Una tromba de agua paró dos horas la competición
Glory Alozie: "Era imposible correr y pasé miedo".

La lluvia convirtió ayer al Estadio de Helsinki en una piscina. Tanto descargaron las nubes, que la competición tuvo que ser detenida durante dos horas y varias pruebas que debían disputarse, aplazadas. Las vallistas de 100 metros, entre ellas Glory Alozie, estaban sobre la pista hacia las 17:45 horas, cuando la furia del agua obligó a los jueces a parar la competición. Atletas, fotógrafos y demás personal tuvieron que meterse en las instalaciones interiores mientras la virulencia de la tormenta, unida al viento, hizo que se mojaran hasta los espectadores que estaban bajo techo.
Los organizadores, en un alarde de optimismo, hicieron sonar por la megafonía la canción Who will stop the rain (Quién va a detener la lluvia) de Credence Clearwater Revival. Sólo surtió efecto pasadas dos horas.
Media hora después de la interrupción amainó el temporal, pero sólo diez minutos más tarde, la tormenta se recrudeció, ahora acompañada de aparato eléctrico y de gran estruendo. Era imposible competir y ya se pensaba en suspender definitivamente la jornada, algo que no ha pasado nunca en la historia de los Mundiales.
Aguante.
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Los espectadores aguantaron pacientemente el aguacero, provistos de impermeables, en las gradas para asistir al desarrollo completo de la sesión. La final femenina de disco, que había empezado a disputarse, se aplaza a mañana jueves a las 19:00 horas, los cuartos de final masculinos de 200 metros a hoy a las 12:45 y la calificación masculina de triple a las 10:15 también de hoy.
Glory Alozie afirmó que "era imposible correr como llovía, tenía miedo. Cuando empezó a llover fuerte estaba sin saber lo que hacer. No se veía nada, menos mal que nos pararon".