VELA

El espionaje, el arma secreta de la Copa América de vela

Después de la filtración de secretos denunciada por el Emirates Team New Zealand repasamos otros episodios de espionaje que se han producido en la competición.

Imagen de una de las embarcaciones del Emirates Team New Zealand.
Twitter @EmiratesTeamNZ

El caso de filtración de secretos desvelado el lunes por el Emirates Team New Zealand es uno más de los muchos que se han registrado desde hace décadas en la Copa América, competición en la que se invierte mucho dinero en el desarrollo tecnológico.

Pequeñas innovaciones pueden proporcionar grandes ventajas a los competidores y el espionaje y las filtraciones aumentan a medida que los equipos prepararan sus barcos antes de la primera prueba en diciembre.

Para los participantes, conocer lo que hacen sus oponentes es tan importante como su propio programa.

El hecho de que el Emirates Team New Zealand, como defensor del título, haya tenido el derecho a que el monocasco con 'foils' (alerones) AC75 de 22,90 metros de eslora sea el utilizado para la competición ha aumentado la necesidad de conocimientos de sus rivales.

El Emirates Team New Zealand anunció a comienzos de semana el despido de una empresa contratista por supuestas filtraciones de secretos de su base en el puerto de Auckland durante varios meses.

Dicha empresa, no identificada, tenía acceso a toda su base en Hasley Street. El director general del equipo neozelandés, Grant Dalton, dijo que tenían sospechas desde hacía seis meses y que la base del puerto había sido 'barrida' electrónicamente en dos ocasiones para que los 'hackers' no pudiesen penetrar en los sistemas y ambas habían resultaron negativas.

La Copa América está considerada una de los grandes citas deportivas del mundo y ya en las décadas de 1980 y 1990, cuando Nueva Zelanda entró en la lucha por ganar la prueba, surgieron varios escándalos de espionaje que obligaron a los organizadores a prohibir diversas formas de seguimiento a los equipos.

En 1983 los tripulantes australianos detuvieron a un buzo canadiense cerca de sus muelles en Newport (Estados Unidos), donde el 'Australia II' estaba amarrado con su quilla secreta alada debajo del agua. Los australianos ganaron y pusieron fin al largo dominio de 132 años de Estados Unidos en la Copa.

El magnate estadounidense Bill Koch, dueño del equipo 'America3' en la edición de la Copa de 1992 en San Diego (Estados Unidos), dejó boyas con sistemas electrónicos cerca de los campos de regatas, en un esfuerzo por evaluar la velocidad de los barcos rivales.

En esa edición de la Copa varios equipos usaron helicópteros para tomar fotografías aéreas de los barcos de los competidores, tratando de descubrir los apéndices ocultos de sus embarcaciones.

Uno de los casos más destacados ocurrió en la edición de 2003 en Auckland (Nueva Zelanda), cuando información clasificada del sindicato estadounidense 'OneWorld' fue ofrecida a su otro rival estadounidense 'Oracle' por 2,5 millones de dólares.

La oferta incluía detalles secretos sobre el diseño del casco, las técnicas de navegación del equipo e información de los miembros del equipo. En todo un gesto de deportividad, 'Oracle' no la aceptó y denunció a quienes intentaban venderles la información.

Pero diez años después, antes en la edición de San Francisco (Estados Unidos) en 2013, el mismo 'Oracle' fue sancionado por modificar irregularmente sus barcos en la Series Mundiales de la Copa, días antes de la final de aquella edición

Se le impuso una sanción de dos puntos antes de empezar la final, se multó al equipo con 250.000 dólares, se expulsó a tres miembros de la tripulación y se suspendió a un cuarto. Fue el castigo más duro en los 162 años de historia de la Copa América.

El australiano James Spithill, dos veces ganador de la Copa América (2010 y 2013), que será el patrón del 'Luna Rossa-Prada' en esta edición, ha explicado que "se puede aprender mucho de los rivales y de eso se trata en este juego: puedes mirar a tus competidores y no solo tomar sus lecciones de navegación sino también mejorarlas".

La ironía de este último escándalo es que el equipo de Nueva Zelanda ha sido víctima de espionaje en un momento en que habían trabajado mucho para relajar algunas de las reglas de vigilancia en torno a la Copa.

Ahora los barcos se colocan en sus cunas del muelle sin faldones para ocultar cascos sensibles o diseños de apéndices. Además, los equipos pueden filmar el entrenamiento de sus rivales.