La patada prodigiosa de Queralt Antón
La waterpolista de 18 años, autora de 17 goles en el Europeo y artífice de la Champions del Sant Andreu, empezó en la sincro. Ahora va a por la Copa junto a la delegada: su madre.


Cuando alcanzó la mayoría de edad, el 22 de enero, muchas amigas le decían: “Qué rollo que tengas que celebrarlo en el CAR, concentrada”. Pero ella pensaba: “Es mi mejor cumpleaños, porque estoy a punto de cumplir mi sueño”. Hoy lo verbaliza. Queralt Antón debutó con la Selección española absoluta en el pasado Europeo, para anotar 17 goles y entregar cinco asistencias. Y en mayo ya había sido determinante para brindar al CN Sant Andreu su primera Champions, con un póquer de dianas en la semifinal y el gol de la victoria, a falta de 2.4 segundos, en la final ante el CN Sabadell. Ahora se reencuentran en la Copa de la Reina, que desde este viernes se disputa en Can Llong.
“Llegamos muy preparadas. El hambre de querer ganar otra vez la Copa nos impulsa a ir todas a una, que es nuestra clave: ir juntas y batallar hasta el final”, asegura la jugadora, que recibe a AS en el CAR de Sant Cugat, donde cumple su cuarto y último curso de beca. A pesar de sus 18 años ya ha participado de los dos títulos de Copa anteriores del CN Sant Andreu: “A nosotras, la presión por llevar dos Copas seguidas nos favorece porque nos hace estar aún más concentradas y con más ganas de conseguir más”.
El primero de la historia, en mayo de 2024, tuvo lugar precisamente en Can Llong. 22 meses en los que ella ha cambiado, “básicamente, en la confianza. Si tuviera que decirle algo a la Queralt de hace 22 meses, le diría que sea ella misma y que se deje ayudar por las compañeras, que son un encanto”, afirma.
Debut en División de Honor con 14 años
No en vano, Antón debutó en División de Honor con 14 años y lleva en el Sant Andreu desde 2019. Rodeada de campeonas olímpicas. “Ahora mismo, soy la jugadora y la persona que soy porque he tenido la suerte de comenzar con estas compañeras de nivel estelar desde muy pequeña. Intentar copiarlas y aprender de ellas en cada entrenamiento es increíble”, reconoce.
Sin embargo, no se olvida la joven defensora de boya de sus orígenes. “Le debo la vida al CN Poble Nou y al Sant Andreu por formarme”, remarca. En el primero comenzó a jugar a los siete años, aunque sus inicios no fueron los habituales: “Yo era la típica niña que probaba todos los deportes”, se arranca.

Y abunda: “Hacía sincro pero no me acababa de gustar. Me parecía demasiado aburrido prepararte todo el año para solo una o dos competiciones. Necesitaba más juego. En estas, que mi hermano comenzó a jugar a waterpolo en el Poble Nou y me animaron a ir a probar. Llegué y mientras había un montón de niños que acababan de comenzar, yo sacaba los hombros fuera del agua porque la patada de waterpolo es la misma que la de la natación artística. Me encantó… y hasta aquí”, remacha.
De ‘Querolt’ Antón a Queralt Yamal
Su hermano Jordi, que tiene 20 años y sigue jugando en el CN Poble Nou, le acompañó incluso sin quererlo en el reciente Europeo con la Selección: “En mi acreditación no salía mi foto, sino la de mi hermano cuando tenía 11 años, así que mis compañeras en lugar de llamarme Queralt me llamaban ‘Querolt’. Y así se ha quedado”, comenta risueña. Y le preguntamos si es verdad que en el Sant Andreu la llaman Queralt Yamal: “Algo me ha llegado. Es un chico muy joven que está logrando muchas cosas. Es un honor que me llamen Queralt Yamal, la verdad”, afirma entre carcajadas.

Pero si su hermano está presente simbólicamente, lo de su madre es literal. Mireia Boixadera es la delegada del CN Sant Andreu. “Ella nunca había estado involucrada en el waterpolo, pero cuando me subieron al primer equipo, Javi (Aznar, el entrenador) le propuso ser la delegada”, desvela. Y añade: “Es un privilegio compartir con ella todas estas victorias”.
Las “buenas noches” a su madre
Para la historia queda esa Champions que todavía le “cuesta asimilar”. “Cuando marqué el gol de la victoria, me giré y vi a mi madre saltando de alegría, abrazándose a todo el mundo, y fue muy guay poder vivirlo con ella”, rememora. ¿No es incómodo para alguien tan joven tener a su madre tan cerca en las concentraciones? “Ella siempre me deja espacio, nunca me quiere agobiar. Y siempre voy a darle las buenas noches, porque es mi madre. Estoy muy contenta de que esté allí”, proclama.

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Con esos valores es como esta campeona de Europa cadete, Sub-18 y campeona del mundo cadete y juvenil, siendo la MVP en la mayoría de esos campeonatos, asevera, modesta: “No le doy importancia a los títulos individuales porque los he podido ganar por mis compañeras. Mi generación, la de 2008, es muy potente. Jugar con ellas es puro disfrute”.
La “resiliencia” de Bea Ortiz
Igual que gozoso es compartir vestuario con Bea Ortiz, una de sus grandes referentes desde pequeña, junto a Roser Tarragó y Anni Espar. “Coincidir en el último Europeo con Bea, a la que tanto admiraba desde niña, ha sido increíble. De ella aprendo la resiliencia de seguir trabajando, incluso cuando un partido va mal, y su trato con todas las jugadoras como capitana, que la hace una persona excepcional”, sentencia Queralt Antón, quien lanza una última frase digna de ser apuntada: “Mi sueño desde muy pequeñita ha sido ir a unos Juegos y ganarlos”. Anotado queda para Los Ángeles 2028, a donde llegará con tan solo 20 años.
Cuartos de final (viernes)
CN Sant Feliu - CN Catalunya (13:00)
CE Mediterrani - CN Sant Andreu (15:00)
CN Sabadell - CN Terrassa (17:00)
CN Mataró - CN Atlètic Barceloneta (19:00)
En directo por Teledeporte/RTVE Play


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