PELOTA

Oinatz gana el Cuatro y Medio y se hace con la triple corona

Ganó por la mínima a un Altuna III artista en Vitoria, calcando la semifinal ante Urrutikoetxea. Fue un partido muy duro físicamente. Suma el triunfo al Manomanista y Parejas

Vitoria
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Oinatz gana el Cuatro y Medio y se hace con la triple corona
JOSE RAMON GOMEZ EFE

Oinatz Bengoetxea ya tiene la triple corona. Entra en el Olimpo de pelotaris que han ganado Manomanista, Parejas y Cuatro y Medio. Se suma al cuadro de honor que conforman Retegi e Irujo (lo lograron en una misma temporada y el iberoarra en dos ocasione), Aimar, Arretxe, Barriola y Urrutikoetxea. El leitzarra se resiste a que la vieja generación de cracks ceda el testigo a estos chavales que, como Irribarria, vienen pegando fuerte. En un partido muy emocionante con varios tantos memorables, Bengoetxea VI supo mantener el temple y hacer valer su experiencia. Lo vio ganado, perdido y de nuevo ganado con esa impronta felina que tiene de agarrarse al frontón. Que se lo digan a Urruti. Acabó emocionado, dedicando el triunfo a la afición, sollozando. En la entrevista televisiva final tuvo que hacer una pausa porque no podía hablar. Asegarce le apartó de los festivales veraniegos y se le vino encima toda la rabia del mundo. No tiró una sonrisa hasta que minutos después del cartón 22 se desató su familia hasta donde estaba. Boqueaba, estaba muerto física y mentalmente. Le llegó el vuelco tras el tope de adrenalina. Se rompió el idilio de Jokin con el Ogueta, donde ganó en la octava jornada de cuartos del Parejas y los tres de la Feria de la Blanca. Tendrá más oportunidades, eso es seguro.

El ritmo fue endiablado, inalcanzable para muchos pelotaris del cuadro del acotado, dando enorme velocidad a la pelota. La diferencia entre Irujo y Aimar, los genios de la era moderna de la pelota, con Oinatz no ha sido grande, pero éste siempre ha viajado en segunda clase con respecto a ambos. Así que es normal su rostro emocionado. Juan está fuera por una anomalía cardíaca y Aimar va bajando sus prestaciones; por tanto, estaba ante el último tren para agarrar txapelas. Igual llegan ahora, en el otoño de su carrera. Lleva seis finales en sus 14 años como profesional. Empezó como un ciclón, con su saque, su pelota más viva y un remate furibundo: 4-0 y 6-2. Jokin estaba incómodo, restando a bote (se comió siete tantos de saque y fue clave), hasta que pudo recuperar la iniciativa con un dos paredes de billarista. Una tacada de 0-5 (9-12) creó incertidumbre en el colorado. Oinatz corría centrado y cuando quería decidir si iba a pared o al ancho ya era tarde. El partido fue un tobogán hacia un lado y otro.

Con 17-12 todo parecía de color colorado. Pues luego el chaval se puso con 20-18 y acariciaba su primera txapela. Al final encajó ocho tantos que le hicieron mucho daño. Hubo empate a 21 después de que ambos se enredaran en el txoko, huyendo del ancho para no fallar. Oinatz lanzó una escapada que su rival no dupo levantar. Ya paró aquel a Urruti en semifinales con saque de éste en el Labrit y pelota abajo. Su capacidad de sufrimiento empujó el trofeo de lana hacia Leitza. Esta vez estuvo con la cabeza más fría que Altuna III. Siempre te tiene que sonreír la suerte y en Vitoria le ofreció una carcajada. Al final se lo dedicó a un amigo fallecido y a su hijo.