Río recorta un 10% sus gastos para desactivar protestas

JUEGOS OLÍMPICOS 2016

Río recorta un 10% sus gastos para desactivar protestas

Brasil, en recesión económica, y Tokio aplican la receta de la austeridad que no le valió a Madrid 2020. Río adelgaza en voluntarios y ceremonias.

Los Juegos de Río 2016, a diez meses de la inauguración, intentan adelgazar su apartado de gastos en un 10%. La primera economía iberoamericana entró en recesión en agosto pasado y se espera que la situación continúe el año próximo. Lejos queda octubre de 2009, cuando Lula da Silva, mapamundi en mano que reflejaba un vacío olímpico en Sudamérica, ganó a Madrid y anunció que la cita dejaría un legado de infraestructuras y prosperidad para la ciudad.

“La época de derrochar se acabó. Debemos organizar unos Juegos económicamente sostenibles y ser creativos en la forma de concretar esos costes”, explicó Mario Andrada, director de comunicación del Comité organizador a los periodistas. Se quieren desactivar así protestas como las que se dieron durante el Mundial de fútbol y en agosto de este año, cuando miles de brasileños se manifestaron en 150 ciudades contra el gobierno de Dilma Rousseff, la corrupción y el derroche. “La gente se irrita con el lujo y los excesos. Hay que apretarse el cinturón”, reconoce Andrade.

Brasil se aplica ahora la receta de la austeridad que el Comité Olímpico Internacional alabó a Madrid, pero luego sancionó en la votación de Buenos Aires, para dar los Juegos del 2020 a Tokio. Un Tokio que ya anunció en marzo una reducción de 1.000 millones de dólares en su presupuesto y que repiensa desde cero su fastuoso estadio olímpico encargado a Zaha Hadid, porque los costes se habían duplicado. La Agenda 2020 que aprobó el COI, que ahora sí recomienda austeridad y sostenibilidad, es la tabla a la que se abrazan brasileños y japoneses para justificar unos tijeretazos que, claro, no figuraban en sus dossiers ganadores.

Río 2016 intenta reducir el 10% de gastos operacionales adelgazando de 70.000 a 60.000 los voluntarios, uniformes, transporte o la ceremonia de apertura. Pero en algunos departamentos, el recorte puede llegar al 30%. Son gastos que proceden de patrocinadores privados, ya que son parte del presupuesto operacional que debe igualar, en teoría, los ingresos obtenidos para que el déficit sea cero.

Viene a cuento porque el gobierno federal ha anulado un apartado legislativo que contemplaba cubrir un posible déficit operacional con dinero público. Río avanza mientras el alcalde Paes niega rotundamente que la vela vaya a abandonar la contaminada Bahía de Guanabara para trasladarse a Buzios. Mientras la hípica peligra y podría llevarse a otro país por retrasos en los problemas sanitarios. Mientras Dilma Roussef promete un evento “impecable”. Todo “muito bom”, pero con la tijera en la mano.

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