Noruega explota: Klaebo, líderes del medallero, el Bodo Glimt y Sorloth
El país escandinavo bate el récord histórico de medallas y oros en los Juegos de Invierno, sin premios en metálico, y sueña en la Champions.


“En Noruega decimos que los bebes nacen con unos esquís en los pies”, afirma Robert Johansson, saltador que ganó medalla de oro por equipos en Pyeongchang 2018 y bronce individual en el trampolín pequeño y en el largo. Un país con una población de 5,7 millones de habitantes (por los 342 de EE UU, por ejemplo)que lleva tres Juegos Olímpicos de Invierno liderando el medallero. A Milán-Cortina enviaron a 80 deportistas (49 hombres y 31 mujeres en diez deportes) para cosechar 41 medallas (18 oros, 12 platas y 11 bronces). Con catorce multimedallistas (2 o más) y un reparto por sexos de 27 metales los hombres y 13 las mujeres (más una mixta).

Todo esto siendo el decimotercer país con más participantes, los 80 mencionados, muy lejos de los 232 de EE UU (33 medallas), los 205 de Canadá (21), los 196 de Italia (30), los 185 de Alemania (26), o los 125 de China (15). Además, los 18 oros de Noruega son el récord histórico superando los 16 de Pekín 2022. Y los 41 metales totales (concentrados en esquí de fondo, biatlón, patinaje de velocidad y saltos) supera también los 39 que lograron los propios vikingos en Pyeongchang 2018 como tope en los Juegos de Invierno. Una medalla por cada 137.000 habitantes; EE UU, una por cada 10,5 millones. Todo ello con 15.000 euros anuales de beca por deportista y cero por premios adicionales por resultados.
“Hasta los 13 años los niños no obtienen resultados, no hay clasificaciones y practican todo tipo de especialidades diferentes”.
Tore Ovrevo, director del Olympiatoppen
Un país subido a la ola del olimpismo, pero que el martes entró en éxtasis con la clasificación del Bodo Glimt para los octavos de la Champions tras eliminar el Inter de Milán. Y con el huracán Sorloth en el Metropolitano, con un hat-trik del delantero vikingo frente al Brujas.
¿Pero dónde está el secreto del éxito? “Hasta los 13 años los niños no obtienen resultados, no hay clasificaciones y practican todo tipo de especialidades diferentes. Muchos niños tienen buenas oportunidades para desarrollar su potencial en una variedad de campos y el deporte es uno de ellos... luego desarrollarán su potencial como humanos y ciudadanos. Es un sistema que funciona. Todo está enfocado al divertimento, al compañerismo, al trabajo en equipo. Nadie gana ni pierde. Además hacemos que los mejores deportistas enseñen, trabajen y entrenen con los que vienen por detrás. Todos tienen el mismo acceso a los mejores entrenadores, los sistemas más punteros y los estudios científicos y médicos”, explica Tore Ovrebo, uno de los grandes responsables del milagro, a AS. El exremero olímpico en los Juegos de Seúl de 1988 es desde 2013 el jefe de operaciones del equipo noruego y director interino del Olympiatoppen (organización del Comité Olímpico responsable de entrenar a los deportistas de élite). En su opinión la no competitividad a temprana edad reduce el desánimo infantil y el abandono del deporte antes de tener tiempo de desarrollar su potencial

Johannes Klaebo (seis oros), Sturla Laegreid (cinco medallas), Jens Oftebro (tres oros) y Anna Stroem (tres metales, dos oros) son ya mitos de Milán-Cortina, estrellas de los Juegos que han elevado a Noruega a la excelencia. “El objetivo principal para nosotros es hacer que los atletas se diviertan durante los Juegos. Esto es parte del modelo deportivo noruego, desde la infancia debe ser una actividad física basada en la diversión, muchos tipos de actividades y variedad de deportes”, dice Ovrebo. Pero no solo ese... “Hay más. Uno es tener una calidad muy alta de entrenamiento diario, que es lo principal para lograr un desarrollo en el tiempo, y también somos muy específicos en el trabajo con las competiciones, la preparación y la ejecución. Y hay otra área con la que trabajamos de forma casi ansiosa: establecer y desarrollar buenas relaciones entre los propios atletas, y también con sus entrenadores y el personal que los rodea. Estamos muy ocupados en crear buen ambiente, estable, seguro, lleno de diversión, para que realmente puedan disfrutar de la vida cuando hacen deporte a alto nivel”, afirma el máximo responsable del deporte de élite noruego.

Si bien el clima y la orografía del país influyen en su éxito en los Juegos de Invierno influyen más factores en uno de los países más ricos del mundo per cápita. El deporte y el ejercicio son una parte importante de la vida de muchos noruegos. Por eso, también cuenta con atletas de talla mundial en otras disciplinas, como Erling Haaland, Alexander Sorloth, Martin Odegaard y Ada Hegerberg (fútbol), Casper Ruud (tenis), Viktor Hovland (golf), Jakob Ingebrigtsen y Karlsten Warholm (atletismo), Solfrid Koanda (halterofilia) o Magnus Carlsen (ajedrez). Y, ahora, con equipos como el Bodo Glimt.

Havard Lorentzen, oro en 500 metros y plata en 1.000 en patinaje de velocidad en 2018, tiene su propia explicación para lo conseguido: “No estoy seguro, pero puede ser el aire frío que hace en nuestro país”, dice mientras estalla en carcajadas. El modelo noruego se basa en un concienzudo trabajo desde la infancia que da sus frutos en el mayor evento de los deportes de invierno: los Juegos. Un acontecimiento que Noruega también domina ya desde la cúspide porque en el cómputo de las 25 ediciones ya tiene 447 medallas (166 oros, 146 platas y 135 bronces) por las 363 de EE UU.
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