La paradoja de las Leonas mundialistas: “Hemos mejorado mucho, pero nos falta nivel”
Lourdes Alameda y Lia Piñeiro piden más compromiso con el rugby femenino antes del debut de España en el Mundial el próximo 24 de agosto.


Se han dado pasos, pero no todos en la dirección adecuada; se ha avanzado, pero no siempre en el sentido correcto. Es lo que se desprende del discurso con el que Lourdes Alameda (Madridejos, 34 años) y Lia Piñeiro (Málaga, 23) acudieron este viernes a la redacción de AS. A dos semanas de debutar en el Mundial de rugby de Inglaterra (24 de agosto vs Nueva Zelanda), el séptimo en la historia de la selección femenina y el primero desde el de Irlanda 2017, van con la verdad por delante. Huyen de la mercadotecnia y de los discursos edulcorados, y en el caso de Alameda habla desde un bagaje que comprende más de diez años de experiencia internacional desde su debut en 2013 (Piñeiro, que se estrenó el año pasado, es de las últimas en llegar).
“Hemos dado pasos hacia delante, pero rugbísticamente no termino de vernos. Nos falta nivel para el grupo en el que estamos”, apunta Alameda. Dicho grupo, el C, incluye además de a las citadas Black Ferns, a Irlanda, que hace no mucho estaba en el retrovisor de las Leonas y hoy por hoy aparece por delante en la jerarquía internacional, y Japón, el rival más asequible, que se impuso en los dos partidos amistosos disputados recientemente ante las Leonas, pero está en el mismo escalón. Mientas equipos como el asiático han avanzado, y los del Seis Naciones, aprovechando su estatus como potencias en el ámbito masculino, se han disparado, España se ha estancado desde su expulsión del certamen europeo en 2007 para acomodar a Italia, en un modelo a imagen y semejanza del de los hombres.
“La expulsión del Seis Naciones hizo mucho daño”
Lourdes Alameda
Algo que, coinciden Alameda y Piñeiro, “hizo mucho daño” por la perdida de oportunidades realmente competitivas para intentar mantenerse al día con países de la enjundia histórica de Inglaterra, Francia, Escocia, Gales... Reconocen que el panorama ha mejorado últimamente, que “la intención de World Rugby está ahí”, que hay más ventanas para crecer, pero también que falta trabajo por hacer. “Igual los recursos no se están usando del todo bien”, plantea Alameda, que rompe una lanza en favor de la Real Federación Española de Rugby al tiempo que le pone deberes: “Están más atentos a nosotras que nunca. Ha habido más inversión que nunca, más competición que nunca y disfrutamos cosas a nivel de staff que no teníamos antes, pero no creo que estemos mejor preparadas que nunca. Si enfrentamos a la Selección de hace cuatro años con la de ahora, no lo tengo claro”, plantea.
Ella tiene claro que una prioridad debe ser “luchar para que suba el nivel de la liga nacional”, y con el tiempo acabar evitando la fuga de talento a las ligas francesa e inglesa, que hoy por hoy aglutinan a buena parte del equipo nacional incluida la propia segunda línea, desde 2019 en Bobigny. Piñeiro por su parte probará suerte el año que viene en el Stade Villeneuvois de Lille, en el que le cubren alojamiento, gastos de viajes a España para hacer exámenes (estudia ingeniería mecánica) y “un pequeño sueldo”. Poco en comparación con otras disciplinas, “una fantasía” si se habla de rugby femenino.

Una de las luces en este camino llegó recientemente, con la aprobación de 32 ‘contratos’, que ellas prefieren llamar “becas”, para que las internacionales pudieran preparar el Mundial desde una mayor estabilidad financiera y deportiva. “Es algo positivo que te da mucha seguridad. Conseguimos que se mantuviera el compromiso incluso en caso de lesión y es de lo mejor que hemos hecho. ¿Somos privilegiadas? Según con quién te compares. Antes Aroa González (histórica capitana del equipo) trabajaba ocho horas en la Seat y luego a entrenar. Pero esto es de justicia y hay que seguir luchando. Si no llamas a la puerta, no te abren”, valora Alameda.
Donde más claro ve el progreso es en la comercialización del Mundial. “Ha cambiado mucho en cuanto a visibilidad. Antes a nivel de organización era casi un torneo de niños y no se hablaba de ello. En la anterior edición fue cuando se hizo el ‘clic’ y desde entonces se ha mejorado mucho”, expone Alameda. “Se están creando estrellas del rugby femenino, que antes no pasaba”, refuerza Lia, que descubrió este deporte (antes hacía “golf y kárate”) entre otras cosas porque tenía más medios para seguirlo que generaciones anteriores: “Cuando empecé ya se televisaban partidos de la Selección, me metía en la web de Teledeporte y me ponía retransmisiones antiguas”.
“Se están creando estrellas del rugby femenino, que antes no pasaba”
Lia Piñeiro
En Inglaterra, donde el objetivo realista es “ganar a Japón”, “pelear con Irlanda” y hacer el papel más digno posible ante Nueva Zelanda, básicamente que las hexacampeonas mundiales “no lleguen a 100 puntos”, jugarán en estadios con aforos que van de los 8.500 de York a los 82.000 de Twickenham, ‘La Catedral’ londinense, que se espera llena para el partido por el bronce y la final. Ya se han vendido más de 300.000 entradas, récord, para el publicitado como mejor Mundial de la historia. A las mejores Leonas de la historia, visto lo visto, todavía habrá que esperarlas.
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