Triatlón | La intrahistoria

El corazón del gallego pasa la ITV

A Javier Gómez Noya le detectaron en 2000 un problema en el corazón, una valvulopatía aórtica congénita. Su aorta bombea más sangre de lo normal. Eso tiene un efecto positivo para un deportista, que gana en capacidad para oxigenar la sangre, pero también un riesgo altísimo: la muerte súbita. En esta paradoja vive este gallego de Ferrol nacido en Suiza. Ni los médicos se ponen totalmente de acuerdo.

El Consejo Superior de Deportes (CSD), a través de un informe de su cardióloga Araceli Boraíta, instó en abril de 2005 a la Federación Española de Triatlón a que retirase la licencia a Gómez Noya "por una patología cardíaca que haría peligrar su vida si continúa en activo".

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Pero Noya, que en 2003 se había proclamado campeón del mundo Sub-23, no se rindió. Su Federación de Galicia apoyó la iniciativa de que compitiera con licencia francesa en Mulhouse. Paralelamente, uno de los mejores cardiólogos internacionales, el británico William McKenna, le hizo un estudio favorable.

El pasado febrero, el CSD accedió a devolverle la licencia, pero con condiciones. Noya tiene que pasar un reconocimiento, una especie de ITV, cada seis meses con McKenna. Además, la Federación le ha hecho firmar un documento ante notario en el que asume los riesgos.

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