¿Por qué las piedras de curling cuestan 1.000 euros? Los secretos y reglas del deporte que desafía la física
La modalidad celebrará su octava aparición olímpica consecutiva en Milán-Cortina 2026, una edición donde la delegación española no obtuvo plaza clasificatoria.

El curling debutó como deporte olímpico oficial en los Juegos de Nagano 1998. Un deporte escocés, en el que triunfan los escoceses y que se juega gracias a una pequeña isla de dicha nación. Siendo la mayor expresión de soberanía deportiva de un país, con permiso de Suecia.
España ha destacado en diferentes deportes a lo largo de su historia, aunque en esa lista el curling no figura. Nunca se ha ganado una medalla en los Juegos Olímpicos, sí en Mundiales absolutos. Concretamente, en el Campeonato del Mundo Mixto Aberdeen 2023, cuando el equipo nacional venció a potencias como Alemania y cayó frente a Suecia en la final 8-2. Pese a este resultado, no habrá presencia hispana en Milán-Cortina 2026.
Una disciplina desconocida para el público general, y que cuenta con múltiples misterios que la convierten en una interrogante, inclusive para quienes tienen alguna noción. A continuación, unos datos y curiosidades que te ilustrarán sobre el ajedrez sobre hielo:
El granito escocés
Para llevar a la práctica este deporte, es necesaria la existencia de una piedra especial. Es cierto que, a nivel amateur, y fuera de competiciones de alta enjundia, se emplean plásticos de alta densidad. No obstante, el uso de esos sustitutivos deriva de la complejidad que conlleva conseguir ejemplares de competición. El granito de alta calidad proviene casi exclusivamente de una pequeña isla escocesa llamada Ailsa Craig. Un material único que absorbe muy poca agua, evitando que el hielo se congele dentro de ella.
La comercialización de esta roca pertenece únicamente a una empresa: Kays of Scotland. La cual decide cuándo trabajar las canteras. La escasez, la falta de competencia en el sector y la necesidad de obtener dicho producto conlleva a que cada unidad tenga un precio estimado de entre 600 y 1.000 euros.
La textura del hielo (pebbling)
A diferencia del patinaje artístico, donde por cierto España contará con representación de dos parejas (Olivia Smart y Tim Dieck, junto con Sofía Val y Asaf Kazimov en la modalidad de danza), el hielo de curling no es liso. El efecto rugoso se consigue rociando con gotas de agua la pista, que por consecuencia de las bajas temperaturas quedan congeladas instantáneamente, consiguiendo una textura denominada “pebble”. Al ser necesaria esta textura, los pabellones donde se celebran los partidos están acondicionados especialmente, el termómetro es revisado todo el tiempo, e incluso el calor corporal afecta, haciendo que la asistencia esté controlada al milímetro.
El origen del nombre
La creencia general es que el curling ha adoptado su denominación del verbo inglés curl, cuyo significado es rizar/girar. En cambio, historiadores escoceses han explicado que el bautizo de la modalidad no debe agradecerse al léxico anglosajón, sino al escocés antiguo. En tiempos pasados, “curr” era un término utilizado para describir un ruido pequeño. Es decir, el nombre proviene de la onomatopeya producida por la piedra; ella da título a esta especialidad.
Un deporte que desafía la física
Los Juegos Olímpicos atraerán la expectación de aquellos amantes al deporte, y también de la física. Según diferentes estudios, mientras que un vaso de cristal girado a la izquierda sobre una mesa se desviará hacia la derecha, una piedra de curling con el mismo efecto girará hacia la izquierda. Una anomalía que se explica porque el rozamiento en la parte frontal es menor que en la trasera, invirtiendo el comportamiento físico estándar. Ante este efecto, los deportistas con sus barridos consiguen orientar la roca hacia donde necesitan.
El código de integridad
La World Curling Federation (WCF) estipula en su reglamento que, en caso de que un deportista realice un contacto físico con el proyectil en movimiento (circunstancia denominada burned stone), debe declararse de forma inmediata por el equipo infractor. Esto conlleva que el rival pueda recolocar la pieza o invalidarla. Extrapolándolo al fútbol, por ejemplo, sería como si un equipo admitiese haber realizado una falta que el árbitro no vio.
Un protocolo que, acostumbrados a la picaresca típica del deporte tradicional, puede sonar a papel mojado en la práctica. Sin embargo, múltiples son los casos en los que ha ocurrido. El más sonado, en los Juegos Olímpicos de PyeongChang 2018, con Canadá como protagonista: se retiró una piedra a Dinamarca después de que Denise Dupont admitiese haberla tocado.
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