La evolución del dopaje
Ajonjolí para los griegos
El uso de sustancias para mejorar el rendimiento se remonta a los inicios del deporte. Los griegos se dopaban con hongos alucinógenos y semillas de ajonjolí y los gladiadores romanos con estimulantes.
Estricnina en maratón
Los estimulantes eran frecuentes a principios del siglo XX. El estadounidense Thomas Hicks, oro en maratón en los Juegos de Saint Louis 1908 y payaso de profesión, fue dopado con pastillas de estricnina y coñac. Entró en coma y casi se muere.
Sangre de quita y pon
En los setenta nace el dopaje sanguíneo. El deportista se entrena en invierno en altitud y se extrae la sangre oxigenada, que se inyecta cuando llega la época competitiva. El finlandés Lasse Viren, oro olímpico en 1972 y 1976 en 5.000 y 10.000, precursor.
La EPO hace furor
La Eritropoyetina (EPO) es el dopaje de los años noventa. Es una sustancia sintética que provoca el aumento de glóbulos rojos. La usan ciclistas, esquiadores de fondo y atletas de larga distancia.
La THG invisible
La Tetrahidrogestrinona (THG) fue desarrollada a finales del siglo XX y principios de este por los laboratorios Balco. Es un anabolizante que en principio no se podía detectar. La delación del técnico de Marion Jones y Tim Montgomery la sacó a la luz.
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La genética que viene
Es el nuevo desafío para los que luchan por un deporte limpio. Los experimentos con animales, ya generalizados, se extenderán pronto a los deportistas, si no lo han hecho ya. El reto que se plantea es cómo detectar este tipo de dopaje.