El Torreblanca Melilla rompe la dictadura
Tras 13 títulos seguidos para Futsi o Burela, las melillenses rompieron el binomio y levantan su segundo título de su historia y convertirse en el rival a batir.

Adeje fue el escenario de otro capítulo en la historia del fútbol sala femenino español. La Supercopa femenina alzó su telón con una final que no fue solo un partido, sino una declaración de intenciones. Allí, el Melilla CD Torreblanca vino a escribir su nombre en la historia y romper así el binomio gallego-madrileño tras eliminar a Burela y la semifinal y acabar con el actual campeón, el Futsi Atlético Navalcarnero, eterno en su leyenda, en la gran final. Trece años después, hay un campeón que no es ninguno de los dos.
Desde el pitido inicial, se sintió esa tensión eléctrica que solo las grandes citas saben conjurar. El Melilla, con la mirada fija y la presión en cada pase, tomó la delantera temprano. Irene Samper, con la serenidad de quien conoce el peso de cada segundo, cruzó el balón al fondo de la red. Era el primer golpe, un aviso claro de que aquella final no sería un duelo solapado, sería un choque de voluntades.

Futsi, fiel a su ADN competitivo, buscó recomponer el guion. Con rotaciones y un juego paciente, las rojiblancas buscaron brechas entre líneas. Lucharon, pisaron fuerte en cada transición. Pero el Melilla no cedió. Nega, con una entrada implacable al minuto 25, duplicó la ventaja, abriendo una grieta anímica difícil de cerrar.
El ritmo de la final se volvió un vaivén de intensidades: Ana Luiza, desde esquina, encontró el tercer suspiro para su equipo, y aunque Livia marcó para el Navalcarnero, el guion seguía escrito en tinta melillense. Cada recuperación, cada anticipación, resonaba como un verso de combate.

Futsi, en su necesidad, apostó por el juego de cinco, desplegando coraje y ritmo. Pero la respuesta del Torreblanca fue aún más certera: Emilly Marcondes, desde los diez metros, selló la victoria con un tiro que no solo fue gol, fue poema. Cuando el marcador final señaló 5-1, el pabellón se rindió a la evidencia: nacía un nuevo relato en el fútbol sala femenino.
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Melilla CD Torreblanca, con ese golpe de pegada y corazón, estrenó su palmarés en la Supercopa. No fue solo una final ganada, fue una historia publicada con fuerza y estilo, digna de ser contada una y otra vez en los rincones donde el balón encuentra sentido.
Ficha:
Melilla: María Arcas, Ana Luiza, Amandinha, Emilly Marcondes e Irene Samper (quinteto inicial). También jugaron Silvina, Laura Uña, Bía Souza, Nega, Lydia y Dasha
Navalcarnero: Marta Balbuena; Ari, Marian, María Sanz e Irene Córdoba (quinteto inicial). También jugaron Leninha, Livia, Luchi, Patri Blázquez y Bea Parrón (segunda portera).
Árbitros: Sara Gutiérrez y Pedro Antonio Carrillo. Cartulina amarilla para Nega, Laura Uña en el Melilla CD Torreblanca; María Sanz y Ángel González, y con roja Irene Córdoba (39’) en el Futsi At. Navalcarnero.
Goles: 1-0, Irene Samper (3’). 2-0, Nega (25’). 2-1, Livia (25’). 3-1, Ana Luiza (28’). 4-1, Emilly Marcondes (34’). 5-1, Emilly Maronces (38’).
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