el deporte y la medicina?
—El triatlón es una forma de vida y el deporte es el lugar donde más igual me he sentido a los demás, donde siempre se me ha juzgado por mis capacidades. La medicina es lo que me hace pensar y seguir teniendo ganas de aprender. Ha sido clave para mantenerme en contacto con los problemas importantes de la vida. El deporte de alto nivel, sobre todo si las cosas van bien, es un poco burbuja y los pacientes me han hecho tener los pies en la tierra.
—Ha dicho que le había costado mucho tiempo sentirse un referente, ¿por qué?
—Tengo una vida normal, por la mañana trabajo y por la tarde hago triatlón. Me gusta mucho estar con mi gente y me cuesta entender un rol de referente. Es bonito y una gran responsabilidad.
“Mi idea, cuando me retire, es trabajar en el ámbito del deporte”.
Susana Rodríguez
—¿Nota el cariño y la admiración de la gente?
—Sí, y de todas las edades. En Galicia es brutal el cariño de mis vecinos. En el trabajo, los pacientes me conocen y la gente me ve entrenando en la piscina municipal, corriendo en el parque y con el tándem por la carretera. Cuando ves a diario a un deportista currando, sabes que es un modelo de referencia muy real. Está ahí si llueve, si hace calor...
—Usted es el referente de muchas niñas, ¿quién es el suyo?
—¡Mi hermana Patricia! He aprendido mucho gracias a ella y me ha estimulado a hacer las mismas cosas que ella hacía. Fue muy importante en mi afán de luchar. Me dio mi mejor medalla que es mi sobrino Álex y vienen dos mellizos en camino.
—Ya se alcanzó la igualdad en los premios por las medallas olímpicas y paralímpicas, ¿qué queda?
—Fue un gran logro. Se lo pedí en un evento a la ministra y no se hizo de rogar. Era una reivindicación que se entendía, pero que no terminaba de concretarse. Cuando conseguimos una cosa, debemos ponernos otra meta y en esto de la igualdad es lo mismo. No debemos conformarnos y tenemos que buscar el bienestar de los deportistas. El deporte de alto nivel implica renuncias, dejar de trabajar y formarse, por un objetivo que es la imagen y la promoción de un país. Creo que los premios por las medallas no deben tributar. Esta crítica es constructiva. Miro atrás y soy consciente de lo que era el paratriatlón cuando empecé, que no era ni modalidad paralímpica. Se ha ido avanzando. Cada vez hay más países, más mujeres, los reglamentos se han ido afinando... Veo esa evolución y detrás hay un trabajo de mucha gente. Cuando me retire quiero dejar algo mejor.
—¿Cómo le gustaría que la recordaran al retirarse?
—Como una buena persona. Las medallas están guay, te gusta ganarlas... pero no es lo más importante. Hay que saber estar, ser humilde... Mañana llegará otro y se llevará esas medallas porque será mejor que tú.
—¿Quiénes son los sarcófagos?
—Los domingos, que solemos hacer entrenamiento de transición de bici y carrera fuerte, mis compañeros me decían que acababa con ellos, que no aguantan más... Decíamos que terminábamos para irnos directos al sarcófago y así se llama nuestro grupo de WhatsApp. Ellos estuvieron en París. En la última vuelta de carrera, Sara me dijo dónde estaban y les saludé. Saber que estaban allí fue un momento muy potente porque eso también es de ellos.

María, su psicóloga: "La palabra que mejor define a Susana es poderosa"
María Martínez lleva años trabajando como psicóloga deportiva y ha estado al lado de grandes figuras como Carolina Marín y Susana Rodríguez, quien siempre la nombra en sus entrevistas. María es clave en su carrera y en su vida. “Susana llega a mí después de haberme visto con Carolina y cuando estaba pasando por sus problemas de corazón. Ahí empezamos a trabajar cómo lidiar con esos problemas físicos, que conllevan situaciones de gestión emocional, miedos, de ver hasta dónde seremos capaces... Superado ese momento trabajamos a nivel de rendimiento”, explica la psicóloga, cuyo trabajo es uno de los pilares del éxito de la triatleta: “Nos unió el deporte, pero vives su día a día muy de la mano. Si hay algo en lo personal, el deporte se deja a un lado y trabajas con ello. Lo principal es que esté bien”. La fortaleza de Susana trasciende lo físico y eso la ha convertido en una inspiración para mucha gente. “Es muy persistente, asume su coste con mucha entereza y naturalidad, también es cercana, crítica... pero si la tuviera que definir con una palabra sería poderosa”, concluye María, quien mejor la conoce.
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