Natación Artística | Blanca Toledano

“Le expuse a Andrea que lo dejaba y me dijo: ‘Quédate’... ¿¡Cómo!?"

Campeona europea, mundial y medallista olímpica, la madrileña Blanca Toledano ha dado con solo 25 años el salto directo del agua al cuerpo técnico de Andrea Fuentes en la Selección.

“Le expuse a Andrea que lo dejaba y me dijo: ‘Quédate’... ¿¡Cómo!?"
JOAN MONFORT
Iván Molero
Redacción de AS
Llegó al Diario AS como estudiante en prácticas en 2002, y desde que se licenció en Periodismo por Blanquerna, de la Universitat Ramon Llull, se ha especializado en la información del Espanyol, sobre el que también ha co-escrito libros, todo ello atendiendo al seguimiento de otros equipos, deportes y eventos desde la delegación de Barcelona.
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“No me considero una persona que destacara en nada”, asegura Blanca Toledano (Madrid, 03-11-2000), sin atender a un currículum que lo desmiente: campeona del mundo en Fukuoka 2023, de Europa en Cracovia 2023 y Belgrado 2024, así como múltiples medallas, hasta el colofón del bronce en los Juegos Olímpicos de París 2024.

En realidad, no solo ha destacado, sino que su talento, tenacidad y exigencia, virtud esta que hace extensible a todas las nadadoras artísticas madrileñas, la han llevado con solo 25 años directamente del agua al cuerpo técnico de la Selección española, por expreso deseo de Andrea Fuentes. Normal que, al verla posando para la foto de AS, sus (ex)compañeras desde lejos la vitoreen. De Madrid al próximo Europeo de París, pasando por el CAR de Sant Cugat.

¿Cómo será volver el próximo verano al Centro Acuático de París, el escenario de su bronce olímpico, dos años después?

Me hace especial ilusión que sea justo en la misma piscina, y poder verlo desde fuera del agua va a ser increíble, porque lo de los Juegos lo recordamos muchísimo, pero teníamos muchísima presión y esto creo que va a ser diferente.

Aquella rutina acrobática al ritmo de Eminem que les aupó al podio en París 2024, en el último día de competición, ¿fue su mejor momento como nadadora artística.

No sé si fue el mejor ejercicio, pero sí del que más me acuerdo, porque lo disfruté mucho. Todo fue bien no solo nadando esa rutina, sino desde que me levanté por la mañana. Y en nuestras miradas notábamos que lo íbamos a hacer bien, lo que creó una confianza muy guay durante el día. Y la medalla fue el colofón.

Y eso que las acrobacias no eran su punto fuerte, que estaba en la técnica… Al revés que ahora, ¿no?

Tal cual. Fuimos a los Juegos pensando que el técnico era nuestro fuerte y, efectivamente, fue lo que mejor nadamos. Y el libre, bueno… Pero nuestro punto débil era el acrobático, así que en los dos meses previos hicimos una inversión a muerte para no fallar. Era un reto enorme y salió muy bien.

¿Qué impresión le dio Andrea Fuentes en los Juegos de París? Era la seleccionadora de Estados Unidos, pidió una revisión por una ‘base mark’ que cambió todas las notas de la rutina técnica…

Con Andrea nunca había llegado a hablar de tú a tú, pero para mí era una referente. Y sabíamos que Estados Unidos con ella había crecido un montón. Recuerdo en los entrenamientos verlas y decir “¡guau, qué potente es!”. Ver el liderazgo de Andrea fue como, “¡ostras, qué guay, ojalá tener algo así!”.

“Le expuse a Andrea que lo dejaba y me dijo: ‘Quédate’... ¿¡Cómo!?"
Blanca Toledano (segunda abajo por la derecha) celebra con sus compañeras el bronce en París 2024.JESUS ALVAREZ ORIHUELA

Así que cuando supieron que iba a ser la seleccionadora española…

Nos volvimos locas. Porque ya no solo es Andrea, es que es Andrea y Víctor (Cano). O sea, era el pack de íbamos a mejorar justamente en uno de nuestros puntos débiles, que eran las acros, justo donde Víctor nos está enseñando muchísimo. Y la forma de entrenar de Andrea es increíble.

¿La llegada de Andrea Fuentes le hizo decidirse a seguir un año más después de los Juegos?

Eso fue. Con la directora técnica (Ana Montero) tenemos muy buena relación, y antes de los Juegos le dije que contara conmigo, que quería intentarlo una temporada más. Y eso sin saber que venía Andrea, así que cuando lo supe le dije: me quedo al cien por cien.

Tiene 25 años. ¿Por qué lo dejó?

Se me juntaron varias cosas. Una fue la lesión, porque tengo la espalda bastante mal. Llevaba años arrastrándolo. Y luego llegó un momento en que me di cuenta de que me costaba tirarme al agua. Es decir, que mi cabeza me estaba diciendo: “Blanca, aquí dentro no estás a gusto”. Además, ese año empecé con los nuevos horarios que nos puso Andrea.

Que pasó los entrenamientos a horario intensivo, ¿no?

Eso es. Eso me permitió empezar a hacer de entrenadora en un colegio aquí al lado del CAR, y así vi que me apasionaba, que para mí ya era más importante compartir lo que tengo dentro que estar yo haciéndolo. Que me sentía muchísimo mejor ayudando. En definitiva, que tirarme al agua me costaba mientras que lo de fuera lo hubiera hecho gratis.

“Tirarme al agua me costaba, mientras que lo de fuera lo hubiera hecho gratis”

Su retirada

Qué bueno poder hacer esa transición de una forma tan natural. ¿Cómo fue su paso del agua al cuerpo técnico de España?

Fue Andrea quien me lo propuso. Estábamos hablando, le expuse lo que ahora decía, que lo dejaba, que no podía seguir, que me encanta ser entrenadora… Y de pronto me dijo: “quédate”. ¿¡Pero cómo!? Y me insistió: “Quédate con nosotros, así aprendes, y quién sabe si te puedes quedar este año”. Era enero. Además, me incitó a que pudiera disfrutar de una última vez para despedirme de la sincro como nadadora. Ella lo cerró mal, y quiere que la gente que está con ella lo cierre bien, que nades sabiendo que va a ser tu última vez.

No fue traumático.

No. Para Andrea era muy importante que yo no saliera de golpe del agua. Que lo hiciera progresivamente y que el equipo también me tuviera todavía, porque me consideraba una pieza importante, por lo que una salida abrupta tampoco iba a beneficiar. Y así lo hicimos.

Como psicóloga, ¿cuál es la importancia de poder retirarte sin miedo al día después?

Mire, de hecho, mi trabajo de final de grado en Psicología fue sobre la retirada deportiva, porque todo deportista que ha llegado tan, tan alto siempre tenemos miedo a qué pasará cuando al dejarlo. Pero, y lo dije el día de mi despedida, los deportistas nunca vamos a dejar de serlo. Ahora, por ejemplo, replico como entrenadora todo lo que aprendí de nadadora, cambiando obviamente algunas cosas.

¿Cómo se lleva el día que pasas de ser compañera a ser entrenadora y, en la relación con Andrea Fuentes, al revés?

Es un tránsito complicado. Todo el mundo me había avisado, y les respondía que yo no iba a tener problemas. Pero es verdad que los primeros meses me costaron un poco. Es que con ellas lo hacía todo: tomarnos café, estudiar… Y me costó un tiempo adaptarme a que mi rol era otro, a ver que no me invitaban a ciertas cosas, que yo tampoco podía invitarlas tanto a casa para poner un poco de distancia. Judit (Requena, segunda de Fuentes) me ha ayudado mucho en eso, afortunadamente.

“Me costó un tiempo adaptarme a que mi rol era otro, a ver que no me invitaban a ciertas cosas...”

De nadadora a entrenadora
“Le expuse a Andrea que lo dejaba y me dijo: ‘Quédate’... ¿¡Cómo!?"
Blanca Toledano posa para AS al borde de la piscina de entrenamiento del CAR de Sant Cugat.JOAN MONFORT

¿Prueba superada?

Sí. Siguen confiando en mí. Yo no quería que me perdieran esa confianza de saber que me pueden contar cosas y que no las voy a compartir. De hecho, me encantó que Andrea en la reunión del primer día les pidiera que no la perdieran porque eso las iba a ayudar, porque debían seguir teniendo ese espacio seguro. Que lo dejara tan claro fue muy guay.

Vayamos a los inicios. ¿Es más difícil siendo madrileña llegar a la cima de la natación artística?

La verdad es que yo siempre he visto Cataluña y Madrid como los dos puntos fuertes de la sincro española, si bien con los cambios de reglamento han ido surgiendo clubes que están destacando. Ojalá se invirtiera en toda España tanto como lo que se ha invertido en Cataluña, pero yo nunca he sentido una barrera por ser madrileña. Al revés, se está haciendo un muy buen trabajo, y el año que vine al CAR de Sant Cugat éramos cinco de Madrid.

¿Su referente era Raquel Corral?

Sí, pero tampoco coincidí mucho con ella. Sí que la vi por la piscina, pero muy poquito. Realmente mis referentes han sido Andrea, Ona (Carbonell, Gemma (Mengual)... Y qué guay, porque con Ona pude nadar en los Juegos de Tokio, Andrea es mi entrenadora y con Gemma comparto cosas, porque es entrenadora también.

Si no me equivoco, empezó usted haciendo natación en la piscina M-86 y también hacía danza española y baile moderno. Estaba predestinada para la sincro…

(Ríe) Sí, empecé con siete años porque mi mejor amiga me dijo que iba a probar y yo quise acompañarla. Era música, bailar en el agua, y me enganchó.

¿Llegaron pronto las medallas?

A mí me gusta resaltar que nunca he sido esa persona que siempre ganaba, he ido haciendo poquito a poco. En el dúo era la segunda. Mi punto fuerte no era destacar técnica o artísticamente, era más lo que daba al equipo. No me considero una persona que destacara en nada, pero tampoco fallaba. Mi objetivo siempre ha sido cuidar al equipo.

“No me considero una persona que destacara en nada, pero tampoco fallaba”

Su propia percepción como nadadora artística

¿Qué me dice del dúo infantil que hizo con Leyre Abadía?

Que fue la primera vez que quedé campeona de España. Virginia (Villalba) apostó por nosotras, y nos entrenó a muerte. Leyre era la crack de Madrid. Fue una pasada. Me quedó marcado, por el título y por poder compartirlo con ella.

Y con 12 años ya estaba, en Madrid, en un centro de tecnificación.

Así es. Y con 15 me vine al CAR de Sant Cugat. El primer año fue duro, pero estuve bien acompañada. Estaban Anna Vives como seleccionadora y Esther Jaumà se encargaba del dúo. Como Anna es psicóloga también, quiso llevar muy bien al equipo. Luego llegó Mayu (Mayuko Fujiki).

Estaba también Sara Saldaña, y más tarde llegaron Cris Arámbula, en parte Lilou Lluis, que también es francesa. ¿Hay cantera madrileña?

Sí. Con Sara llevo toda la vida, desde los nueve años. De hecho, hoy me voy a cenar con ella (ríe). Siempre he considerado que en Madrid somos muy exigentes, y eso es muy valioso para aportar al equipo. Es una cualidad que veo en Sara, en Cris, también en Lilou, en Rocío (Calle), en Naia (Álvarez) que ha entrado recientemente… Son unas cracks. Y también tenemos bastantes sevillanas, a la primera gallega: de la diversidad se pueden aprender un montón de cosas.

“En Madrid somos muy exigentes (...) Lo veo en Sara, en Cris, en Lilou...”

La nadadora madrileña

Ya que enumera a tantas nadadoras, ¿hasta dónde puede llegar este equipo español de natación artística? ¿Pesa la presión de las nueve medallas en los pasados Mundiales?

De hecho, creo que compiten y se entrenan mejor con presión, obviamente hasta un límite. Pero es que les encanta motivarse, los retos les apasionan, y eso es muy guay. Es un equipo que va a llegar muy lejos, porque se crece en las competiciones.

Aunque Rusia ya esté de vuelta.

Es que vamos a por Rusia. Es nuestro objetivo clarísimo, por eso estamos invirtiendo mucho en técnica, que es lo que nos falta un poco todavía, porque artísticamente y con la cabeza de Andrea creo que vamos muy bien.

¿Ya saben por dónde van a ir los tiros del equipo ruso con Svetlana Romashina como entrenadora?

No lo tenemos claro. De hecho, por eso nos da un poco de miedo, porque con la anterior seleccionadora la teníamos controlada, y ahora no sabemos muy bien cómo están, pero en la Copa del Mundo de Colombia estuvo el dúo de Rusia… y nada, estoy convencida de que Iris (Tió) y Lilou lo pueden hacer mucho mejor.

“Es un equipo que va a llegar muy lejos, porque se crece en las competiciones”

Selección española

Llama la atención cómo varias nadadoras artísticas, como usted, han estudiado psicología. ¿Tiene que ver con toda esa presión que deben aguantar?

Sí, va ligado a lo que hablábamos antes. En sincro no vale solo lo físico. Sin ir más lejos, mi hermana tenía muchas mejores cualidades que yo, pero de cabeza va a llegar mucho más lejos alguien muy constante, que tenga las ideas claras y ese sentimiento de equipo. Hay gente que se va quedando porque es un poco más individualista, por eso en la sincro es importante pensar en el equipo más que en ti misma.

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