El Maratón de Madrid inició un nuevo camino
Tuvo más calidad que nunca.

El 28º Maratón Popular de Madrid (Mapoma) probablemente suponga un antes y un después en la historia de la carrera de 42.195 metros más importante de España y en una de las más numerosas de Europa. La decisión de Guillermo Jiménez, el nuevo presidente de la entidad organizadora, de encargar a Miguel Ángel Mostaza el fichaje de corredores capaces de batir el récord de la prueba se ha mostrado más que aceptada. No se consiguió por poco, porque el keniano Daniel Rono se quedó a diez segundos de conseguirlo, pero el nivel medio de los corredores de vanguardia fue el más alto de la historia.
Era un paso que la carrera madrileña estaba obligada a dar. El domingo bajaron de dos horas y quince minutos cuatro corredores y otros nueve hicieron una marca inferior a las dos horas y veinte. Algo que nunca se había visto con anterioridad por las calles de la capital de España.
Aún así, el montante destinado a pagar fijos a los corredores extranjeros fue pequeño para este tipo de carreras. Baste decir que, según fuentes de toda fiabilidad, el balear Toni Peña cobró más él sólo por correr en Londres que todos los africanos juntos.
Mujeres.
En la prueba femenina no hubo el nivel medio deseado, pero la rusa Larissa Malikova batió el récord de la prueba, al correr en un tiempo de 2h 33:27, rebajando sustancialmente los 2h 34:10 que Florence Barsosio logró hace un año.
Madrid ha tenido patrocinadores poderosos, más fuertes que nunca: Telefónica (que dio nombre al gran Premio), Mahou, Carrefour, Asisa, Telemadrid, Renault, Powerade, Adidas y la colaboración del diario AS, que también participó en la fiesta en que se convirtió Madrid el pasado domingo.
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En busca de españoles
Una de las asignaturas pendientes del Maratón Popular de Madrid es la captación de atletas españoles de nivel alto. Los mejores especialistas de nuestro país jamás han competido en la capital, porque su orografía coarta la consecución de marcas y la falta de fijos de interés, hasta ahora, ha impedido la presencia de alguna de nuestras estrellas. No es un círculo vicioso fácil de romper, pero ya que Madrid quiere dar un salto de calidad (y lo ha conseguido en este año) debe plantearse este nuevo reto. Es difícil, pero no imposible.