De la ‘guerra’, al anhelo de la Finalissima, Mundiales y Eurocopa
La RFEF se marca unos objetivos en los próximos años para volver a impulsar el fútbol sala tras unos años convulsos. El primero: organizar la Finalissima en noviembre.


El fútbol sala español estaba huérfano de alegrías, de las victorias que durante casi tres décadas han forjado su historia, tanto a nivel de clubes como de selección. Pero entonces llegó él, a modo de chaleco salvavidas, para devolver la sonrisa a La Roja y a todo un país, después del enorme batacazo que supuso la eliminación en los octavos de final del pasado Mundial ante Venezuela. Y en cuestión de 15 meses, el panorama ha cambiado radicalmente. Del hundimiento, como nunca antes habíamos experimentado, a la ilusión.
Tras la salida de Luis Rubiales, el nuevo presidente, Rafael Louzán, depositó su confianza en Jesús Velasco, uno de los entrenadores más laureados de la historia de este deporte, para que devolviera a España al lugar que le corresponde. El toledano tomó las riendas de la selección española en noviembre de 2024 y tocó las teclas necesarias en tiempo récord para que la Absoluta se proclamara campeona de Europa por octava vez en su historia el pasado fin de semana en Liubliana (Eslovenia).
Una revolución, una ascensión meteórica que tiene en la figura de Velasco el pilar que debe sostener el rumbo del fútbol sala español en los años venideros, con un nexo de unión entre afición, clubes y entidades federativas muy claro: la Selección. “Es la locomotora”, decía Velasco durante su reciente visita a la redacción de AS, consciente del impacto que tendrá el éxito deportivo de la Selección en la actual recuperación mediática y deportiva del futsal a todos los niveles. Para muestra, los datos de audiencia de una final ante Portugal que en su retransmisión en La 2 alcanzó un share de 4,4% (media de 457.000 espectadores), con un pico máximo de 527.000 telespectadores.
El interés existe. Nunca se fue del todo, y solo falta vender bien el producto para reenganchar a la gente, especialmente, a todos aquellos que están dispuestos a pegarse al televisor para ver su selección de fútbol sala pelear por todo, sean más o menos fieles seguidores de este deporte. “Tengo que reconocer que el presidente Louzán está ayudando, aportando, está presente y es receptivo a lo que se le dice. Desde luego nos sentimos apoyados por la federación y tenemos que conseguir, después de toda esta guerra de la que venimos, que vayamos todos adelante y ayudemos todos dentro de lo posible”, explicaba Velasco en AS.
En estos momentos, los planes están claros. Según pudo confirmar este diario, además de estar sobre la mesa la posibilidad de que la RFEF organice la próxima Finalissima de fútbol sala en noviembre, con la presencia de España, Portugal, Brasil y Argentina, la Federación presentará candidatura a los próximos Mundiales, tanto masculino (2028) como femenino (2029). La perspectiva para la Finalissima es sumamente optimista, mientras que la del Mundial masculino se ve más complicada, ya que Marruecos parte ahora mismo con cierto favoritismo. El colofón para la RFEF, que le da más margen de maniobra, sería una Eurocopa 2030 para la que también presentará candidatura.
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“Es normal que haya esa intención. Si yo soy Louzán y miro lo que tengo aquí, en el fútbol masculino, en el fútbol femenino, en todas las categorías inferiores... Estamos siempre en finales, también en fútbol sala masculino y femenino. Si yo soy el presidente de la Federación de Fútbol y veo lo que tengo, diría que somos muy buenos. Él sabe que es una responsabilidad, y a mi me van a pedir que sigamos ganando”, resumía Velasco sobre la hoja de ruta de una RFEF que, definitivamente, va a apostar muy fuerte por el futsal español.
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