España cae ante Portugal y se queda fuera de la final del Europeo
Los Leones se quedan fuera de la final que acogerá Butarque el próximo fin de semana en un partido plomizo.


España faltará a la final del Campeonato de Europa que acogerá Butarque el próximo fin de semana. Sí estará en la de consolación, que se disputará también el recinto de Leganés, tras caer este domingo con justicia ante Portugal en Lisboa (26-7), pero podría decirse que organiza una fiesta de la que no formará parte, pues hace tiempo que pelear por un tercer puesto en este torneo no es el objetivo. Menos si eso implica caer ante el vecino, espejo recurrente en según qué aspectos de un tiempo a esta parte. Y menos aún de la forma en que se hizo, con uno de los partidos más pobres que se recuerdan en la historia reciente de este equipo.
Nada funcionó en un ambiente ya de por sí plomizo, desangelado el Estadio do Restelo de la coqueta capital portuguesa. España se desangró por todos sus puntos fuertes. Por las fases estáticas, por los constantes errores en el juego a la mano... Fue un equipo totalmente descoordinado. El caos controlado de Portugal exige método y disciplina, conceptos que no aparecieron en las filas de los Leones en ningún momento.
Un pack con los Top-14, García y Zabala, con la veteranía de Foulds, con la pujanza juvenil de Ariceta, se vio desmantelado en la melé, donde se fraguaron cerca de media docena de golpes que fueron permitiendo a Domingos Cabral ir castigando los ánimos de la tropa rival como una gota china. Cuando se desordenaba fruto de la desesperación, los finos tres cuartos lusos olían la sangre y se lanzaban al cuello de la presa. Especialmente dañino, como siempre, Rodrigo Marta, un jugador al que esta España nunca ha terminado de descifrar.
Tampoco pagó esta vez la apuesta por el joven Richardis en el 10. De un pase claro a Carmona ignorado por Bell cuando la Selección olía a ensayo, que acabó en pérdida, y de una frivolidad inmediatamente posterior de Lulu nació el primer mordisco de los Lobos, que se iban al descanso con un buen margen gracias a esa eléctrica incursión y el pie de su apertura. El escenario exigía decisiones y Bouza no tardaba en retirar del campo a Kerman, algo espeso en la dirección, para añadir a la ecuación el ‘factor X’ de Tani Bay. También a Zabala, a ver si la contundencia de Merkler solucionaba los problemas de la delantera.
Nada cambió demasiado. La melé siguió maniatada, se sucedieron de nuevo las imprecisiones en la transmisión y cerca del ecuador del segundo acto Marta penalizó de nuevo el errático deambular de España por el campo en un contraataque fulminante. El ambiente se fue cargando con varios enganchones y Saleta, en una maniobra de pillo en una de las escasas visitas españolas en la 22 local, evitó al menos lo que iba para rosco. Fue el único destello de unos Leones que jugarán el próximo domingo desde las 16:00 por el ‘bronce’ contra Rumanía, derrotada por Georgia en la otra semifinal.
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