MONTAÑISMO

Txikon: "Subir los 'ochomiles' ya no tiene trascendencia"

El montañero vizcaíno inició el día 31 el viaje de aventura hacia el Manaslu, la octava cima más alta del planeta, bajo el duro invierno que vivimos. La pandemia no le amedrenta.

Alex Txikon 2021
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Alex Txikon (Lemoa, 39 años) encara los 8.163 metros del Manaslu con el italiano Simone Moro y al guipuzcoano Iñaki Álvarez. La expedición durará unos dos meses y los alpinistas tratarán además de encadenar la octava cima más alta del planeta con la del Pináculo Este (7.992 metros), el sietemil más alto del mundo.

¿Muchos nervios en esta nueva andadura?

Es lo que hay en la fase de preparación, cuidando los detalles y deseando que todo salga bien.

El invierno en España está siendo duro, en el Manaslu...

La situación está difícil, pero llevamos muchos años. Hemos ido 25 veces a Nepal, pero nunca con una pandemia.

¿Qué tiene el invierno que tanto le seduce?

Es especial subir en invierno. Muchos sufren, pero yo lo veo como mi zona de confort.

Sergi Mingote desafía al k2

La valentía de Alex Txikon es compartida por Sergi Mingote, que está en el K2 (8.611 metros) con la firme intención de liderar la primera expedición en hollar en invierno el coloso de la cordillera del Karakórum, que sólo es superado en altura por el Everest. En ese mismo desafío se encuentra Nirmal Purja, el alpinista nepalí que coronó en 2019 las 14 cimas más altas de la tierra en sólo 190 días.

¿El Everest y sin oxígeno es una espina clavada?

No lo tengo abandonado. Lo veremos. Hay una gran diferencia en los ochos raspados y los casi nueve mil del Everest, sólo le faltan 150 metros para alcanzarlo, es muchísima altura. Meterme por cuarta vez en ese berenjenal tal y como está la situación en Nepal... no me meto ahora en eso.

¿Y el K2 en invierno es irrealizable o caerá?

Hay mucha gente por ahí este año. Hay pocas montañas con opciones invernales. Parece que se están ganando metros con mucha rapidez en el K2, pero si es el K2 que conozco yo o el Karakórum que he visto, eso es muy complejo. Si tienes diez días de buen tiempo, te enchufas una botella de oxígeno e igual lo logras.

Estuvo con Reinhold Messner, el primero que escaló los 14 'ochomiles'. ¿Su ídolo?

Como todos los pioneros, te abren camino a algo que era inaccesible. Por sus logros gente como yo lo tenemos más fácil.

Siempre dice que lo mejor de estas escaladas es volver con vida.

Es así. Hay ganas de que la montaña te deje la oportunidad de llegar a su cumbre. Si el entrenador te tiene siempre en el banquillo, no hay ilusión.

Nadie ha hecho todos los 'ochomiles' en invierno.

¡A mí me ha pillado mayor ese reto! Llevo diez años con eso a vueltas y he hecho uno... Simone Moro es el que mejor registro tiene y en más de dos décadas suma cuatro. Es costoso. Más que la cantidad me importa la calidad. Salvo los primeros, que lo hicieron con estilo y con arte, ahora los 'ochomiles' ya no tienen ninguna trascendencia alpinística.

Su película se titula 'La montaña desnuda', pero el verdadero desnudo es el himalayista ahí arriba.

Es así, eres tú y la montaña.

¿Es un lobo solitario?

Quizá, pero solo con trabajo en equipo se logran las cosas.

Tanto riesgo y aquel desafío en Azpeitia con Mikel Larrañaga en 2017 (levantar 20 veces un cilindro antiguo de 100 kilos, cortar troncos y correr) le envió al hospital.

Cierto. Estuve más cerca de morir ahí que en una montaña. Tenía costillas fisuradas, estaba deshidratado... casi me quedo muerto en una plaza de toros, vaya tela.