Gervonta Davis, en busca y captura
El excampeón de la AMB del peso ligero está siendo buscado por la policía y el Grupo de Trabajo de Fugitivos del Servicio de Alguaciles de Estados Unidos.


Gervonta Davis (30-0-1, 28 KO) tiene un amplio historial delictivo y, actualmente, está en busca y captura. El ya excampeón del peso ligero de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) se encuentra en paradero desconocido después de que la policía de Miami emitiese una orden de arresto por un presunto incidente de violencia doméstica ocurrido en octubre. Este no es el único caso en el que Tank y la ley se han visto envueltos.
La policía está trabajando junto al Grupo de Trabajo de Fugitivos del Servicio de Alguaciles de Estados Unidos para encontrar al púgil, que ya ha sido nombrado campeón en receso por la AMB. El 27 de octubre, en un club nocturno de Miami, Gervonta agredió presuntamente a su exnovia Courtney Rossell, que presentó una demanda civil tras el incidente. Ella le acusó de agarrarla con una mano por la parte posterior de la cabeza, sujetarla con la otra de la garganta y tirar de ella, arrastrándola por la escalera, cocina y salida trasera. Posteriormente, la agredió físicamente en el estacionamiento. Después de ver las imágenes de las cámaras de seguridad, los policías confirmaron la versión de la víctima, que dejó su relación con el púgil un mes antes de la agresión.
Denuncias, peleas y cárcel
La vida de Gervonta ha estado relacionada con la delincuencia desde que era un niño. Su madre perdió la custodia de Tank y sus dos hermanos mayores por consumo de drogas cuando él tenía seis años y su padre estaba en la cárcel. Fue pasando por hogares de acogida, incluso por una familia adoptiva, hasta que pudo ir con su abuela. Vivió muchos episodios de violencia. Peleaba con los otros niños del barrio y a los 15 años tuvo que huir de un coche que tiroteaba su vecindario.

Los problemas siguieron cuando empezó a crecer. El campeón del mundo en tres divisiones de peso distintas se enfrentó a dos cargos de agresión a su exnovia en febrero de 2020 que finalmente quedaron archivados. Tres años después, fue detenido otra vez por un delito de presunta violencia doméstica, con daños corporales y agresión. Compadeció ante el juez y fue puesto en libertad bajo una fianza de 1.000 dólares. Tras este hecho, el de Baltimore se declaró culpable de cuatro delitos de tráfico relacionados con un atropello y fuga, en el que resultaron heridas cuatro personas, incluida una embarazada. Gervonta abandonó la escena del accidente, que involucraba lesiones corporales y no avisó sobre los daños a la propiedad. Además, conducía con el permiso caducado y se pasó un semáforo en rojo. Fue condenado a tres meses de arresto domiciliario que no cumplió y terminó en prisión por 44 días.
Parece que su estancia en la cárcel no le hizo escarmentar. El verano pasado, la madre de su hija le denunció por un caso de violencia doméstica, pero Gervonta se libró porque la supuesta víctima se negó a procesarle. Tras unos meses de calma, cuando tenía previsto enfrentarse en un mediático combate con Jake Paul, llegó la nueva acusación. No se sabe nada del paradero de Tank desde la semana pasada. “Enviamos a nuestro agente judicial a su casa hasta en seis ocasiones sin éxito”, reveló Richard Wolfe, abogado de la expareja de Davis. Reclaman una indemnización de unos 46.000 euros y revelaron que intentaron resolver el caso de manera exitosa, pero que el boxeador no colaboró.
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