Francia, el arbitraje y los postes mandan a las Guerreras a casa
Perdieron en cuartos por 26-27 dejando escapar una ventaja de 7 goles. Las colegiadas rusas decretaron ocho exclusiones y una expulsión por dos de las galas.


Cruel y un punto injusta. Así fue la eliminación de las Guerreras, que no podrán luchar por las medallas tras caer con Francia por 26-27 después de una prórroga y de dejar escapar siete goles de ventaja en la segunda parte. Macarena Aguilar se encontró con el palo y Nerea Pena tuvo un tiro para forzar otra prolongación, pero apareció otra vez la madera… y el adiós a Río.
Tras una primera mitad perfecta, en la que se fueron al descanso siete goles por delante (12-5) no supieron sostenerse, en parte por las ocho exclusiones y una expulsión (de Eli Chávez en el tramo decisivo) que sufrieron las españolas por sólo dos de las galas. Los últimos minutos de la segunda parte se jugaron en inferioridad. Jorge Dueñas, el entrenador, lo definió como un arbitraje “sibilino”.
España salió con ganas de revancha ante una Francia que les dejó fuera de los cuartos en el Mundial de Dinamarca en diciembre pasado con un penalti con el tiempo ya concluido y se tiraron a la yugular de las galas. Con corazón, defensa y mucho talento en ataque se metieron al descanso siete goles por delante (15-5).
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Francia se presentaba como un muro que sólo había encajado una media de 19 goles por encuentro, pero la tapia la levantaron las de Jorge Dueñas con Lara González, Eli Chávez y Marta Mangué (estas dos últimas juegan en Francia) y, sobre todo, Silvia Navarro. La gata del Remudas (1,69 cm) acabó el primer tiempo con un 55% de aciertos (6/11). Con cinco goles de Lara González (dos desde siete metros) y tres de Carmen Martín antes del descanso se oteaban las semifinales.
En la segunda mitad, las francesas de acercaron a cuatro (14-10) pero volvió a aparecer Navarro. La portera, que casi no tapa puerta pero lo suple con una elasticidad, reflejos y salto fuera de lo común puso en pie al pabellón (literalmente) con varias paradas, entre ellas a la estrella de Francia, Lacrabere. Acabó el partido con un 37%. Las guerreras se dispararon a siete goles de ventaja (18-11), pero luego la renta fue menguando. Porque Francia creció y porque las colegiadas rusas Alpaidze y Berezkina fueron demasiado rigurosas con España y permisivas con las galas. Eso minó la moral. Se llegó a la prórroga y se consumó la tragedia entre lágrimas. Contra los palos y contra las árbitras.