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Jesús Tortosa, sin medalla de bronce en el punto de oro

JUEGOS OLÍMPICOS | TAEKWONDO

Jesús Tortosa, sin medalla de bronce en el punto de oro

El español se plantó en la lucha por el bronce con el descaro de sus 18 años, pero no consiguió adjudicárselo ante el dominicano Luisito Pie.

Juegos Olímpicos Río 2016, Día 13, hoy 18/08/2016 en directo

Jesús Tortosa se plantó en la lucha por el bronce con el descaro de sus 18 años, pero no consiguió adjudicárselo ante el dominicano Luisito Pie, con el que perdió en el punto de oro tras igualar un combate que iba perdiendo por 5-0 con una patada en giro en el último segundo.

No consiguió vengar a su padre. Porque el otro Jesús, que fue el seleccionador nacional en Londres 2012 donde el taekwondo obtuvo un pleno de medallas, sufrió también lo que es perder una medalla en otros Juegos, los de Seúl hace 28 años, cuando fue deporte de exhibición y acabó cuarto. Su hijo lo tuvo en sus manos, pero terminó quinto.

Tortosa padre vio en la grada cómo el niño perdía a primera hora de la mañana con el chino Shuai Zhao por 7-3 (“lo tenía controlado y se lanzó a hacer algo que no debía, quiso rematar”) y cómo eso le condenaba a esperar diez horas hasta volver a competir. En el taekwondo, donde se reparten dos bronces, hay un segundo camino: el de la repesca. Si el chino entraba en la final, lo que consiguió a las 17:15 de Río con los dos viéndolo en la grada, se abría otra puerta.

Por ella entró el madrileño, un luchador moderno, al que su padre define como “longuilíneo y frío en competición” con una relación altura-peso (186 m. para 58 kilos) que le hace superior a sus rivales en cuanto a alcance. Un nuevo Joel González. En el segundo combate, superó al marroquí Omar Hajjami con el temple que no mostró en el primer cruce. Puntuó (golpe de puño y de pie a la cabeza) en el primer asalto y conservó hasta el 4-0 final. Su madre, sus dos hermanos (Hugo y Celia, otros dos luchadores de nivel), sus primos y miembros de su club se mordían las uñas y coreaban su nombre.

Quedaba seis minutos divididos en tres asaltos para saldar una cuenta pendiente desde hace 28 años. Empató con una patada espectacular, pero el punto de oro no fue suyo.

“Me lo he pasado muy bien, ojalá los Juegos fueran todos los días. Me la jugué porque no quería irme así y luego el punto de oro fue una lotería. Hubiera sido bonito acabar la remontada con una victoria”, se consoló.

 

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