Melania Rodríguez: “Me veo preparada para ir a los próximos Juegos”
La gallega atiende a AS tras lograr el oro mundial en el doble mini trampolín. “Que yo esté arriba en el podio es gracias a Pablo Hinojar”, afirma.

Inhalación honda, mirada clavada en el trampolín y la pausa de concentración máxima de quien sabe que se está jugando una medalla mundial. Una carrera de 12 pasos que irradiaba decisión... y un salto perfecto con destellos de oro: un doble mortal adelante en posición carpada con medio giro seguido de un triple en carpa. Esa fue la secuencia de un ejercicio histórico que acababa con Melania Rodríguez (Ponteareas, 24 años) aterrizando sobre la colchoneta eufórica y gritando “¡Vamos!“ con los brazos en alto, consciente de que volvía a ser la mejor del mundo en la modalidad de doble mini trampolín.
El veredicto fue fulminante: una puntuación de 26.700, marca inalcanzable para el resto de gimnastas, que le permitía celebrar una victoria muy especial al producirse en Pamplona, sede de los primeros Mundiales de Trampolín en suelo español.
“Yo venía a hacer mi trabajo, y si salía bien y caía medalla de oro, pues más que mejor...” empieza relatando Melania a AS envuelta por un aura de ilusión. “Antes de hacer el ejercicio, estaba escuchando a la grada venirse muy arriba, y me dije: ”Me voy a venir arriba yo también”. Otras veces voy con más miedo al salto, sobre todo cuando es el triple en carpa, porque lo he fallado más veces de las que me ha salido bien. Pero esta vez estaba muy convencida. Me sentí genial en el aire y cuando caí de pie, flipé“; su radiografía de un ejercicio que se hizo viral en apenas minutos. No es para menos, ya que ‘clavó’ el que es considerado el salto más complejo del mundo con una dificultad de 8.900 puntos.
Estaba mucho más centrada en la modalidad de trampolín, que es la olímpica.
Melania Rodríguez
Este triunfo, que le permitía defender la corona que ya se puso en 2023 en Birmingham, tuvo doble mérito al llegar por sorpresa. Y es que su foco durante la preparación no lo acaparó el doble mini trampolín, donde también sumó un bronce en la prueba colectiva del Mundial, sino el trampolín, disciplina en la que terminó sexta por equipos unos minutos después de colgarse el oro.
“Soy una gimnasta a la que se le da muy bien el doble mini porque es explosivo y rápido, pero estaba mucho más centrada en la modalidad de trampolín, que es la olímpica”, confiesa. Y es que su gran objetivo es representar a España en los próximos Juegos: “Me veo preparada, estoy mejor que en el ciclo anterior, cuando me quedé a dos décimas de conseguir la plaza. Voy más alta y segura, tengo un ejercicio de mayor dificultar y mis notas han subido. Eso sí, todavía me queda mucho trabajo por hacer”.
Formar parte de la delegación española en Los Ángeles 2028 supondría no solo otro hito más para su carrera, sino también un gran homenaje a Pablo Hinojar, quien fuera seleccionador nacional de gimnasia y su entrenador, fallecido a finales de 2024. A él le dedicó el oro en Pamplona: “Su figura supuso absolutamente todo para mí. Le conocía desde que tenía cinco años. Ha sido quien me lo ha enseñado todo, ya no solo en términos de gimnasia, sino a nivel personal. Que yo esté ahí arriba en el podio es gracias a él”.
La huella que Hinojar dejó en Melania es tan profunda que la gallega busca seguir sus pasos como instructora. De hecho, debutó en tierras navarras como preparadora del equipo español en el Mundial júnior. “Llevo siendo entrenadora desde los 16 años y es a lo que me quiero dedicar toda la vida. Siempre intento que los alumnos se lo pasen lo mejor posible y transmitirles que no pasa nada si fallan en la competición, que lo importante es disfrutar de la experiencia y, sobre todo, hacer una gimnasia feliz”, expresa. Valores que se alejan de los que recibió de pequeña en el Centro de Alto Rendimiento de Madrid, lugar en el que practicaba gimnasia artística y que decidió abandonar con 14 años por el trato que recibía de sus entrenadoras.
“Espero que no se nos olvide a los gimnastas de trampolín tras el Mundial”.
Melania Rodríguez
Pese a su éxito, la gallega aprovechó para recordar la realidad que vive el trampolín español en términos económicos: “No se puede vivir de esto. Yo tengo la suerte de que estoy becada y resido en el Centro Gallego de Tecnificación Deportiva. De lo contrario, si solo dependiera de los resultados, sería imposible. Trabajo como entrenadora en una escuela de baile, donde doy clases de acrobacias, y también en mi club”. Y acaba con un deseo: “El Mundial ha venido muy bien, ha tenido mucho bombo mediático. Ahora espero que no se nos olvide a los gimnastas de trampolín y sigamos teniendo visibilidad”.
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