Pablo Ramírez: del Ikea al MVP de la Liga de fútbol sala
El pívot español, impulsado por el galardón a mejor jugador de la Primera RFEF, aspira a un año más ambicioso en el Jimbee y la Selección con la Eurocopa.

Tres años después, un español volvió a la cima del fútbol sala nacional. De una leyenda recién retirada como Sergio Lozano, que alzó el trofeo al MVP de la Primera RFEF en 2022, pasamos a un Pablo Ramírez (24 años, Málaga) que es su sucesor, de momento, en lo que a ostentar ese honor se refiere. El cielo es el límite para el nuevo mejor jugador de la liga, además de máximo goleador (compartido con Pani, Cecilio y Drahovsky), que una vez completada la mejor temporada de su carrera mira con mayor ambición a la siguiente. Con el Jimbee Cartagena (campeón de las dos últimas ligas) volverá a aspirar a todos los títulos en juego, Champions incluida, mientras presenta candidatura a disputar su primera Eurocopa con la Selección a principios de 2026. De todos esos retos, habla con AS.
—¿Qué se siente al ser ‘MVP’ de la Primera RFEF? No lo conseguía un español desde Sergio Lozano hace tres años.
—Es una satisfacción muy grande ver que todo el trabajo tiene recompensa. Echo la vista atrás y veo que todo ha merecido la pena, esos esfuerzos, esos momentos de sufrimiento, de ganas de llorar, de dejarlo todo… Con trabajo todo llega. Y también es un honor ser el MVP de nuestra liga. Muy contento en todos los aspectos y doy las gracias a cada una de las personas que han aportado su granito para que esto suceda.
—¿Cuáles han sido esos momentos duros?
—Sobre todo, cuando estás en ese trance entre semiprofesional y profesional, no sabes si el fútbol sala de verdad va a ser el futuro de tu vida. En ese período yo tuve que estar trabajando de 12 de la noche a 7 de la mañana en IKEA para pagarme mis estudios mientras jugaba en UMA Antequera a principios de temporada. Esos momentos los recuerdo muy duros hasta que el club apostó de verdad por mí. Lo más cercano fue verme fuera del Mundial. Son momentos de sufrimiento que en mi caso me han servido para dar un paso al frente, saber qué es lo que quiero y luchar por los objetivos por los que siempre he soñado. Todo jugador aspira a dar lo mejor de sí mismo y en mi caso ha venido con esta recompensa de MVP.
—¿Qué es lo que más ha evolucionado en su juego durante estos años en Jimbee Cartagena?
—Cada año de mi carrera me ha aportado algo y ahora soy más consciente de ello, ya fuera por entrenadores, compañeros o jugadores. Esta última temporada para mí ha sido clave, ya que siento que me he conocido a mí mismo, he visto mis metas, he visto hasta dónde puedo llegar. Saber lo que quería en todos los aspectos me ha hecho mejorar lo máximo posible, cuidarme a tope y ver que es un disfrute apostar por tu futuro y ver que tienes una recompensa tan temprano.
—Después de ganar dos ligas consecutivas y de llegar a la Champions, ¿se puede esperar todavía más del Jimbee?
—Nosotros aspiramos todavía a muchísimas cosas más. Yo sigo apostando por Cartagena porque la familia que se ha formado aquí es para aprovecharla y seguir ganando títulos de esta manera. Nos hemos quedado con la ‘espinita’ de la Champions y de otros títulos. La gente dudaba de nosotros, diciendo que la primera liga había sido suerte, pero creo que no hace falta decir nada viendo el resultado de esta segunda temporada tras conseguir dos ligas consecutivas.
—Después de ser debutantes la pasada temporada, ¿cómo afrontan esta vez la Champions con su cambio de formato?
—La clave es la experiencia. Nos plantamos en esta primera como debutantes y yo creo que eso nos hizo sufrir, ver que no estábamos al nivel arbitral. La Champions parece otro deporte porque con la exigencia arbitral se da otra normativa por así decirlo. El contacto se permite muchísimo más y yo creo que todos sentimos que podíamos haber hecho mucho más si nos hubiese acompañado esa experiencia que a día de hoy tenemos. Volveremos a vestir la camiseta especial de la Champions y tenemos muchas ganas de volver a competir por este trofeo.
—Con el crecimiento del club en los últimos años, ¿se ha llegado a ese grado de exigencia que el objetivo para el próximo curso es pelear todos los títulos?
—Sí, pero hay que ser realistas con Champions y Eurocopa con la Selección. Hay que saber dosificar tanto a nivel individual como colectivo, hay que saber a qué ir y estar todos compenetrados en este aspecto. Iremos sobre la marcha. El fútbol sala también va un poco de sensaciones, de ver cómo está la plantilla, que las lesiones respeten en un año tan largo… Pero sí, en nuestra mente está ir a por todo, porque a día de hoy en este deporte no se sabe cuándo vas a tener una oportunidad y hay que aprovecharla.
“El Barça ha hecho los retoques necesarios para volver a su máximo nivel”
Pablo Ramírez
—Se hizo oficial que Renato será nuevo jugador del Jimbee, al que usted conoce bien tras haber compartido convocatorias en la Selección. ¿Qué le va a aportar al equipo?
—Es un tío que lo tiene todo. Tiene un físico espectacular, es muy polivalente, te puede hacer cualquier tipo de acción, tanto ofensiva como defensiva, puede cubrir cualquier posición… En una temporada tan larga, un jugador con este físico sabemos que casi nos asegura poder cubrir la baja de algún cierre o algún ala. Incluso ha llegado a jugar de pívot. Se necesitan jugadores así, que tengan esa garra, esas ganas de conseguir títulos y viene con una ambición y una humildad inmensa que yo creo que va por un muy buen camino.
—Llevamos un mercado de verano muy interesante, con el Barça reforzándose con Luciano Gauna, el Inter con Pani, el Palma con Lucao, el Jimbee con Renato… ¿Qué equipo diría que se ha reforzado mejor?
—A priori me viene el Barça. Tiene una plantilla increíble. Creo que ha hecho los retoques necesarios para volver a su máximo nivel. Hablamos del club más grande en todos los aspectos, sobre todo en el económico, que en parte es lo que marca la diferencia en el fútbol sala. Pero me alegra que estemos en la órbita de los grandes. Yo creo que ya nos merecemos que la gente hable como se debe sobre nosotros y es bueno que haya clubes que quieran entrar en la dinámica de pelear títulos porque eso conlleva hacer buenos equipos. A día de hoy hablamos de un mínimo de diez equipos con plantillas increíbles, de un nivel muy grande donde, con jugadores muy experimentados, así que va a ser un año muy bonito y de mucho disfrute.
—Después de confirmarse como uno de los fijos de la Selección en las últimas convocatorias a las órdenes de Jesús Velasco, ¿se ve en enero en la próxima Eurocopa?
—Velasco ha planteado una forma de vivir la Selección. No tener acceso a ella hace que todos los españoles compitan a su máximo nivel en sus equipos para verse con la capacidad de entrar en las convocatorias. Se ha visto reflejado con Gus, portero del Peñíscola, que jugadores que quizás no se lo planteaban nunca han podido estar en la Selección. Lo que ocurre es que la temporada ya ha pasado, ya soy un Pablo nuevo, tengo que volver a sembrar para cosechar y yo creo que es importante empezar de cero. Pero mi objetivo es verme en la Eurocopa y esperemos que él me dé esa confianza para ser llamado.
—Renovó este año con Jimbee hasta 2028. ¿Se ve a largo plazo en el equipo o más adelante le gustaría probar suerte en otros proyectos?
-Mi renovación la valoré muy bien. Me siento muy cómodo y pienso que he formado aquí una familia fuera del entorno del fútbol sala. Conozco a gente muy cercana, amigos muy íntimos y estoy muy contento de seguir aquí tres temporadas más. Hay Jimbee para rato y digo lo mismo que en la primera entrevista que me hicieron cuando llegué: tengo la mentalidad de hacer historia aquí y espero que dure por muchos años.
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