EspañaESP
30
AustriaAUT
25
Finalizado
Balonmano | Campeonato de Europa

España se saca el clavo austriaco

La campanada de Serbia ante Alemania (30-27) puede convertir el choque del lunes como definitivo para estar España en la segunda ronda.

Jordi Ribera dirigiendo a España.
CHRISTOPHER NEUNDORF
Enrique Ojeda
Actualizado a

El empate de hace dos años (33-33) en Alemania que dejó a los Hispanos fuera del Europeo no era espina clavada para los españoles; más bien un clavo en el pie muy doloroso porque supuso una mala despedida para algunos jugadores históricos. Por eso, hoy, con ese 30-25 (19-12) que supone la eliminación austriaca y que apunta hacía la segunda ronda de los de Jordi Ribera, es un alivio, una auténtica liberación en la moral española.

La forma de conseguirlo ha sido con mucha aplicación defensiva, metiendo a Sergey Hernández en el partido para que en la selección se muestre como en el Magdeburg. Su 40 por ciento de paradas antes del descanso sirvieron para decantar el choque.

Austria no apostó tanto como se pensaba por el siete contra seis; es más, cuando lo utilizó no sacó rédito. El pivote Wagner (seis tantos) generó más problemas con el juego clásico.

El juego español fue coral. No hay destacados individuales, salvo la portería, porque Biosca salió a detener tres penaltis y sólo encajó uno. Pero hay algunos jugadores que Ribera va ganando para la causa, como Abel Serdio (notable en ataque y defensa), o Gurri, o Barrufet, o Serradilla, cada vez más suelto en el centro defensivo.

Austria mejoró en la segunda parte por la irrupción de Mostl, un portero que en la primera mitad sólo hizo una parada, y diez en la segunda. Bilyk fue el lateral elegante, y Hutecek el cerebro del equipo, que acusó el cansancio.

El empate de hace dos años (33-33) en Alemania que dejò a los Hispanos fuera del Europeo no era era espina clavada para los españoles; más bien un clavo en el pie doloroso porque supuso una mala despedida para algunos jugadores. Por eso, hoy, con ese 30-25 (19-12) que supone la eliminación austriaca y que apunta hacía la segunda ronda de los de Jordi Ribera, es un alivio, una auténtica liberación en la moral española.

La forma de conseguirlo ha sido con mucha aplicación defensiva, metiendo a Sergey Hernández en el partido para que en la selección se muestre como en el Magdeburg. Su 40 por ciento de paradas antes del descanso sirvieron para decantar el choque.

Austria no apostó tanto como se pensaba por el siete contra seis; es más, cuando lo utilizó no sacó rédito. El pivote Wagner (seis tantos) generó más problemas con el juego clásico.

El juego español fue coral. No hay destacados individuales, salvo la portería, porque Biosca salió a detener tres penaltis y sólo encajó uno. Pero hay algunos jugadores que Ribera va ganando para la causa, como Abel Serdio (notable en ataque y defensa), o Gurri, o Barrufet, o Serradilla, cada vez más suelto en el centro de la defensa.

Austria mejoró en la segunda parte por la irrupción de Mostl, un portero que en la primera mitad sólo hizo una parada, y diez en la segunda. Bilyk fue el lateral elegante, y Hutecek el cerebro del equipo, que acusó el cansancio.

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En el debe de España están las segundas partes. Frente a Serbia también perdió ese parcial. El lunes, ante Alemania, choque clave para tener opciones en la segunda ronda, se debe corregir. Además, tras la campanada Serbia de remontar para ganar a Alemania 30-27 (13-17), los de Ribera pueden tener casi la obligación de puntuar ante los germanos, porque podría ocurrir un triple empate a cuatro puntos: si Serbia gana a Austria, a España le valdría con perder por dos tantos, pero en balonmano la especulación sólo es no perder.

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