BOXEO

El último año del campeón

Kiko Martínez se reivindicó tras ganar el Mundial del peso pluma, derrotando a Kid Galahad, a sus 35 años y ya piensa en "dos defensas más" antes de colgar los guantes.

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Kiko Martínez posa junto a uno de sus perros, Oreo, su oveja Copito y sus dos ocas.
Fito González

Apenas un pequeño corte suturado en la ceja derecha y un par de morados debajo los ojos. Ese es el único resquicio que le queda a Kiko Martínez en su cuerpo de la batalla del pasado sábado contra Kid Galahad en Sheffield (Reino Unido). Mientras, en las vitrinas de su salón ya luce en lo más alto el cinturón de campeón del mundo de la IBF, en peso pluma. Otro más.

A sus 35 años, La Sensación asimila los éxitos y las derrotas de una manera más reflexiva. Ya no le brillan los ojos como cuando debutó como profesional ante David Casero en la Cubierta de Leganés, en 2004, o como cuando noqueó en el primer asalto a Bernard Dunne, en Dublín, en 2007. Este título mundial constituye un reencuentro consigo mismo, una reivindicación, un zasca en toda la boca a "aquellos que me llamaban viejo, me decían que estaba acabado y ya no tenía nivel para estos combates... Ahí está el cinturón".

El KO a Galahad en Sheffield fue una liberación. Unas horas después de la hazaña, aún sin digerir del todo el éxito, se le nota en paz. Consigo mismo y con el mundo del boxeo. Tanto que se lanzó a anunciar en AS la fecha de su retirada: "Un año más y se acabó Kiko Martínez. Dos defensas más, en marzo o abril la primera. Y después de la segunda lo dejaré para ser entrenador".

365 días más de vida "de monje", como dijo en su primera entrevista tras vencer a Galahad. Un año más de entrenamientos sin descanso, combinando el gimnasio con su propia casa en Torrellano (Alicante), donde tiene montado un auténtico set de entrenamiento al aire libre, cerca de su mujer y sus dos hijas, entre árboles frutales y animales. Allí donde el campeón es feliz.

Primera defensa

Una vez decididos sus planes a corto plazo ya tiene en la cabeza cómo serán sus próximos meses. Primero, un mes de 'descanso' a lo Kiko Martínez. Para hacerse una idea, 36 horas después de bajarse del ring, viaje de vuelta incluido, estaba por los campos de Torrellano corriendo 12 kilómetros "para no retener líquidos".

Y a partir de ahí reemprenderá los entrenamientos con vistas a la primera defensa. "Son dos meses de preparación para una pelea", explica Martínez. El alicantino tiene firmados dos combates más con la promotora inglesa Matchroom (Eddie Hearn). Será él junto a la empresa que guía su carrera, Maravillabox, quienes decidan contra quién, dónde y cuándo será su penúltimo baile. En eso también ha madurado Kiko. Atrás quedaron las declaraciones en las que retaba a su próximo rival sin aún haberse bajado del ring: "Decidirán mis managers". Eso sí, le gustaría "que fuese en España".