El año de Oriol Cardona: aspirante a todo en los Juegos de Invierno
El español afronta una temporada que desembocará en unos Juegos en los que será la gran baza de medalla española. “Intento no pensarlo mucho”, asegura.


Del ostracismo mediático a ser la gran esperanza de su país en unos Juegos Olímpicos. Es el giro de 360 grados que ha dado la vida deportiva de Oriol Cardona (Banyoles, 31 años) desde que en verano de 2021 se anunciara la inclusión del skimo (el acrónimo en inglés para esquí de montaña) en el programa para Milán-Cortina d’Ampezzo. De repente, España tenía una referencia mundial en un terreno, el del invierno, tradicionalmente poco fértil, en el que las medallas olímpicas se cuentan, literalmente, con los dedos de una mano, y el único oro, el de Paquito Fernández Ochoa en Sapporo, tiene ya más de medio siglo de antigüedad.
Cardona cuenta con todas las hechuras para engrosar esa nómina el próximo 19 de febrero, cuando las faldas del Stelvio, cima con tomo propio en la historia del Giro de Italia, acogerán la final de esprint, la modalidad en la que el catalán ha sido dos veces campeón del mundo (2023 y 2025), una plata (2021) y otra bronce (2017). Una prueba frenética en la que se alternan tramos sobre esquís y a pie con ellos a la espalda para después iniciar un descenso. Todo se resuelve en 3 minutos.
La hoja de ruta hacia el esperado (y esperable) podio olímpico está ya marcada. Oriol decidió saltarse la primera prueba de Copa del Mundo, prevista para el 6 y 7 de diciembre en Solitude (EE UU). Sí comparecerá en las tres siguientes, en Courchevel (Francia) el 15 y 16 de enero, Andorra el 25 y 26 del mismo mes y Boí Taüll, en el Pirineo catalán, el 31 de enero y 1 de febrero, el último fin de semana previo a los Juegos. Todo está medido con la idea de que alcance el pico de forma a su llegada a los Alpes italianos, la meca de este deporte, escenario de grandes carreras como la Patrouille des Glaciers, la Pierra Menta o la Mezzalama. Nombres introducidos en el vocabulario deportivo español por Killian Jornet, el hombre que puso a España en el mapa del skimo y allanó el camino que ahora transita Cardona antes del impulso olímpico.
“Por temas de entrenar mejor y evitar el jet lag, el viaje y la fatiga que esto genera, me quedo aquí a entrenar la primera semana. El objetivo de este año son los Juegos, claramente. La idea es que el pico sea más o menos entre mediados y finales de febrero. Porque una vez empiece a competir, ya hay poco tiempo de reacción", asegura desde Tignes (Francia), donde fue buscando los primeros copos de una temporada que empieza fuerte, con buenos paquetes de nieve tanto en los Pirineos como en los Alpes.
“Hay nieve por todos lados. El año pasado, cuando ya nos tocaba volvernos todavía no había nada”, celebra antes de salir a entrenar a menos de 600 kilómetros del lugar en el que aspira a hacer historia. Uno que conoce bien. “Hemos ido varios años a entrenar al Stelvio. A nivel deportivo y de rendimiento, que sea en los Alpes italianos nos beneficia más que si fuera en América o en China o en otro sitio en el que las condiciones cambien y haya más factores que tengas que controlar. El hecho de competir al lado de casa hace que para nosotros sea más cómodo y haya menos imprevistos”, reconoce. Que sea temporada olímpica no le cambia mucho la forma de trabajar: “La base es la misma, los principios son los mismos, pero sí que estoy entrenando un pelín más. He acumulado mejores entrenos antes de llegar a la pretemporada, durante el verano. Eso hace que llegue ahora en un estado de forma bastante bueno”.
Con todo lo que depende de él en orden, la mayor amenaza es lo que no puede controlar. Las expectativas, la presión mediática. “¿Que cómo se come? Pues no pensándolo mucho. Al final, sí que es verdad que el deporte ha dado un giro bastante importante entrando a formar parte de los Juegos. Pero llevo ya mucho compitiendo. Desde que tengo 14, 15 años a nivel internacional. Son muchas temporadas y muchas carreras en mi espalda y no deja de ser una más y hacer lo que llevo tanto tiempo haciendo. Lo importante es poder entrenar bien, el día de los Juegos, el día D y a la hora H, estar bien. Hay que hacer un buen trabajo antes y estamos en camino de hacerlo. Si los entrenos salen estaré tranquilo", confiesa.
La parte positiva de este boom que ha traído la condición olímpica, como es habitual en los deportes minoritarios, es todo lo que eso arrastra a nivel de medios para trabajar. Cardona agradece la “ayuda” del Consejo Superior de Deportes, y subraya lo más importante para él, que con esto “los clubes y centros de tecnificación crecen”, y ahora “se nota que hay una base de jóvenes entrenando y preparando los esprints”. Una de las figuras que vienen pisando fuertes es Laia Sellés, que el año pasado se colgó tres oros en los Europeos Sub-18 y en los últimos Mundiales fue campeona en esprint y plata en individual y vertical.
Quizá sea una opción, aunque le falte experiencia sénior, en caso de que no se recupere a tiempo Ana Alonso, el otro proyecto de medalla con el que contaba España, en suspenso tras sufrir un atropello mientras entrenaba el pasado octubre. Su relevo mixto con Cardona era una gran candidatura tras hacerse con la plata mundialista y ganar la general de la Copa del Mundo el pasado curso (individualmente fue tercera en el circuito y cuarta en los Mundiales), pero las roturas del ligamento cruzado anterior y el colateral interno que le provocó el siniestro lo dejan en el aire. Su intención es estar en Bormio, y por eso ha aplazado el paso por el quirófano al que tendrá que someterse tarde o temprano.
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“Fue una putada cuando nos lo dijeron, un choque para todo el equipo. Nosotros confiamos 100% en Ana y sabemos de lo que es capaz. Confiamos en que la recuperación irá bien. Estoy en contacto con ella y está siguiendo los pasos que tiene que seguir. A ver si la rodilla le aguanta y va todo bien”, le manda un chute de energía Cardona, que a dos meses de la cita ya se ha visualizado con el oro al cuello. “Pero también he visualizado que no pase”, afirma. ¿Sería una decepción? “Hay tantas opciones y tantos factores que pueden influir...”. Entre ellos, el hecho de que nadie cuenta con un bagaje previo en skimo olímpico. Y los Juegos son un animal diferente, capaz de diluir a los más grandes y de encumbrar a perfectos desconocidos, lo que era Oriol Cardona a ojos del gran público hasta hace no mucho. Por eso mismo, haga lo que haga el 19 de febrero, que seguramente sea darle a España una medalla, él y el skimo ya han ganado.
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