Yuppies en la cresta de la ola
El surf era un deporte de hippies en los 70, pero ahora los yuppies han tomado las playas con sus todoterrenos lujosos y sus tablas exclusivas.

El tenis fue la locura en los 80 y los norteamericanos pagaban una fortuna para acudir a las escuelas de tenis y tomar clases con los entrenadores de moda y en los noventa el jugar al golf con un hándicap respetable era obligatorio para los ejecutivos que acudían a los clubes más caros a entrenarse a golpe de talonario con los profesionales.
Ahora el deporte de los ricos en Estados Unidos es el surf, deporte que ha cambiado su imagen con aquellos hippies que en los 70 ocultaban entre las olas sus frustaciones contra sus padres, la vida y la falta de oportunidades. Ahora, muchas zonas de California conocidas por sus olas están repletas de todoterrenos lujosos, tablas espectaculares, yuppies, ejecutivos, corredores de bolsa, banqueros y mujeres maduras que derrochan su adrenalina entre la espuma, las aguas, los golpes de mar y la arena de la playa. Por 10.000 dólares al día, una familia puede disfrutar de unas vacaciones en Indonesia a bordo de un barco-hotel con 15 habitaciones, tres comidas diarias, un helicóptero a su servicio y una pequeña nave para llevar a los tripulantes a los lugares donde se forman las olas más altas y un instructor exclusivo que les enseña a montar en la tabla. El surf ha igualado al golf como un deporte ideal para hablar de negocios durante su práctica.
El negocio.
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En los greens se han cerrado los contratos laborales más famosos de Wall Street. Ahora en las playas de California, Long Island o Australia, a la espera de la ola buena, se negocia entre millonarios en un deporte de jóvenes con pocas aspiraciones en los 70. Chris Mauro, director de la revista Surfer, declaró a The New York Times que en los 70 "si practicabas surf y vestías traje y corbata, ocultabas esa afición. Ahora eres la estrella de la compañía". Todd Juneau, veterano surfer, advierte que "en San Diego nunca sabes con quien surfeas. Puede ser un ejecutivo, un juez, un millonario...".
En la actualidad hay unos dos millones de aficionados al surf en este país, casi la mitad más de los que había hace 20 años. Y la popularidad de este deporte ha aumentado el precio de las casas cercanas a muchas playas en zonas conocidas por sus olas y ha empujado a los más pudientes a descubrir países como Costa Rica, Nicaragua y la Baja California mejicana.