Juegos Invierno | Esquí alpino

El oro de Pinheiro pone a Sudamérica en el mapa invernal

El brasileño, nacido en Noruega, da a Sudamérica su primera medalla olímpica en la nieve y recibe la enhorabuena del mítico Alberto Tomba.

Brazil's Lucas Pinheiro Braathen reacts after the second run of the men's giant slalom alpine skiing event during the Milano Cortina 2026 Winter Olympic Games at the Stelvio Ski Centre in Bormio (Valtellina) on February 14, 2026. (Photo by Fabrice COFFRINI / AFP)
FABRICE COFFRINI
Jorge Noguera
Redactor en Más Deporte
Nació en Madrid en 1995. Doble grado en Periodismo y Audiovisuales por la Rey Juan Carlos. Un privilegiado, hace lo que siempre quiso hacer. Entró en AS en 2017 y se quedó. Salvo un paréntesis en Actualidad, siempre en Más Deporte. Allí ha escrito sobre todo de rugby, golf y tenis. Ha cubierto el British Open, la Copa Davis o el Mutua Madrid Open.
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Evidentemente por escasez de instalaciones, con contadas exepciones en países andinos como Argentina y Chile (Bariloche, Portillo y poco más), y en el caso particular del esquí alpino, por cuestiones de biotipo (rara vez encontrarán un profesional de menos de 1,80), Sudamérica siempre ha sido un continente yermo en lo que se refiere a medallas olímpicas de invierno. Hasta este sábado, cuando el brasileño Lucas Pinheiro, de 25 años, dio a la región el oro en el eslalon gigante de Milán-Cortina. El primer metal que viaja a ese rincón del planeta en 102 años de Juegos invernales.

Viene con un pequeño matiz, por cuanto Pinheiro, de segundo apellido Braathen, es hijo de un noruego, Bjorn Braathen, y una brasileña Alessandra Pinheiro de Castro. Pasó su infancia a caballo entre las frías calles de Oslo y el calor húmedo de Sao Paulo y Campinas. A los 9 años, más tarde de lo normal, se calzó por primera vez unos esquís por influjo de Bjorn, cuya insistencia se ha acabado revelando providencial.

Pinheiro demostró maneras y no tardó en ser invitado a formar parte del equipo de desarrollo de noruega, patria de históricos como Kjetil André Aamodt o Aksel Lund Svindal, aunque su fuerte tradicionalmente haya estado más en el fondo y el biatlón que en el alpino. Se especializó en las modalidades técnicas, el eslalon y este eslalon gigante que es un híbrido entre precisión y velocidad. A los 20 años, en la temporada 2020/2021, ya había ganado su primera prueba de Copa del Mundo y en la 22/23 se llevó el Globo de Cristal del eslalon. Eso fue bajo bandera noruega. Antes de iniciar el siguiente curso, se tomó un descanso por desencuentros federativos, tras el que anunció que empezaría a defender los intereses de Brasil en marzo de 2024.

Con la ‘verdeamarela’ como insignia llega este oro que le consagra como uno de los grandes especialistas técnicos. En las faldas del Stelvio se impuso al suizo Odermatt, ampliamente considerado como el mejor esquiador del siglo, entre otras muchas cosas campeón olímpico y mundial de esta especialidad, que a falta del eslalon del lunes todavía no se ha colgado un solo oro en Bormio, y a otro helvético, Loic Meillard, con seis metales mundiales en su haber.

“Me pedís que ponga en palabras estas emociones, pero no puedo. Ha sido un camino muy largo y también poco convencional, pero ha sido el mío, porque lo he hecho siguiendo mi intuición. Eso es todo lo que es importante para mí. Habría dado igual acabar primero, segundo, tercero o cuarto hoy. Porque he esquiado con el corazón. Esa es mi definición de éxito. Pero había soñado con esto mucho tiempo, que si seguía a mi corazón hasta el máximo, podía acabar en lo más alto. Y por eso soy campeón olímpico hoy”, dijo en un discurso emocionante Pinheiro, que marcó un tiempo entre las dos mangas de 2:25 clavados, 1:11.92 en la primera y 1:11.08 en la segunda.

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Fue antes de que le pusieran al teléfono al mítico Alberto Tomba, uno de los embajadores de estos Juegos. El boloñés, que en esta misma estación consumó su victoria en la general de la Copa del Mundo en 1995, que también se desenvolvía de maravilla en las variantes técnicas, quiso felicitar a Pinheiro: “Lucas, bravo, felicitaciones. Medalla de oro para Brasil. Estás llorando como yo. Eres el mejor, felicidades”.

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